Y un día el Carnaval volvió a 25 de Mayo y Rocamora: ¡y la ciudad fue una fiesta!
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La comparsa Marí Marí realizó un desfile en parte del viejo circuito donde tenía lugar el espectáculo. Más de 15 mil personas participaron del evento, y la alegría se escapó del corsódromo por primera vez en 21 años.
Amílcar Nani
Fue una noche dedicada para los nostálgicos, pero también para esas nuevas generaciones que jamás vieron al carnaval por fuera de su actual casa, el corsódromo de Gualeguaychú. Porque los más memoriosos aún tienen presentes las noches infinitas en las que la fiesta más paradigmática de la ciudad transcurría muy lejos del Parque de la Estación. Hace 21 años atrás y más aún, la fiesta era en las calles, más específicamente en la avenida Rocamora, y más atrás en el tiempo en las céntricas 25 de Mayo y Urquiza.
Y bueno... anoche, tras 21 años, el carnaval volvió a donde lo vio nacer: organizado por el Municipio, el jueves por la noche la comparsa del Club Central Entrerriano volvió a 25 de Mayo y Rocamora, y la fiesta fue como para alquilar balcones. Fueron más de 15 mil personas las que se acercaron al lugar movidos por la nostalgia, por la congoja, por el afán de ver recreado en el presente una porción de la historia.
El desfile comenzó pasadas las 21.30 en la esquina de 25 de Mayo y Ayacucho. Desde allí, la columna avanzó hacia Rocamora, y una cuadra más adelante dobló hacia Luis N. Palma, donde realizó un giro en U y siguió el recorrido por Rocamora, pero del otro lado de las palmeras. Entonces se avanzó hasta San Martín, y tras otro giro en U se volvió a 25 de Mayo y entonces si al punto de partida: la esquina de Ayacucho.
La pasada estuvo encabezado por al actual reina de Marí Marí, Agustina Nossi, quien a paso firme deslumbró de cerca a los más de 15 mil espectadores que victorearon el paso de la comparsa. Detrás de ella hizo lo suyo el 50% de los integrantes de la comparsa del Club Central Entrerriano. Vale resaltar que se dispuso salir con la mitad de los integrantes y sin las carrozas debido a que el espacio y el evento podrían verse sobrepasados.
Desde la organización se recalcó en todo momento al público que tuviera cuidado con los trajes que iban a desfilar, sobre todo porque Marí Marí este año está en competencia y el sábado que viene tiene que utilizar esa misma indumentaria para tratar de sumar puntos en la séptima noche del Carnaval del País. Por supuesto, el uso de espuma estuvo prohibido en kilómetros a la redonda.
Entre los funcionarios municipales que dijeron presente en el evento se destacó el viceintendente Jorge Maradey, el presidente del Consejo Mixto de Turismo Gastón Irazusta y el director de Seguridad e Higiene Laboral Néstor Pintos, quien tuvo a su cargo hasta el más mínimo detalle de la realización del evento. Junto a ellos estuvo Daniel Garbino, presidente de Central Entrerriano y de la Comisión del Carnaval del País.
Mientras tanto, en el escenario montado sobre 25 de Mayo antes de llegar a Rocamora (viniendo desde el lado del Hospital Centenario) la banda Toque de Samba marcaba el paso de los integrantes con su clásico "Canta Canta", que inevitablemente se fue contagiando entre los presentes, y al final de la noche no había quedado ni uno sólo sin haber coreado el estribillo. Y para terminar de carnavalear la noche, la batucada se instaló en otro escenario unos metros más adelantes del principal y brindó su show a lo largo de todo el recorrido, no sólo al final como en las noches del Carnaval del País.
Sin dudas, fue una noche diferente para apreciar la fiesta carnavalera de Gualeguaychú: tras 21 años en el corsódromo, la salida a la calle fue una bocanada de aire fresco para los vecinos que aún añoran ese viejo evento que tan propio sentían.
Es verdad que la magnitud y la dimensión que adquirió el espectáculo que los últimos años hacen imposible que el Carnaval del País exista por fuera del lugar donde acontece todos los sábados. El propio ritmo frenético de actualidad urbana hace que eso mismo sea imposible. Sin embargo, una muestra edulcorada de que rescate la esencia carnavalera fuera de su nicho, volviendo a las calles para volver a comulgar con los que lo vieron nacer y crecer, es una caricia tanto para los que hacen el espectáculo como para los vecinos que tanto lo aman.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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