"Yo fui cartel": la palabra de tres quinceañeras escrachadas
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ElDía habló con tres adolescentes que en algún momento fueron protagonistas de uno de estos escraches. Tres versiones muy diferentes de un mismo tema. Por cuestiones de privacidad y legalidad, sólo las llamaremos por sus iniciales."A mí me arruinaron el cumpleaños de 15"M.J. está por cumplir 18 años, y hace un año que terminó el colegio secundario. Siempre fue una de las más chicas del grado y fue la última de sus amigas en cumplir los 15 años, allá en 2015. "Hace tres años atrás fue la primera vez que se puso de moda eso de los carteles. Ninguna de las que iban a la escuela conmigo fueron escrachadas así, pero a mí me lo hicieron", relata aún con bronca M.J. a ElDía."A mí no me gustó nada eso que me hicieron, literalmente me arruinaron el cumpleaños de 15. No es que hice un escándalo o algo por el estilo, pero cada vez que recuerdo ese momento, que es maravilloso para todas las chicas, a mí me genera una sensación de amargura y enojo", confiesa. Nota relacionada: Los carteles sexistas y machistas de las quinceañeras alarman en la ciudad (parte 1) "Lo peor de todo es que al final del cartel pusieron que si me veían el día de mi cumpleaños me dieran un beso en la boca para saludarme. Uno capaz que cree que la gente sabe que eso es un chiste, pero a mi tres chicos me quisieron transar ese día", cuenta con angustia en la voz.Egresada de un colegio religioso, M.J. está convencida que "la idea nació de una de las chicas que se quería quedar con su novio y que lo hizo para hacerme quedar mal" y afirma que "aunque nunca se peleó con nadie, con el tiempo se fue distanciando de esas amigas", al punto tal que cuando terminó de el secundario no se volvió a ver con ninguna más."Es un chiste, ninguna se lo tomó mal"R.R. fue cartel hace poco tiempo, a fines de 2017. Aparecieron en el centro en la semana previa a su fiesta de 15. Cuenta que son 8 chicas sus amigas más cercanas, y que todas tuvieron su cartel."Es un chiste que hacemos entre nosotras, y ninguna se lo tomó para mal. Al contrario: estoy segura que si a alguna no le hacíamos la joda del cartel se iba a ofender por dejarla afuera", cuenta con un dejo risueño y despreocupado cuando se juntó a hablar sobre esta cuestión con ElDía."Todos los carteles los hicimos de la misma manera: nos juntamos en la casa de una de las chicas, buscamos los chistes en internet y los armamos en un ratito. Y el engrudo lo preparamos la misma noche que salimos a pegarlos. ¿Dónde aprendimos a preparar engrudo? Con un tutorial de youtube, por supuesto", explica.Sólo un hecho negativo recuerda de esa experiencia: el padre de una de sus amigas se enojó cuando encontró a su hija en un cartel. "Se puso como loco el viejo... quería suspenderle el cumpleaños y dejarla sin nada. Pero fue pura cáscara: en la fiesta estaba embobado con su hija", sostiene R.R. antes de afirmar que "el que cree que lo que dicen esos carteles es verdad, es un idiota".Alumna de un colegio estatal, R.R. jura que ni ella ni sus amigas se arrepienten de haberlo hecho, y que tampoco consideran que es tan grave lo que hicieron, aunque admite que es consciente del daño material."Antes creía que era un chiste, ahora sé que es abuso"En 2015, cuando cumplió 15 años, S.A. fue escrachada en uno de estos carteles y escrachadora de varias amigas más. En esa época, le pareció algo gracioso y divertido que pasó a ser tradición en varios grupos de chicas. En esa época tampoco tenía ni siquiera incorporado en su vocabulario la palabra "feminismo". Actualmente, S.A. es una ferviente militante por los derechos de la mujer."Hay dos cosas que no puedo creer: por un lado cómo fui tan estúpida de haber sido parte de esta movida y por otro como no fui consciente y no me molestó en ese momento las barbaridades que decían sobre mí en ese papel que estuvo pegado en todo el centro", lamenta en una charla con ElDía."Me arrepiento mucho de haber sido parte toda esta movida. Para darte una idea, imprimíamos no menos de 50 hojas cada vez que hacíamos algunos de estos afiches. Salíamos a pegarlos después de las 10 de la noche los días de semana. Entre lunes y miércoles no hay nadie en la calle, y jamás un policía nos vino a decir algo", recuerda esta egresada de un colegio público, diferente al que fue R.R.S.A. considera que el problema debe ser abordado desde lo educativo, demostrándoles a las chicas el verdadero daño que esta tradición les genera a todas las mujeres y cómo estas acciones atentan contra la lucha por los derechos de las mujeres que actualmente está en su punto más alto."Es imprescindible que alguien pare con todo esto, porque muchas chicas aceptan ser parte de esta movida sin tener consciencia de lo que hacen. Recién ahora supe que todo eso es también una especie de abuso", concluye S.A.Yo fui cartelElDía habló con tres adolescentes que en algún momento fueron protagonistas de uno de estos escraches. Tres versiones muy diferentes de un mismo tema. Por cuestiones de privacidad y legalidad, sólo las llamaremos por sus iniciales.Foto: carteles quinceañeras (4)"A mí me arruinaron el cumpleaños de 15"M.J. está por cumplir 18 años, y hace un año que terminó el colegio secundario. Siempre fue una de las más chicas del grado y fue la última de sus amigas en cumplir los 15 años, allá en 2015. "Hace tres años atrás fue la primera vez que se puso de moda eso de los carteles. Ninguna de las que iban a la escuela conmigo fueron escrachadas así, pero a mí me lo hicieron", relata aún con bronca M.J. a ElDía."A mí no me gustó nada eso que me hicieron, literalmente me arruinaron el cumpleaños de 15. No es que hice un escándalo o algo por el estilo, pero cada vez que recuerdo ese momento, que es maravilloso para todas las chicas, a mí me genera una sensación de amargura y enojo", confiesa."Lo peor de todo es que al final del cartel pusieron que si me veían el día de mi cumpleaños me dieran un beso en la boca para saludarme. Uno capaz que cree que la gente sabe que eso es un chiste, pero a mi tres chicos me quisieron transar ese día", cuenta con angustia en la voz.Egresada de un colegio religioso, M.J. está convencida que "la idea nació de una de las chicas que se quería quedar con su novio y que lo hizo para hacerme quedar mal" y afirma que "aunque nunca se peleó con nadie, con el tiempo se fue distanciando de esas amigas", al punto tal que cuando terminó de el secundario no se volvió a ver con ninguna más.Foto: carteles quinceañeras (25)"Es un chiste, ninguna se lo tomó mal"R.R. fue cartel hace poco tiempo, a fines de 2017. Aparecieron en el centro en la semana previa a su fiesta de 15. Cuenta que son 8 chicas sus amigas más cercanas, y que todas tuvieron su cartel."Es un chiste que hacemos entre nosotras, y ninguna se lo tomó para mal. Al contrario: estoy segura que si a alguna no le hacíamos la joda del cartel se iba a ofender por dejarla afuera", cuenta con un dejo risueño y despreocupado cuando se juntó a hablar sobre esta cuestión con ElDía."Todos los carteles los hicimos de la misma manera: nos juntamos en la casa de una de las chicas, buscamos los chistes en internet y los armamos en un ratito. Y el engrudo lo preparamos la misma noche que salimos a pegarlos. ¿Dónde aprendimos a preparar engrudo? Con un tutorial de youtube, por supuesto", explica.Sólo un hecho negativo recuerda de esa experiencia: el padre de una de sus amigas se enojó cuando encontró a su hija en un cartel. "Se puso como loco el viejo... quería suspenderle el cumpleaños y dejarla sin nada. Pero fue pura cáscara: en la fiesta estaba embobado con su hija", sostiene R.R. antes de afirmar que "el que cree que lo que dicen esos carteles es verdad, es un idiota".Alumna de un colegio estatal, R.R. jura que ni ella ni sus amigas se arrepienten de haberlo hecho, y que tampoco consideran que es tan grave lo que hicieron, aunque admite que es consciente del daño material.Foto: carteles quinceañeras (37)"Antes creía que era un chiste, ahora sé que es abuso"En 2015, cuando cumplió 15 años, S.A. fue escrachada en uno de estos carteles y escrachadora de varias amigas más. En esa época, le pareció algo gracioso y divertido que pasó a ser tradición en varios grupos de chicas. En esa época tampoco tenía ni siquiera incorporado en su vocabulario la palabra "feminismo". Actualmente, S.A. es una ferviente militante por los derechos de la mujer."Hay dos cosas que no puedo creer: por un lado cómo fui tan estúpida de haber sido parte de esta movida y por otro como no fui consciente y no me molestó en ese momento las barbaridades que decían sobre mí en ese papel que estuvo pegado en todo el centro", lamenta en una charla con ElDía."Me arrepiento mucho de haber sido parte toda esta movida. Para darte una idea, imprimíamos no menos de 50 hojas cada vez que hacíamos algunos de estos afiches. Salíamos a pegarlos después de las 10 de la noche los días de semana. Entre lunes y miércoles no hay nadie en la calle, y jamás un policía nos vino a decir algo", recuerda esta egresada de un colegio público, diferente al que fue R.R.S.A. considera que el problema debe ser abordado desde lo educativo, demostrándoles a las chicas el verdadero daño que esta tradición les genera a todas las mujeres y cómo estas acciones atentan contra la lucha por los derechos de las mujeres que actualmente está en su punto más alto."Es imprescindible que alguien pare con todo esto, porque muchas chicas aceptan ser parte de esta movida sin tener consciencia de lo que hacen. Recién ahora supe que todo eso es también una especie de abuso", concluye S.A.
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