Yo procrastino, ¿tú procrastinas?
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/790/0000790011.jpg)
Hay quienes aseguran que la postergación constante puede asociarse con un trastorno del comportamiento. Cuando las decisiones se aplazan esperando la llegada de un futuro ideal.
Florencia Carbone
No se trata de una práctica escolar para ensayar la conjugación de verbos. Más bien podría decirse que se trata de una filosofía de vida. ¿Nosotros procrastinamos?
La primera vez que escuché la palabra fue mientras tomaba una clase de inglés: "Are you a procastinator?" (¿sos un procrastinador?). No tenía la menor idea de lo que significaba, pero a medida que avanzamos en la lectura me sentí muy identificada.
Procrastinar es básicamente posponer, postergar o aplazar cosas. Muchas veces porque las reemplazamos por otras actividades que nos resultan más gratificantes pero que son irrelevantes; otras tantas, porque sí.
Hace unos días, un querido amigo mandó por WhatsApp un audio. La verdad, en la mayoría de los casos elimino los audios y videos que llegan por esa vía apenas veo o escucho algunos unos segundos. A lo sumo, cuando alguno me genera duda, "lo dejo para escuchar/ver después".
Tortuosos grupos de WhatsApp
Nuestra vida se ha transformado en una suerte de Grupo de WhatsApp generalizado: las "mamis" de la escuela, los compañeros del trabajo, los amigos de antes, los de ahora, el de la familia (de origen y el de la que formamos), y la lista podría seguir durante varios renglones más. Así no hay tiempo que alcance y ¿quién duda de que el tiempo es el bien más preciado y escaso en la actualidad?
Quizá por el momento del año en el que estamos -naturalmente nos ponemos un poco más sensibles- y seguramente porque el remitente del audio no acostumbra a mandar ese tipo de mensajes, decidí escucharlo.
Es más, lo escuché de una, en el mismo momento en el que lo abrí. Y seguí hasta el final. Milagrosamente en esta vida apurada con días que definitivamente no tienen 24 horas (creo que es un engaño, sino no se explica que rara vez logremos hacer lo que teníamos planificado), disfruté durante 2 minutos y 56 segundos de las palabras y la música que habían llegado por WhatsApp.
Cuando uno mira...
El audio arrancaba diciendo: "Cuando uno mira ya son las seis de la tarde. Cuando uno mira ya es viernes. Cuando uno mira ya se terminó el mes. Cuando uno mira ya se terminó el año. Cuando uno mira ¡ya se pasaron 50 o 60 años! Cuando uno mira ya no sabemos más por dónde andan nuestros amigos. Cuando uno mira perdimos al amor de nuestra vida y ahora, es tarde ya para volver atrás".
Pero lo que seguía me resultó aún más interesante porque no se trataba de enumerar verdades conocidas por todos sino de propuestas sobre cómo revertir ese comportamiento y alertas sobre las consecuencias de NO hacerlo.
"No dejes de hacer algo que te gusta por falta de tiempo. No dejes de tener alguien a tu lado, porque tus hijos pronto no serán tuyos y tendrás que hacer algo con ese tiempo que resta. Lo único que vamos a extrañar será el espacio que sólo se puede disfrutar con los amigos. Ese tiempo que, lamentablemente, no vuelve jamás."
"Es preciso eliminar el DESPUÉS... Después te llamo. Después lo hago. Después lo digo. Después, yo cambio. Dejamos todo para después, como si el "después" fuese lo mejor."
"No entendemos que: Después, el café se enfría. Después, la prioridad cambia. Después, el encanto se pierde. Después, temprano se convierte en tarde. Después, la añoranza pasa. Después, las cosas cambian. Después, los hijos crecen. Después, la gente envejece. Después, el día es noche. Después, la vida se acaba."
"No dejes nada para después, porque en la espera del "después", podés perder los mejores momentos, las mejores experiencias, los mejores amigos, los mayores amores. Acordate que "después" puede ser tarde. El día es hoy. Ya no estamos en edad de posponer nada."
Tarea para el hogar
Como la primera vez que había escuchado de la existencia de la palabra "procrastinar", volví a sentirme muy identificada.
Me puse a buscar en internet de quién era ese texto y no sólo encontré que era de un "Autor anónimo" sino una frase inicial que no estaba incluida en el audio que recibí: "La vida es una tarea que nos trajimos para hacer en casa".
Decidí volver a bucear en el mundo de la procrastinación buscando definiciones. "Procrastinar es una forma de evadir usando otras actividades como refugio para no enfrentar una responsabilidad, una acción o una decisión que debemos tomar. Las personas procrastinan de diferentes formas, algunas llegando al extremo de hacerse adictas o dependientes de esas otras actividades externas, como ver televisión, Internet, redes sociales, celular, jugar videojuegos., ir de compras o comer compulsivamente."
Y en esa página web iban más allá al asegurar que la procrastinación puede llegar a asociarse con un trastorno del comportamiento en el cual una persona relaciona en su mente aquello que debe hacer con dolor, cambio, incomodidad o estrés.
Agregaba que al procrastinar lo que hacemos es posponer las cosas para un futuro indefinido e idealizado en el que creemos que tendremos el tiempo suficiente para realizar ese asunto pendiente de la manera que queremos.
Por qué postergamos
Según la publicación, procrastinamos por diversos motivos: estrés, ansiedad, perfeccionismo, miedo al fracaso, impaciencia y hasta por sentirnos saturados de responsabilidades. Y entonces llegó el consuelo de los tontos (por, aparentemente, ser un mal de muchos): "Todos procrastinamos en cierta medida. El estudiante que hace su trabajo a última hora, el que deja la entrega de formularios y papeleos para el último día, quien posterga una decisión hasta que no tiene más alternativas".
¿Cuál es el límite razonable entre postergar algo y procrastinar de manera incondicional? Supongo que la importancia del hecho que "seguimos pateando".
Y entonces me fijé en el título del mensaje de autor anónimo transformado ahora en un audio viral que da vueltas por WhatsApp: "El tiempo no se detiene".
¡¿Quién no lo sabe?! Claro, inconscientemente todos tenemos incorporado el concepto pero tal vez esta época del año en la que nos ponemos más sensibles y tendemos a hacer muchos balances, sea la excusa perfecta para incorporarlo de modo consciente: abrazar y decirle cuánto queremos a ese alguien que "debe saber" cuanto lo queremos; concretar esa visita que venimos planificando hace tiempo para ver a un amigo o a un pariente; pasar una tarde tomando mates con un hermano "porque sí"; caminar a la mañana frente al río; arrancar el curso de pintura que teníamos pensado empezar cuando tengamos tiempo; "gastar" un par de horas viendo o reviendo esa película que nos encanta...
Muy inocente todo, dirán muchos. Si hay gente que no tiene qué comer, está sin laburo o enferma... Bueno, ese es otro costado para dejar de procrastinar: Si sabemos que hace falta hacer algo, hagámoslo. Comprometámonos, ayudemos, involucrémonos.
Porque después (o antes de todo), el tiempo no se detiene y por ahora, hasta que se demuestre lo contrario, la vida es una sola.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ÉSTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

