YPF, una empresa nuestra pero en manos de alguien que sabe
Las primeras señales luego de la votación en el Congreso sobre la expropiación de YPF fueron positivas. Salvo el 'pequeño' detalle de la falta de controles que tendrá, la elección del CEO podría marcar un nuevo rumbo.Jorge Barroetaveña Por cadena nacional, arropada por todo el oficialismo posible y con la ventaja de haber alcanzado un mágico 81% de apoyo del Parlamento Nacional, la Presidenta de la Nación describió el viernes qué es lo que quiere para la nueva YPF.Tomando distancia de las cargas ideológicas, y poniendo los pies sobre la realidad, la primera mandataria puso los puntos sobre las íes y aclaró hacia dónde marchará la empresa más grande de la Argentina.La elección del nuevo CEO, Miguel Galuccio es toda una muestra. Merced a los buenos oficios del entrerriano Sergio Urribarri (cuentan que el gobernador había 'crecido' 10 centímetros cuando salió de la Rosada) la llegada de este especialista es un mensaje contundente sobre la calidad y el tipo de manejo que se busca para YPF- Galuccio es producto de un mix, porque si bien trabajó en los tiempos del menemismo junto a José Estenssoro (conducción que la Presidenta elogió), ha desarrollado toda su carrera en los últimos 15 años en el exterior, hasta llegar a un lugar al que pocos acceden: Schlumberger es una empresa que se dedica la petróleo pero tiene cultura global.¿Qué significa? Es una verdadera 'selección' de los mejores y nadie llega a sus cargos directivos sin haber hecho sobrados méritos. Los compañeros de promoción consultados, definieron a Galuccio como un 'fuera de serie'.El entrerriano, además, también trabajó en México, Venezuela y tiene la inestimable experiencia de haber estado en la Argentina en los tiempos de Estenssoro. Crítico de la gestión de Repsol en YPF emigró hace más de una década, desarrollando una carrera profesional brillante.La decisión presidencial marca un cambio con respecto a anteriores estatizaciones. YPF parece no será similar al 'modelo' Aerolíneas Argentinas que tanto dolores de cabeza le trajo al gobierno. La conducción de la aerolínea estatal quedó en manos de "La Cámpora", integrada por jóvenes militantes voluntariosos pero que poco conocían del manejo de una empresa de esa magnitud. La petrolera quedará en manos de un experto."La idea es una YPF moderna, competitiva, profesional, con una dirección política que tienda al superávit y una producción carburífera que sostenga el empleo y la actividad económica. A partir del lunes, en virtud de las facultades que la ley me asigna, voy a designar al ingeniero Miguel Galuccio como gerente general hasta que se realice la asamblea de accionistas".Las palabras de la Presidenta huelgan de mayores comentarios, tanto como su remate: "YPF no será una beca para políticos". El gran desafío para la conducción política de la Argentina es demostrar que el estado puede manejar con eficiencia una empresa de esta magnitud. Ninguno de los antecedentes previos son favorables pero la elección y el mensaje lucen correctos. Sólo Galuccio sabe el margen de maniobra que tendrá y hasta dónde el kirchnerismo está dispuesto a llevar a la práctica lo que hasta ahora, han sido palabras floridas.La debacle opositora en el Congreso de la Nación sigue en caída libre. Lo peor es que nadie acierta con el discurso que los vuelva a poner en sintonía con buena parte de la sociedad argentina. Antes que la copia me quedo con el original podría razonarse ante la postura favorable pero crítica que mantuvieron tanto la UCR como el FAP ante la expropiación de YPF.A los radicales la decisión no les costó barato porque debieron enfrentar una rebelión en la granja. Los socialistas, alineados, no pasaron por mucho debate interno, pero también terminaron apoyando y engrosando el 81% de votos legislativos que obtuvo la Casa Rosada. Apenas el PRO y un puñado de peronistas disidentes mantuvieron su postura y votaron negativamente, a contramano de la mayoría de las encuestas que marcaban un gran apoyo popular al retorno de la YPF-Argentina.Opositores al fin que se quedaron sin el pan y sin la torta. ¿Por qué? Ahí la disyuntiva. Para la oposición, votar a favor de la expropiación de YPF también se pareció mucho a terminar avalando los desmanejos y la complicidad del gobierno kirchnerista con el vaciamiento que hicieron los españoles.¿Cuál es el conflicto? En el fondo, radicales, kirchneristas y socialistas acabaron compartiendo el mismo espacio y peleando, como pasó en las elecciones del año pasado, por igual porción de electorado. En esta puja, gana todo el gobierno y pierde todo la oposición.Los principales referentes opositores tuvieron un pálido desempeño durante este proceso. Los ex candidatos presidenciales Binner y Alfonsín lucen con poco contenido, y el resto se diluye como agua entre las manos. Al final, sólo Elisa Carrió, desde la más absoluta soledad, tuvo algún rasgo de coherencia. Justo a quién denuestan como la 'loca' de la política vernácula.El debate por YPF ha servido para demorar otras cuestiones. Fue extraño verlo al Vicepresidente Amado Boudou festejar como un chico la votación, saltar y bailar, olvidando las investigaciones judiciales que lo involucran. El escándalo de la ex Ciccone ha perdido espacio en los medios y quizás atención en la opinión pública, pero no gravedad institucional. Ni la acertada decisión tomada sobre YPF ni la euforia que siguió a su aprobación parlamentaria, deberían ocultar las sospechas que pesan sobre el segundo en la sucesión presidencial y la urgencia para que la justicia defina qué sucedió.
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