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Zapateros de la ciudad trabajan para poder salir a flote durante la pandemia

El oficio de zapatero es uno de los más antiguos. En la ciudad se estima que trabajan alrededor de 15 talleres de reparación de calzado, y un número importante que lo hace en la informalidad en talleres armados en sus casas.

Juan, con muchos años en el rubro, consultado por ElDía sobre cómo llevan adelante la pandemia, dijo que “estamos trabajando para vivir y seguir adelante. Dista mucho de ser lo ideal, pero para cubrir los gastos de alquiler y comer alcanza. Tuve que achicarme, dejar el local en el que me encontraba para venirme a uno más chico y de menor costo, abaratando una serie de costos fijos que ya no podía afrontar”.

Asimismo contó que “como monotributista, tramité la ayuda del estado y si bien no apareció el dinero, no perdemos la esperanza de que llegue, lo que sería de gran ayuda para seguir adelante”.

Juan sostuvo que, en esta situación de pandemia, las zapatillas y zapatos de buena marca tienen precios que se tornan inaccesibles para la mayoría de la población, entonces la gente opta por arreglar lo que tiene y tirar un poco más. "Un buen zapato anda en los 6000 pesos, ni hablar de las zapatillas de alta gama que llegan a los 9.000 pesos", marcó.

"La ecuación es sencilla: si compras unas zapatillas que ronden en esos valores, una familia común se queda diez días sin comer. Esa gente opta por arreglar sus calzados, mientras que llegan, piden precio por un cambio de suela completo o una media suela, arreglo que anda en los 1800 pesos y no hacen el trabajo porque los números no le cierran. Es lamentable, pero muchísima gente no tiene ese dinero para dejar en condiciones su calzado, menos aún comprar algo nuevo”, explicó el zapatero.

En cuanto a los precios que se manejan, sostuvo que “los trabajos más comunes rondan entre los 400 y los 600 pesos y otros, como los señalados, en los 1800 pesos, aunque los más caros pasan por las zapatillas, cuando de cambiar suelas se trata”.

Sobre el material de trabajo, indicó que “estoy trabajando con un stock que me quedó hasta agotar lo que tengo almacenado. Después se verá, dado que las fábricas en Buenos Aires no están trabajando y produciendo, razón por la que nos arreglamos con lo que tenemos”.

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Alcides, con 16 años en el rubro, comentó que “la situación crítica en lo que a economía se refiere motiva que mucha gente decida arreglar su calzado, antes que salir a comprar uno nuevo”. De todas maneras, destacó que “trabajamos para mantenernos, pagar alquiler, impuestos y para llevar el sustento a nuestra casa”.

El zapatero sostuvo que “mucha gente viene, consulta precios, saca cuentas y decide si arregla o no”, añadiendo que “en todos los años que llevo en el rubro este es el más complicado, la cuarentena pega fuerte y la gente cuida los pocos pesos que pueda tener”.

En su caso, señaló que “pasé un mes sin trabajar, fue muy duro por la incertidumbre que generó el hecho de no saber qué iba a pasar. Por fortuna tenía unos ahorros que me permitieron sobrellevar la situación”.

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