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Zordán apuntó contra la cultura del descarte: "deja al borde del camino a los menos pudientes"

Fue este 9 de Julio, durante la invocación religiosa realizada en el acto central, en la plaza Colón. Zordán pidió "desterrar la cultura de la voracidad que nos hace insaciables en dinero, cargos, puestos, honores".

El obispo de Gualeguaychú, monseñor Héctor Zordán, realizó la invocación religiosa en el acto oficial de la ciudad al conmemorarse los 203 años de la Declaración de Independencia Nacional.

Después de leer un pasaje de la carta de San Pablo a los Gálatas (Gal. 5,13-15) y proclamar el salmo 14, Mons. Zordán recordó que en el Acta de la Independencia se consigna: “…invocando al Eterno que preside al universo”.

“Por fidelidad a la historia y a nuestros mayores, seguimos poniendo a Dios en medio de nuestra vida y de nuestro entramado social; y seguimos pidiéndole que nos ayude y acompañe”, dijo Zordán.

Luego se basó en las palabras de San Pablo: “Ustedes han sido llamados para vivir en libertad”, indicando que “la libertad es nuestra vocación; es un proceso que comenzó aquel 9 de julio y nos toca continuar.

A continuación, expresó que el “mandamiento del amor al prójimo, en dimensión social debe traducirse y entenderse por “amistad social”.

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La amistad social, dijo, “se construye desde la honradez, la justicia, las intenciones leales, las palabras constructivas. Evita la calumnia y el hablar mal de los otros, aunque no sean nuestros amigos. Hace capaz de devolver bien por mal y, más todavía, transformar el mal a fuerza de bien. Hace capaz de mantener la palabra dada aunque cueste. Hace capaz de construir relaciones amigables con los vecinos. No admira, ni aplaude, ni envidia a los deshonestos”.

También dijo Zordán que la amistad social “es capaz de desterrar la cultura de la voracidad que nos hace insaciables en dinero, cargos, puestos, honores…, y la cultura del descarte, que deja al borde del camino a los menos pudientes. Ayuda a superar la lógica de la dádiva que termina siendo un mecanismo de manipulación de la voluntad de la gente, generalmente de los más pobres; y también el método del enriquecimiento, a veces exorbitado, a costa de los otros”.

“Hoy le decimos a Jesús, Señor de la historia, no podemos solos; “te necesitamos” para ser constructores de la libertad con un serio compromiso por la amistad social” concluyó el obispo, rezando la oración por la Patria.

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