50 años del derrocamiento del Dr. Arturo Illia
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/324/0000324343.jpg)
El 28 de junio, pero de 1966 se producía uno de los hechos más triste de nuestra historia, se producía el derrocamiento del presidente Don Arturo Illia. Aquel hecho marco en forma categórica la historia de nuestro país. Lucio Benítez* Hoy después de transcurridos 50 años de aquel hecho nefasto, algunos sectores de la sociedad empiezan a valorar la figura de aquel dirigente político capaz, honesto, tenaz, reconocimiento que lamentablemente se toma conciencia tarde.Arturo Illia fue el presidente que durante su corto gobierno hizo crecer la economía como nunca antes. El PBI, luego de un retroceso en 1963, creció más del 10% en 1964 y otro 9% en 1965. Lo mismo pasó con el Producto Bruto Industrial, que luego de un retroceso en 1963, creció un 19% en 1965. Hizo crecer el ingreso de los trabajadores: sólo entre diciembre de 1963 y diciembre de 1964, aumentó un 9,6%. Bajó la desocupación del 9% en 1963 al 5% en 1966. Creo el salario mínimo vital y móvil vigente al día de hoy, Ley de medicamentos, anulación de contratos petroleros, política internacional con la resolución 2065. Gobernó sin estado de sitio y fue un celoso defensor de la independencia de los poderes y de la libertad de prensa.Todas medias y actos que los argentinos no volvimos a ver, al contario, este país pasa cíclicamente por diferentes periodos económicos entre buenos y malos. La figura de Illia fue honesta y demostró que se puede ser democrático y republicano incluso en un momento de mucha presión y violencia. Fue alguien que predicó con el ejemplo y que vale la pena rescatar en un mundo de gobiernos tan soberbios y en un momento en el cual la corrupción es grotesca y lacerante".Los sectores antidemocráticos y las "20 manzanas que rodean a la Casa de Gobierno" decidieron derrocarlo. Salteadores nocturnos, desobedeciendo a su comandante en jefe, destruyeron un proyecto de país pujante y progresista. Se generó una noche unánime, que comenzó golpeando a los científicos, y se marchó combatiendo contra los obreros y estudiantes. Lo que vino después fue peor.Arturo Illia es un espejo en el que los políticos odian reflejarse, sobre todo en esta época de salteadores seriales. Ese Quijote con modales de Gandhi, y con la perseverancia de un Buda, está en nuestra memoria. En esos gestos del pueblo, que ante el tsunami de saqueo y corrupción del que somos testigos, aprieta los puños de bronca, pero tiene paciencia. Gracias al ejemplo de don Arturo, sabemos que existe una manera ética y eficiente de gobernar. Y que nuestros gobernantes deben rendirnos cuentas. Ojalá la nueva Argentina sea como él, desde algún rincón de eternidad, la esté soñando.A 50 años de aquel hecho trágico, el Radicalismo perdió a uno de sus hombres más honesto y querido, y la Argentina perdió la oportunidad de ser otro país. *Ateneo Gualeguaychú
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


