A Dios rogando y con el mazo dando
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Iniciamos la semana de las grandes definiciones políticas. Cada cuatro años reaparece esta oportunidad. Aprovecharla conforme cada uno lo prefiera, es un deber ciudadano. Mientras tanto varios problemas agobian y exigen soluciones inmediatas. Mario Alarcón Muñiz Gracias al gobierno nacional, los porteños pueden valorar de manera directa cómo se vive en las provincias. De paso, los medios nacionales se enteran de algunos asuntos que suelen ignorar porque no suceden en la capital.El miércoles, agricultores y horticultores instalaron una verdulería en el Obelisco. Muy cerca de allí, también sobre la avenida Nueve de Julio, aborígenes qom acampan desde principios de año. Dos muestras diferentes de la Argentina herida.La gente del campo se siente abandonada, postergada, menospreciada. No quiere subsidios. En todo caso créditos, a devolver. Pretende trabajar y comerciar en condiciones dignas.El pueblo qom se considera marginado, cuando no ignorado, condenado al depósito de los olvidos. Sus carencias estremecen, pero no pide plata, sino tierras. Quiere volver a su comarca para trabajar el monte que es su vida y el suelo que hace tiempo le quitaron.No hay respuestas. Los que tienen que contestar miran para otro lado. Muchos de los que deben responder, así sea con una interjección, no saben de qué se trata. LAS IDEAS PERDIDAS Eso sí, la campaña electoral no afloja un tranco de pollo. Al contrario, se intensifica. Es natural, porque en sólo siete días estaremos votando. Pero aparecen excesos. Publicidad en tono mayor, estridencias, oropeles, tachín tachín. Así estamos desde hace un año.Ni hablar de los gastos. No hace falta mencionarlos. Nunca sabremos cuánto suman. De dónde sale ese dinero, tampoco. Los gastos de campaña y su origen conforman uno de los grandes misterios de las democracias flacas.Ideas, propuestas, programas, plataformas, planes de acción, parecen cuestiones pasadas de moda. Han desaparecido de las campañas. Hoy es suficiente la frase que exprese en pocas palabras un tema central y si queda espacio será para el adorno. Es el modo común de vender una gaseosa o un jabón. Ahora también un candidato.La implícita (¿o solapada?) descalificación del ciudadano por parte de la clase dirigente, queda de ese modo en evidencia. Total, "con poco se conforma". Conviene recordar que "sangre, sudor y lágrimas" y por encima miles de vidas, nos costó a los argentinos la recuperación de la democracia. Después de 32 años de zozobras y vaivenes, es imperdonable haber dilapidado tanto tiempo e incontables esfuerzos para esto que hoy contemplamos.No hay mejor sistema que la democracia, bien se sabe. Pero también es verdad que si a la democracia no la cuidamos y renovamos, se anquilosa, no evoluciona. Y puede morir. No se trata entonces de un concejal más o un diputado menos, ni de sueños perdidos detrás de las encuestas. Estamos hablando de la vida de nuestra democracia. SEMBRADORES PLANCHADOS, GOBIERNO MUDOAsí es como se va el tiempo y los verdaderos problemas nos acosan. Preguntémosle al campo, que estos dìas ha regresado a la calle porque se le escapa otra posibilidad de sembrar, ahora para la cosecha gruesa. Los días se disparan velozmente y nadie propone nada. Pero no es ese el único problema que afecta desde hace siete años y medio al principal sector productivo de nuestra región.Según se observa, nuestros gobernantes no entienden o no quieren entender -entre ignorancia y tozudez para el caso es lo mismo- que en nuestra región casi todo gira en torno del campo. No es necesario explicarlo demasiado. Lo sabemos desde siempre. Si el agro trabaja menos o pierde, todos trabajamos menos o perdemos, a excepción del curandero y el prestamista.Cierta esperanza alumbró en Entre Ríos a fines de agosto. A instancias del gobierno provincial el ex banco oficial Nuevo Bersa -privatizado hace 20 años, cuando los mismos que hoy gobiernan lo entregaron "al capital especulativo y concentrador"- accedió a tramitar créditos. En definitiva es esa su función y su razón de ser. Las negociaciones se iniciaron, pero se estancaron el 23 de setiembre, cuando la FAA de Entre Ríos reveló que "así no se puede". Dos mil agricultores necesitan créditos. Había por entonces 700 carpetas en estudio y podían salir 400 con préstamos a 270 días y al 15,5%, como una gracia del capitalismo. Los sembradores, planchados. El gobierno, mudo. UN CUADRO CRÍTICODe ahí que manifestaciones como la del miércoles en el Obelisco ayuden a esclarecer la situación procurando soluciones. Desde que el gobierno declaró al campo "su enemigo" porque se animó a reclamar, en la Argentina han desaparecido 95.000 productores pequeños. Cerraron y se fueron. Muchos vendieron. ¿Quiénes compraron? Los grandes, por supuesto, que siguen aumentando su capital mientras la propaganda martilla acerca de "la inclusión social".No es diferente la situación de los tamberos. En la década ganada ha cerrado un tambo por día en nuestro país. Obsérvese que no ha caído la producción láctea. Sucede que el pequeño tambo cerrado, de explotación familiar, ha sido suplantado por la gran empresa multinacional. La familia, a otra cosa. En muchísimos casos a la pobreza.Desde que el gobierno restringió las exportaciones de carnes, hace once años, ese rubro de la producción ha caído a niveles alarmantes. El sector que en condiciones normales genera el 60% de las divisas, padece el cierre paulatino de plantas frigoríficas. Ya suman 142 los frigoríficos cerrados en una década y 17.000 los trabajadores de la carne sin ocupación. Por su parte, los productores que han abandonado sus explotaciones ganaderas suman 30.000 en once años, según datos de CARBAP.En 2006, cuando vendía anualmente 771.000 toneladas de carne, la Argentina era el tercer exportador del mundo. En 2014 esa exportación alcanzó a 200.000 toneladas, cayendo al lugar 13°. Por encima de la Argentina aparecen Uruguay, Paraguay, Nicaragua y Bielorrusia, entre otros. Por supuesto en los primeros lugares están Brasil, India, Australia, Estados Unidos y Nueva Zelanda. Tampoco la exclusiva cuota Hilton nos salva. Hace tres años que la Argentina no cumple sus compromisos de ese rubro de alta calidad internacional.Soluciones inteligentes se reclaman. Algo hay que hacer. Unos rezan. Otros barajan el mazo y dan las cartas.
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