A este truco le faltan porotos
Esta es nuestra última columna de 2014. Antes de la pausa de enero, dejamos impreso nuestro agradecimiento a la dirección de ElDía, a los colegas que se desempeñan en este diario y a los lectores, con los mejores deseos de un feliz y próspero nuevo año, proyectando reencontrarnos el primer domingo de febrero. Mario Alarcón Muñiz Nadie duda que nos aguarda un 2015 complicado. Ningún año electoral es sencillo, pero el que está alumbrando añade a esa característica la cantidad y variedad de problemas pendientes. Echémosles un ligero vistazo antes de los brindis.Tras la devaluación del peso -primer movimiento significativo en enero-, creció el debate por la inflación, su realidad y sus causas, tema de controversias cada vez mayores desde hace cinco años. El gobierno se acercó a un reconocimiento del problema -no del todo y menos de los índices- pero no quiso o no pudo adoptar medidas correctivas. Sea del 27% (oficial), del 34% o del 40%, es inflación. Y carcome el salario.La discusión con los fondos buitre ocupó buena parte del año. Se trata de los acreedores que en su momento (2005 y 2010) no arreglaron con la Argentina el canje de la deuda. El 93% de los tenedores de bonos, lo hizo. El 7% se negó a aceptar el plan de pagos. De estos especuladores se trata.El gobierno intentó hacer de esta pelea una causa nacional. "Patria o buitres" fue la consigna. Tocó las fibras autóctonas, pero en verdad estas cuestiones no se resuelven a los ponchazos. Por separado preparó acuerdos para después del 1 de enero próximo, cuando se calmen las aguas. Las últimas versiones indican que no hay espíritu negociador. En consecuencia, algún día habrá que pagar. Igual que en 2005 y 2010: sin revisar si se trata de una deuda legítima o dibujada.No obstante, si es por arreglos, ya hay experiencia. El gobierno saca pecho, patalea, pega afiches, grita por tv, pero finalmente paga. De reclamarle a la española Repsol una deuda de 10.000 millones de dólares, el ministro Kicillof terminó en febrero pagándole 5.000 millones por el paquete mayoritario de YPF.Este mismo año se produjo el arreglo con el Club de París. Al 30 de abril la deuda argentina ascendía a 4.955 millones de dólares. Nuestro país se comprometió a pagar 9.690 millones en 5 años a partir de una primera cuota que se abonó a fines de julio. Una bolsa cargada de problemasEn su intento de acomodar ciertas cosas a su favor antes de entrar a la recta final del mandato, la Presidenta impulsó y obtuvo en el segundo semestre del año la nueva ley de abastecimiento, las reformas de los códigos Civil y Comercial primero y Procesal Penal después y una polémica ley de telecomunicaciones. Ésta abre a las corporaciones extranjeras la posibilidad de quedarse con los servicios de teléfono, televisión y otros.Vinieron trenes nuevos de fabricación china. Menos mal. Claro que para Buenos Aires, donde las necesidades parecen ser mayores. Las provincias tendrán que esperar.Poco después de esa buena noticia, llegó en julio el presidente de China y firmó acuerdos. Uno de ellos respalda las reservas del Banco Central.A propósito, cambió la conducción del banco al iniciarse el último trimestre. Se fue Fábrega, funcionario de carrera bancaria y asumió Vanoli, hombre cercano a la Presidenta y al ministro de Economía.Los tropezones del vicepresidente Boudou con la Justicia conformaron una atracción política. Diez causas en trámite y un procesamiento ya dictado, no lo han movido de su cargo, ni le han quitado la sonrisa ni la guitarra. Es el primer caso de este carácter en la historia argentina. La feria de enero le dará un respiro.También por los pasillos judiciales anda Hotesur, empresa de la familia Kirchner vinculada al megaempresario Lázaro Báez. El gobierno ensayó desvíos de la atención pública, pero es probable que en los primeros meses del nuevo año esto derive en un fuerte dolor de cabeza del oficialismo, por otra parte empeñado en abrir un frente de lucha contra los magistrados que intentan aclarar cosas turbias. Es decir, cumplir con su deber.La recesión ha comenzado a provocar las primeras víctimas. Trabajadores, desde luego. La crisis golpea a toda la producción, pero hace más ruido en la industria automotriz. Otro asunto que pasa a 2015 sin solución.Los dos paros generales del año (abril y agosto) no consiguieron ablandar el corazón presidencial acerca del impuesto a las ganancias y otros temas. Recién hace un par de semanas la Presidenta dispuso excluir ese gravamen del medio aguinaldo de diciembre. "Lejos de lo esperado", evaluaron los gremialistas. "Peor es nada", contestaron los funcionarios. El trabajo sigue tributando fuertemente en nuestro país.Ante un panorama dominado por el narcotráfico, la inseguridad y la violencia, los obispos aportaron sus opiniones. Sobre el final del año alertaron acerca de la corrupción y la falta de ejemplaridad. Es de esperar que no golpeen en tapera. La provincia se lamentaA esos motivos de preocupación en la frontera de 2014, Entre Ríos le añade los propios, que no son pocos. El insuficiente financiamiento del estado derivó -como todos los años- en considerables aumentos de impuestos, la incorporación del agro y la industria al tributo de ingresos brutos (la industria hasta setiembre, luego se la eximió) y las colocaciones de papeles de deuda por un monto de 1.500 millones de pesos este año.Los docentes reclaman por sus salarios advirtiendo que no iniciarán las clases en 2015 si no hay una solución satisfactoria. Los trabajadores estatales también demandan atención luego de realizar tres paros. El personal de la salud protesta frecuentemente por sus bajas retribuciones, la falta de insumos y el deplorable estado de los hospitales.En junio se destapó un fraude impositivo. Lo denunció el titular de ATER (Administradora Tributaria de Entre Ríos), Marcelo Casareto, responsabilizando a tres empleados y 65 empresas. La maniobra sumaría unos 40 millones de pesos, aún sin precisar, revelando -más allá de supuestas infidelidades delictivas- la ineptitud e ineficiencia de los controles del estado.Para completar, el gobernador designó presidente del Tribunal de Cuentas a uno de sus ministros, Guillermo Smaldone, violando la Constitución que exige concurso previo. Así, ¿quién va a fiscalizar el gasto?Acerca de controles, miremos el Delta. Casi un millón de hectáreas inundadas desde junio a raíz de terraplenes levantados sin autorización y arroyos tapados de igual manera. El agua llegó hace seis meses y aún no se ha retirado.Mientras tanto la precandidatura presidencial del gobernador concentra la mayor atención de los funcionarios. Así fue durante el año y con mayor razón lo será en lo sucesivo, porque a este truco le faltan algunos porotos.
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