A falta de banco, hay prestamistas
En un contexto de caída del salario y de restricción crediticia, mucha gente con necesidades acuciantes de financiamiento se ve obligada a pedir prestado dinero a tasas exorbitantes.Según informa el portal iProfesional, dentro del mercado marginal de dinero, hay prestamistas que están cobrando tasas de hasta un 340% al año, un interés que cabría catalogar de usuario.Los "damnificados" por tamaño arreglo son por lo general pequeños comerciantes endeudados que necesitan financiar su capital de trabajo o particulares que no tienen cuenta bancaria y necesitan imperiosamente dinero.Esta demanda monetaria, que se dispara a medida que se achica el ingreso de pymes y familias, crea su propia oferta: cuevas, mesas de dinero y financieras caseras.Algunos de estos "emprendimientos" reparten folletos alentando a tomar créditos, e inclusive ofrecen un servicio de entrega delivery con consignas del tipo: "No importa el Veraz", "Sin moverse de su negocio" o "En horas nos acercamos".Hay entregas de préstamos en 24 horas, desde sitios que tienen líneas gratuitas de teléfonos y asistencia on line. En uno de ellos, por caso, para obtener un préstamo de 5.000 pesos a pagar en 25 días, la cuota asciende a 250 pesos diarios.Al cabo se terminan devolviendo 6.500 pesos, un 30% más del dinero recibido. Ahora bien, si se opta por cuotas más chicas y el plazo se estira, se puede estar devolviendo hasta un 89% más.Para un préstamo de 2.000 pesos, a una tasa del 21% por mes, al mes siguiente esa cifra asciende a 2.524 pesos. Si la suma se devuelve en tres cuotas de 1.238 pesos cada una, el interés mensual asciende al 28%.Según Ana María Godoy, de la Asociación Coordinadora de Usuarios y Consumidores Financieros, "los más perjudicados por estos créditos son jubilados que son embaucados al firmar contratos sin leer la letra chica".En el mercado paralelo de préstamos, crece así una oferta que presta sumas en efectivo sin trámites burocráticos ni requisitos, pero que cobra tasas que triplican la tasa media de préstamo bancario, que ya de por sí es elevada.Esta oferta atrae con dinero fácil a jubilados, trabajadores informales y de bajos recursos, comerciantes en problemas y deudores en general (y que figuran en el Veraz por incumplimientos), que no encuentran otra manera de satisfacer sus necesidades financieras.La actividad de prestar dinero a cambio de una tasa de interés exorbitante puede ser catalogada de usuraria. Desde el punto de vista moral, se define "usura" como aquella situación en la cual un crédito es otorgado por un costo (interés) superior al razonable.¿Pero cuál es la tasa moralmente justa o razonable? Ése el problema. Cobrar interés sobre un préstamo es algo que existe desde que apareció el dinero. Lo que no está claro es cuándo ese interés se convierte en usurario.Porque quien presta equis suma de dinero difícilmente lo hará para perder, por ejemplo frente a la inflación, que es un fenómeno de naturaleza macroeconómica, ya endémico en Argentina.Por otro lado, las financieras caseras y las cuevas proliferan porque el sistema bancario -más dedicado a prestarle al Estado- no atiende financieramente a vastos sectores de la población.El interés exorbitante en el mercado paralelo de préstamos (o su carácter usurario) podría estar reflejando, en realidad, la alta inflación monetaria y la restricción crediticia.
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