A la derecha de la izquierda
Según algunos historiadores ortodoxos las ideologías definen una posición y una metodología, mientras que para ciertos pensadores modernos forma parte del fin de la historia. Un debate con final abierto con muchas preguntas y pocas respuestas. Raúl ArellanoOpinión Encuestas, hipótesis, estadísticas, especulaciones, publicidades que no saben donde mas mostrarse y diversas ofertas políticas cada vez mas indiferenciadas.El agresivo marketing político no resulta muy esclarecedor y obliga ha plantearse preguntas básicas.Que esta en juego en esta elección. ¿Un modelo político? ¿Otro país? ¿Un congreso más equilibrado? ¿El 2015? ¿O algunas vanidades políticas?.Intereses, pasiones y alguna trasnochada ideología se manifiestan en toda víspera electoral en cualquiera de sus versiones y así direccionar la voluntad del elector que se debate entre una elección racional y una decisión emocional.Resultaría inoportuno y tendencioso todo análisis sobre lo visto y actuado desde la óptica oficialista como inoportuno e innecesario todo juicio de valor por parte de la oposición, pues no aportaría nada a la contienda.Mucho más allá de toda razón o sin razón puesta de manifiesto por parte del electorado están estas realidades incontrastables, circunstancias, asignaturas pendientes, respuestas demoradas y objetivos incumplidos que tienen que ver con la vida cotidiana de la gente que espera y desespera infructuosamente y necesita una señal que la ilumine y no la encandile.Me pregunto y pregunto ¿habrá una pobreza de izquierda y un desempleo de derecha? ¿Habrá una inflación progre y otra inflación ortodoxa? ¿Habrá un déficit nacionalista y otro gorila? Tanto maniqueísmo confundeLa sensibilidad social no debiera ser una preocupación pre electoral en busca de un voto; de ser así resultaría miserable, sea de izquierda o de derecha.La vida real y cotidiana no es tan dogmática ni fundamentalista; simplemente es.Los dolores y las frustraciones no tienen ideología alguna, resultan universales y esperan soluciones posibles sin poner en juego ninguna dignidad ciudadana.Toda elección es una oportunidad cívica y republicana para cambiar algunas realidades y alentar nuevas expectativas y esto depende de lo que cada uno decida hacer con su voto.Treinta años de democracia no es nada en la historia de los pueblos pero si lo es para un país que todavía esta aprendiendo a votar y sobre todo a elegir. Un país amante del corto plazo y de soluciones mágicas que no ha sabido distinguir lo urgente de lo importante.Mas allá de los resultados electorales, resultaría saludable que las ideologías y los dogmatismos den lugar al sentido común, al dialogo y donde la libertad se respire por todos los poros. De ser así el camino de la Republica habrá comenzado.Definitivamente, que la derecha o la izquierda dejen de adueñarse de la verdad, del camino y de la vida... * Contador público nacional
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