A la economía le falta un Messi y un equipo que lo respalde
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A lo mejor le hubiera convenido a Macri irse a Rusia. Como para enfriar los ánimos. Entre el debate por la despenalización del aborto y la ida del presidente del Banco Central, la térmica estuvo a punto de estallar. En la política y en la economía. Jorge Barroetaveña El debate sobre la despenalización del aborto colocó en una situación incómoda a todos los partidos políticos. El debate, atravesado de cargas que van más allá de lo ideológico, tuvo un epílogo cerrado en Diputados con apenas cuatro votos de diferencia. Y se definió sobre la hora, con la voltereta que pegaron los legisladores de La Pampa.Las arduas y tensas 24 horas de debate dejaron heridos por todos lados, pero sobre todo en el oficialismo. El bloque de Cambiemos fue un rompecabezas a la hora de votar y las presiones fueron de todos los colores y en todos los sentidos. El único que se mantuvo al margen fue el propio Presidente, que le bajó línea a sus colaboradores para que nadie moviera un dedo: que saliera lo que eligieran los legisladores.La actitud oficial, medida en términos políticos, tiene dos lecturas. Para algunos, el gesto de habilitar el debate, más allá de la postura personal, es para destacar. Para otros, más pragmáticos y desconfiados, ha sido una 'cortina de humo' para ocultar otros problemas, sobre todo económicos. Por arriba de estas elucubraciones bien podríamos preguntarnos si la relación de Macri con el Papa hubiera sido mejor, ¿habríamos tenido este debate? La ex presidenta Cristina Kirchner jamás permitió debate alguno en sus años de gobierno y no parece haber pagado costos por eso.A Macri le pasan facturas sus propios socios, la iglesia y los sectores más militantes a favor del aborto jamás le reconocerán mérito alguno. Es más, sostienen que el debate se instaló por mérito propio. Medido todo en términos políticos, el debate arrastra por ahora más pérdidas que ganancias.La historia de todas maneras, suele juzgar los hechos concretos. Las motivaciones, por más oscuras que sean, siempre son difíciles de comprobar. Y los libros dirán que fue Macri el que le dio luz verde a un debate que hace muchos debió darse en la Argentina.Claro que las turbulencias de la política, son primas hermanas de las de la economía. Cansado de los errores en el manejo de la política cambiaria, el jueves fue eyectado de su cargo el Presidente del Banco Central. En la misiva de renuncia de Sturzenegger se admite el fracaso: "he perdido credibilidad", escribió el renunciante-renunciado. Lo hace a pocos días de haber anunciado que volvía a tener el comando del manejo de la moneda y que era el máximo responsable de bajar la inflación. Si bien cometió errores, Sturzenegger no fue el único artífice de su destino de salida: el gobierno y la política hicieron mucho para socavar su credibilidad y dejarlo a la intemperie.El mismo Presidente lo vació de contenido cuando le pidió a Luis Caputo que negociara con los bancos la recompra de las LEBAC. O en diciembre cuando le borraron de un plumazo las metas de inflación. O Dujovne cuando acordó con el Fondo que el Central no utilizaría más reservas para estabilizar el dólar. Como diría el Gran Diego, 'le cortaron las piernas' a Sturzenegger. No había camino entonces que no condujera a su eyección. Con una devaluación del peso de casi el 50% desde enero y de un 6% en sólo un día, los acontecimientos se precipitaron.Caputo cuenta con el aval de mercados y banqueros. Es algo así como el "padre de la criatura" del endeudamiento y ahora, del supuesto desendeudamiento. Es el que negoció, junto con Dujovne, con el Fondo y el que convenció a los tenedores de LEBAC de renovar su stock hace un par de semanas. Ahora tendrá una bala de plata, para calmar los mercados y hacerles creer que lo que firmó con el Fondo se puede cumplir.El gobierno cometió con el dólar el mismo error que con la inflación: subestimar el problema. El Presidente debe maldecir cada declaración que hizo durante la campaña diciendo que el problema de la inflación era el más fácil de solucionar. Debe añorar el día que Prat Gay levantó el cepo y no pasó nada. También su credibilidad estaba intacta obviamente.Recién la semana que viene empezará a llegar la plata del Fondo, pero nada debe hacer creer que serán la solución para todo. Como antes, y como siempre, enfrentar y doblegar los problemas históricos de la economía argentina es sólo responsabilidad nuestra. Un viejo axioma dice que lo que un gobierno no hace en sus dos primeros años, con el impulso del mandato popular, difícilmente lo consiga en la segunda parte. Màxime si la posibilidad de continuidad se ve amenazada por errores propios y méritos ajenos.Cambiemos encara la última parte de su mandato con muchos nubarrones en el cielo. Llegará al final porque así debe ser, aunque el precio a pagar todavía está por verse. Del otro lado del río algo se cocina a fuego lento. Si llegará cocido para el 2019 sólo lo saben los protagonistas y sus egos.
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