¿A quién le importa la próxima elección?
El relevamiento se hizo en Capital Federal, hace pocos días, a cargo del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (Copub), y sus resultados aparecieron en la edición de ayer del diario La Nación.
De allí se desprende que el 47% de las personas no sabe qué se elegirá el 28 de junio. Además el 45% no le da importancia a los comicios, al punto de que la mitad no iría a votar si no fuera obligatorio.
Por otra parte, sólo un tercio entiende lo que dicen los candidatos en sus discursos de campaña. Los resultados de esta encuesta ya han disparado el debate entre los expertos.
“Hay un desconocimiento de lo que se vota, mayor que en 2005, porque las candidaturas testimoniales generan confusión”, afirmó Orlando D’Adamo, director del Copub.
“Estos resultados me parecen preocupantes por la calidad de nuestra política (...) una sociedad desinteresada por la política es poco exigente con sus políticos”, dijo por su lado Delia Ferreira Rubio, presidente de la ONG Poder Ciudadano.
Fabián Perechodnik, de Poliarquía Consultores, afirmó que, según sus estudios, “entre las principales preocupaciones del país, debajo de la inseguridad, aparece en segundo lugar la clase dirigente, que se percibe como un problema”.
“Y si le sumamos a esto ‘Gran Cuñado’, vemos que mucha gente se informa de la política a través de ese programa”, acotó al explicar el desinterés de la ciudadanía por la política.
Este desinterés es “un tema universal y no sólo argentino, y responde a la desideologización, la similitud de discursos entre contrincantes, la percepción de la gente de que su vida no cambia de acuerdo con quien gane, el desprestigio de los políticos y de los cuerpos legislativos”, aseguró Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.
García Beaudoux sostuvo al respecto: “Se vota por la familiaridad, la gente mira la campaña para identificar al candidato y piensa que, por lo menos, lo conoce porque lo vio por TV, pero no sigue el debate”.
Esta apreciación explica por qué las fuerzas políticas convocan a artistas, deportistas y famosos para ganar elecciones. Pero, ¿es nuevo el desinterés de los argentinos por la cosa pública? ¿Nos sorprende que la mitad de los ciudadanos, en vísperas de una elección, no sepa siquiera qué se vota?.
Es factible percibir una doble alienación o extrañamiento en torno a las cosas del país por parte de los sectores sociales. Los pobres y excluidos han perdido ciudadanía y son presa del sistema clientelístico.
En Buenos Aires, donde se da la “madre de todas las batallas”, la clase baja cubre a unos 5.400.000 votantes, sobre algo más de 10 millones de ciudadanos en condiciones de votar.
En tanto, a las clases medias y altas argentinas, tan propensas a la evasión, les cabe aquel diagnóstico de Marcos Denevi, para quien el argentino tiene mentalidad de huésped de hotel:
“El hotel es el país y el argentino es un pasajero que no se mete con los otros. Si los administradores administran mal, si roban y hacen asientos falsos en los libros de contabilidad es asunto del dueño del hotel, no de los pasajeros a quienes en otro sitio los espera su futura casa propia, ahora en construcción”.
“Quizá algún día –dice Denevi- los argentinos nos convenzamos de que este hotel de tránsito es nuestro único hogar y que no hay ninguna Argentina –visible o invisible- esperándonos en ninguna parte”.
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