¿A quién le sirve Salto Grande?
Algunos sindican a la represa como responsable de las inundaciones, que han hecho frustrar la temporada turística en esta zona. Dicen que privilegió la producción de energía a cualquier otra consideración.El periodista Osvaldo Bodean, de la página El Entre Ríos Digital, de Colón, instaló recientemente una hipótesis inquietante: hay razones para sospechar que durante la crecida del Uruguay, a Salto Grande le importó más producir energía que el anegamiento de las comunidades de la cuenca.Sobre la base de cómo funciona la represa, Bodean constata una regularidad empírica: "cuando el río crece, el mercado eléctrico festeja mientras nuestras comunidades sufren".Ilustra ese acerto con este razonamiento: "Cuando en octubre último Colón veía peligrar sus playas, la represa lograba 1.274.791 megavatios hora, cifra que multiplica por 13 su mínimo histórico"."Por supuesto que, para alcanzar ese récord, el lago fue mantenido muy arriba, en 35,20 metros el 26 de octubre y en 35,42 metros el 10 de noviembre, por citar dos días de muestras", escribió.Bodean asegura que para que estas condiciones de fiesta energética se lograran, no sólo bastaron las grandes lluvias, sino la ayuda técnica de dejar llenar el lago de la represa al tope.Pero este contexto "limitó enormemente el margen de maniobra con el que contó luego (la represa) para morigerar la crecida". El saldo de esta maniobra de Salto Grande trajo beneficios a unos y perjuicios a otros.Entre los primeros figuran ganancias extras para la Nación y el sistema eléctrico, por la mayor disponibilidad de energía eléctrica, mucho más barata que la térmica.Entre los perjudicados figuran las comunidades ribereñas, cuyo mayor anegamiento se habría consentido para producir más energía, aunque a costa de malograr la temporada turística.Bodean comenta que resulta difícil aportar pruebas que confirmen ese manejo del agua en la cuenca, más allá de que nadie discute el hecho de mientras toda crecida del río es una buena noticia para la generación de energía, es todo lo contrario para las comunidades ribereñas.Sin embargo, el periodista recoge el off de record entre algunos vecinos de Colón, indignados por los efectos de la crecida sobre la actividad turística. "La represa tiene la culpa de esta inundación. Lo único que les importa es generar energía", dijo uno.Por otro lado, cabría preguntarse si Entre Ríos, más allá de estos perjuicios, salió beneficiado por el aumento de la producción de energía de Salto Grande. ¿Recibirá acaso más remesas por este concepto?Nada de eso. Como se sabe, los excedentes de Salto Grande, que en teoría debería cobrar la provincia, se deducen del precio de la energía que vende. Pero desde 2003 el gobierno nacional dispuso congelar el precio que se paga a las generadoras eléctricas, entre ellos Salto Grande, llevándolo a valores bajísimos.Corolario: no sólo la represa entrerriana opera a full durante las crecidas, a costa de producir fuertes anegamientos ribereños, sino que la plusvalía energética se la queda el poder central, al rebajar artificialmente el precio de su energía.Días atrás, sumándonos al debate en torno a la provincialización de los fondos excedentes de Salto Grande, que administra la Cafesg, decíamos que ese complejo hidroeléctrico y su renta, parecen funcionar al margen de los destinos de Entre Ríos.El dudoso manejo de la represa en la última crecida, a la luz de las críticas que se escuchan, confirmaría esa idea. Salto Grande, pese a ser un recurso energético estratégico de Entre Ríos, opera en función de otros intereses.Ese emprendimiento parece servir a los intereses del neo-unitarismo progresista que gobierna la Argentina.
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