A sus pies
Maltratados como ninguna otra parte del cuerpo, estos se defienden a su manera. Muchas son las afecciones de los pies, pero el estado de ellos depende mucho de cada uno de nosotros. Por Dres. Norberto Furman y Abel LemiñaJefe y Sub-Jefe Equipo de QuiropraxiaInstituto Furman de Bs. As. Los pies son los grandes olvidados de nuestro cuerpo, exigidos al máximo y casi sin cuidados, tal vez porque la anatomía los ubicó en el lugar más distante del cerebro, sin embargo ellos merecen la mayor de las atenciones.Soportan el peso del cuerpo, permiten trasladarnos, alternando toda la carga corporal sobre el derecho y el izquierdo una y otra vez. Mil cosas con los piesCon los pies caminamos, corremos, bailamos, saltamos, subimos y bajamos escaleras, hacemos un gol, pedaleamos y muchas cosas más, sin acordarnos que existen, excepto cuando nos duelen, lo que demuestra que con nuestros pies somos verdaderamente desagradecidos.Para colmo de males, los castigamos sin piedad, encerrándolos a veces en inadecuados zapatos, y en el caso de las mujeres, torturándolos con calzados de taco alto, antianatómicamente puntiagudos; en fin, la moda tampoco respeta esos dos baluartes que nos “aguantan”.Acaso, el mejor ejemplo del enojo de los pies contra el maltrato a que son sometidos, no es el hecho que luego de una fiesta, la felicidad más grande para la mujer es sacarse los zapatos o sandalias, esas que la hicieron lucir elegante a expensas de la agresión podálica. Variedad de problemasMuchos son los problemas que se presentan en los pies, algunos se heredan, otros son el producto de su uso incorrecto y otros derivados de traumatismos, enfermedades reumáticas, etc.Hay pies planos, otros todo lo contrario, son cavos, es decir tiene aumentado el arco con gran tensión en la región plantar, los hay con juanetes, dedos en garra, en martillo, con hiperqueratosis (callos); en realidad, son muy pocos los pies con anatomía normal.Hay aspectos estéticos, estructurales y funcionales, y por supuesto combinados, así tenemos por ejemplo, un pie doloroso, con el metatarso vencido, los dedos en garra y un juanete gigante que hace que poder calzarse sea un milagro y mucho más difícil aún el poder caminar. Reaccionar a tiempoPara evitar que se lleguen a situaciones complicadas, es necesario comprender que los pies deben cuidarse desde siempre, porque lo mejor sigue siendo la prevención, como también la detección precoz de los problemas. Para eso es clave prestarle atención a los signos y síntomas que los pies emiten, como ser el dolor, la inflamación, del pie en general o localizada sobre zonas que están rozando más de lo normal, o si los dedos comienzan a retraerse, si el dedo gordo empieza a desplazarse hacia la línea media del pie, allí no debe retrasarse la consulta.El tema de las callosidades no es un problema externo, de la piel, sino la expresión de defensa de la piel ante una sobrecarga, una presión exagerada o de un roce a repetición. La piel enviará más células queratínicas a la superficie, endureciendo la zona agredida. Piense que al tratar el callo, limándolo por ejemplo, no se está tratando la causa, sino la consecuencia. Recursos terapéuticosEl arsenal terapéutico para tratar los pies, es muy amplio, dependiendo del diagnóstico y de acuerdo al resultado de la evaluación profesional. Hay plantillas, calzados ortopédicos, ejercicios, movilizaciones, fisioterapia y cirugías.Comenzar a cuidar los pies desde jóvenes es lo aconsejable, desde todo punto de vista, porque no hay nada mejor que un par de pies que garanticen una estática y una dinámica completa e indolora.
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