A un año de Once y un mes del boliche Kiss
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El 22 de febrero de 2012, en el andén 2 de la Terminal de trenes de Once de la ciudad de Buenos Aires, en un accidente ferroviario murieron 51 personas. Cientos estuvieron internados, y a muchos le han quedado huellas imborrables en el cuerpo y en el alma.Jorge Eduardo Lozano Vivimos otra tragedia argentina que como otras nos pasan a todos los que vivimos en este país. Argentinos, extranjeros, varones, mujeres, jóvenes, adultos mayores, niños. La muerte en tragedias previsibles, sin embargo, está mucho más cerca de los más pobres. Contra ellos se despliega una combinación nefasta entre irresponsabilidad, corrupción e impunidad. Los organismos del Estado responsables de regulación y control parecieron estar ausentes. Varias preguntas siguen esperando respuestas a un año: ¿hubo falta de control sobre los millones de pesos con los que el Estado subsidia al transporte y sigue subsidiando para mejorar la calidad de los viajes, renovar las unidades, modernizar la tecnología?Aquel día murieron 51 personas que iban a trabajar, a estudiar, a presentarse a un empleo, a cumplir sus sueños, a encaminar una amistad, a ser humanos en su realidad. No es razonable que para vivir con dignidad haya que viajar como animales arriesgando la vida sobre ruedas.Agregaron dolor y perplejidad las increíbles superficialidades que se dijeron en los días posteriores que sonaban a tomada de pelo. Y antes que nada y después de todo, lo único importante son las vidas de los que no están y el respeto que les debemos a los quedan y siguen viajando en Transporte Público de Pasajeros. Las soluciones llegan tarde para algunos, y parece que no estaban tan lejos.Y hace casi un mes, el club "Kiss" en Río Grande do Sul resultó ser una trampa mortal para cientos de jóvenes que estaban de fiesta en la madrugada del domingo 27 de enero. Perdieron la vida más de 230 jóvenes. Fue inevitable evocar lo acontecido en Cromañón. Semejanzas y diferencias que los medios no tardaron en destacar. La memoria que vuelve una y otra vez.Un grupo de familiares de quienes murieron en el local de Plaza Once el 30 de diciembre de 2004 expresaron: "Conmocionados, atónitos ante esta nueva tragedia donde perdieran la vida hasta el momento más de 230 jóvenes, nuevamente vemos cómo la vida de los jóvenes no es tomada en cuenta, sigue primando el lucro (...) Otra trampa mortal, pánico, horror; nosotros que lo vivimos, sufrimos y padecimos, sentimos esas muertes como propias; las imágenes nos retrotraen a la noche del 30 de diciembre como un puñal". El título del comunicado es tan elocuente como el sufrimiento que no calla: "El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra".Una sola puerta de salida. Un local con habilitación vencida. La capacidad excedida. Fuegos artificiales en lugar cerrado. Contraste entre fiesta y dolor. Para realizar las maniobras de rescate tuvieron que romper a martillazos parte de las paredes.Padres, abuelos, tíos, hermanos, novios, amigos... Madres, abuelas, tías, hermanas, novias, amigas... Un diario titulaba "una tragedia que enluta a todo Brasil". Y es así.Río de Janeiro será la ciudad en la cual se congregarán millones de jóvenes en julio de este año para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud. Sus organizadores, también conmovidos, han promovido encuentros de oración durante toda este tiempo. Los jóvenes siguen muriendoEn nuestro país mueren 10 jóvenes por día a causa de accidentes de tránsito. Significa que en el mes de enero han muerto en la Argentina más jóvenes que en la discoteca de Brasil en una sola noche.Seamos solidarios en el dolor y abracemos en la oración las intenciones de familiares y amigos de todos los jóvenes que son arrebatados de la vida demasiado temprano.En cada vida truncada quedan sin desplegar sueños por un mundo mejor, anhelos de formar familia, proyectos de vida legítimamente buscados.Entran en mi corazón imágenes de cuartos deshabitados, peluches sin mimos, música sin interpretar o sin escuchar. Corazones desolados, brazos que imaginan abrazos imposibles. Como en tiempos de guerra.Jesús es la luz que viene a iluminar nuestra fe y nuestra vida. A Él, que supo del dolor y el desprecio, le encomendamos el sufrimiento por los que murieron en Once, Kheyvis, Cromañón, Kiss, la violencia, los accidentes, las sobredosis... Sigamos rezando por el Papa Benedicto XVI y por quien sea su sucesor. * Obispo de Gualeguaychú (Entre Ríos) y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina
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