Acerca del amigo más fiel del hombre
Hay cierto consenso cultural sobre que el perro, integrado al hombre desde hace 15.000 años, se revela como el animal más querido por él, al punto de ser considerado su mejor amigo. El amor incondicional entre los humanos y los perros ha sido testimoniado de mil maneras. El cine contemporáneo refleja ese sentimiento en la película "Siempre a tu lado, Hachiko", protagonizada por el actor Richard Gere.El film está basado en un hecho real sobre Hachiko, un perro japonés de raza akita que tras la muerte de su amo, estuvo durante 9 años esperándolo en la estación donde su dueño tomaba el tren a diario para acudir al trabajo.La historia fue tan impactante en la población, que se creó una estatua de bronce en honor al perro fiel, situado en la estación de Shibuya, donde el animal aguardaba día tras día a su dueño, un profesor de la universidad llamado Parker Wilson.La película no deja indiferentes a los amantes de los perros, convirtiéndose en un verdadero homenaje al "mejor amigo del hombre", que puede alcanzar con su dueño un vínculo muy estrecho.Esta conexión vital ha hecho que algunos pensadores, desencantados con la condición humana, hayan elogiado la lealtad de esos seres amistosos, que no hacen preguntas y no critican.Quizá haya sido Arthur Schopenhauer el que ha ido más lejos en las alabanzas. El filósofo alemán lo que más apreciaba de su perro era su transparencia, la cual comparaba con el cristal. Y para redondear su concepto, llegó a decir: "Si no hubiera perros, no querría vivir".En su opinión, el trato del hombre con los animales dice mucho de él mismo. La conmiseración con ellos "está íntimamente unida con la bondad de carácter, de tal manera que se puede afirmar de seguro, que quien es cruel con los animales no puede ser buena persona".Concepto parecido se tiene en la India, cuya religión no establece distingos entre los animales y los hombres. Por eso se entiende que el líder independentista de ese país, Mahatma Gandhi, haya dicho que "la grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que trata a sus animales".Un estudio del Departamento de Ciencia Animal de la Universidad de Azabu (Japón), reveló que el amor entre un perro y su dueño tiene muchas similitudes con el de una madre y su hijo.La investigación consistió en meter a 30 canes y sus dueños en una habitación con el objeto de medir en ambas partes la cantidad liberada de la oxitocina, también llamada hormona del amor.Se comprobó que en el momento en que perros y humanos cruzaban la mirada, más oxitocina producían sus cerebros. "Estos resultados respaldan la existencia de un bucle de oxitocina, que se autoperpetúa en la relación, como el vínculo de una madre y su hijo", explicó Takefumi Kikusi, director de la investigación.Joaquín Cavanna, en un interesante artículo aparecido en Infoae.com, cita en tanto a Alicia Dell Arcitrette, presidenta de la Asociación Argentina de Terapia Asistida de perros (TACOP)."A lo largo de los años, he notado que el amor es incondicional y que la presencia de un animal puede representar un antes y un después en la vida de una persona y su relación con la sociedad", sostiene la titular de TACOP.El perro reúne cualidades que aprecia cualquier ser humano: no interrumpe cuando le hablan, jamás cuestiona los hábitos y no juzga a sus dueños. Por estas razones, según Cavanna, se entiende que se pueda amar más a un perro que a la pareja.
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