Adicción digital, un mal de época
Desde la irrupción de la computadora y la web nuestras vidas se han modificado. La conectividad ha abierto un mundo nuevo, aunque existe el riesgo de la adicción tecnológica.Ya Marshall McLuhan había advertido, sobre todo a propósito de la masificación de la TV, sobre el efecto de los medios: el de crear entornos completamente nuevos para la sociedad."Como el masajista, todos los medios trabajan completamente sobre nosotros", decía al querer explicar, con un metáfora, el vínculo físico que se produce entre la tecnología y el cuerpo social.El autor de la célebre frase "el medio es el mensaje", nos invitaba a estudiar así las transformaciones e interacciones entre el hombre y la tecnología.El poder de los medios, que son extensiones del cuerpo o de alguna facultad humana, reside en su capacidad de reobrar sobre el propio sujeto, enseñó McLuhan. Las tecnologías, por tanto, no son neutrales desde el punto de vista humano.Ahora que la vida de las personas está cada vez más vinculada al uso de la computadora, en una relación absolutamente inevitable, ya se habla de la adicción a Internet como mal de nuestra época.Muchos profesionales de la salud mental empiezan a especular sobre el fenómeno. Algunos incluso se preguntan si la conducta adictiva alrededor de la web no será la epidemia del siglo XXI, como la diabetes y la obesidad.El estar mucho tiempo delante de la pantalla no convierte automáticamente a las personas en adictos, pero los especialistas dicen que hay cada vez más casos."Los niveles de afectación son cada vez más crecientes y preocupantes, sobre todo en los jóvenes", admite el psiquiatra Alfredo Cía. "Es un problema serio, que todavía se da en una proporción baja", reconoce el psiquiatra Hugo Marietán.Entrevistados por el diario Clarín, los profesionales coincidieron en parangonar la adicción a Internet con la adicción a las drogas o al alcohol, destacando el carácter absorbente del fenómeno."Por supuesto que se puede hablar de adicción: la persona posterga actividades que estaban dentro de su rutina habitual (estudio, trabajo, amistades) y encuentra todo eso en el aislamiento que le da la computadora", aseguró Marietán."Hay rasgos comunes con otros tipo de adicciones -agregó Cía- como la necesidad de dosis crecientes para obtener la misma dosis de placer o la abstinencia, que puede generar un estado de irritabilidad, agresividad, ansiedad o depresión".Para el psiquiatra Wilbur Grimson, la comparación con otras adicciones funciona como metáfora. "En las adicciones comunes, como alcohol o drogas, ingresa una sustancia al cuerpo, mientras que con Internet lo que tenemos es un estímulo. En los dos casos todo ronda en una demanda que no puede ser satisfecha".Por otro lado, se sabe que las adicciones están vinculadas a historias vinculares fallidas. En este sentido, quizá haya que dividir los casos individuales de las tendencias sociales.Decir que la adicción a Internet será la epidemia de este siglo entraña en sí misma una visión catastrófica quizá aventurada. Como sea, la llegada de una nueva tecnología siempre tiene sus bemoles.El progreso tecnológico trae implícitos algunos daños colaterales. Por ejemplo, el industrialismo ha traído un costo en materia de polución y de daños al medio ambiente.La era nuclear trajo adelantos en materia medicinal, pero a la vez permitió la creación de la bomba atómica. Esta ambigüedad de la técnica ha sido una constante en la historia de la humanidad.Probablemente Internet y las tecnologías multimedia, traigan aparejadas nuevas patologías humanas, casi inevitables, como las adicciones.
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