Adoctrinamiento versus espíritu crítico
En esta sociedad caracterizada por la manipulación de la mente a gran escala, se hallan pocos espacios donde se despliega la autonomía del pensamiento.Control mental, lavado de cerebro, seducción oculta, son práctica que han existido siempre y que expresan el viejo intento de dominación de unos sobre otros.Pero hay coincidencia respecto de que nunca la humanidad alcanzó tal sofisticación de influencia sobre el otro como ahora. Al punto que cabría decir que vivimos en la era del lavado de cerebro a gran escala.Entre los instrumentos de persuasión figuran los "medios de comunicación de masas" o la llamada "industria cultural". Intereses comerciales y políticos confluyen en el uso de estos aparatos para condicionar la mente y la conducta de las personas.Cada día se nos bombardea con un mensaje persuasivo tras otro. Estos llamamientos no persuaden mediante el argumento y el debate, sino mediante la manipulación de símbolos y de nuestras emociones fundamentales.El término "propaganda" resume este intento de dominación. El uso que hicieron de esta estrategia los regímenes totalitarios en el siglo XX (nazismo, fascismo o comunismo) le otorgó una fuerte connotación negativa.Pero la propaganda también tiene lugar en los regímenes llamados "democráticos", empleándola gobiernos y grupos de intereses diversos. Aquí es considerada como la comunicación de un punto de vista con la finalidad última de que el receptor llegue a aceptar "voluntariamente" esta posición como si fuese suya.Algunos autores emplean la palabra "adoctrinamiento" para significar la acción deliberada y sistemática de medios y prácticas, con el objeto de inculcar determinados valores o formas de pensar en los sujetos a los que van dirigidos.Adoctrinar viene de "doctrina", que en una de sus acepciones es un "corpus" coherente de afirmaciones defendidas por un determinado grupo social. El adoctrinamiento ha sido utilizado extensamente a lo largo de la historia de todas las sociedades.Las élites, por caso, intentan inculcar en la sociedad unas ideas que justifican su estatus y sus privilegios. De esta manera la filosofía del poder, que es una forma de entender el mundo, permea todos los estratos de la sociedad.Los partidos políticos, en tanto, que aspiran al control social también hacen uso extensivo de las técnicas de adoctrinamiento. Las iglesias, por otro lado, intentan propagarse mediante la difusión de sus ideas y creencias.Hay razones para sospechar que no existe ninguna institución social que no adoctrine a sus miembros. Un individuo adoctrinado se convierte él mismo en difusor de la ideología inculcada por el grupo del que forma parte.El adoctrinamiento es especialmente efectivo durante la infancia. El niño acepta acríticamente el modo de percibir y pensar la realidad de su entorno familiar y del entorno social en el que vive.Ahora bien, ¿qué rol cumple la escuela? ¿Es ella también un instrumento de adoctrinamiento, de suerte que su función es inocular en sus alumnos la ideología del sistema escolar, que suele estar en sintonía con la del poder político dominante?¿Cómo se compaginaría, así, el adoctrinamiento escolar con el ideal de la autonomía intelectual y la formación del propio criterio, formulado por quienes dicen que la educación es el camino de la libertad?El condicionamiento de la forma de pensar, efecto del adoctrinamiento, es disonante con el espíritu crítico, con el ejercicio libre de la capacidad de juicio, contraste, intercambio y experimentación.
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