Adolescentes convertidas en madres
Tres de cada 20 argentinos son hijos de madres de entre 14 y 20 años. Cada día, 300 jóvenes argentinas de entre 14 y 20 años se convierten en madres, y generalmente un adolescente varón es el padre, tendencia que desde la última década no ha dejado de ascender, según las estadísticas oficiales.
En números reales, en 2007 se produjeron 700.792 nacimientos en todo el país, de los cuales 106.720 fueron de adolescentes de 15 a 19 años, y 2.841 de chicas de menos de 15 años.
La tasa de embarazo adolescente precoz (mamás menores de 15 años) es quizás la más preocupante: los datos de la cartera de Salud nacional revelan que ese indicador se triplicó en la Argentina en las últimas cuatro décadas, y más de 3 mil bebés nacen anualmente de chicas de entre 10 y 14 años.
Traducido en números concretos, la cantidad de nacimientos de madres menores de 15 trepó a 3.050 casos en 2001, contra los 986 que se registraban en 1960.
Por tanto, 3 de cada 20 argentinos son hijos de madres adolescentes, mientras que el 5 por ciento del total de las mamás niñas tuvo dos hijos o más antes de cumplir los 15 y, entre las analfabetas, la incidencia del embarazo adolescente precoz trepa del 11 al 25 por ciento.
Según una encuesta realizada por investigadores del Centro de Estudios de Población, las niñas mamás argentinas (menores de 15 años) tienen hijos con varones que las superan en 10 años en el 80 por ciento de los casos, mientras que el 20 restante las superan en 20 años.
Los datos fueron dados a conocer luego de que la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés), una de las organizaciones más importantes en el mundo dedicada a la promoción de los derechos sexuales y reproductivos, realizara en Buenos Aires un foro con los más destacados expertos internacionales.
Durante la jornada, se analizaron los problemas que enfrentan en la actualidad los adolescentes argentinos y de los otros países de Latinoamérica para acceder a servicios de salud, incluyendo información sobre anticoncepción y métodos‚todos para prevenir un embarazo no deseado y evitar la transmisión del VIH-Sida y otras infecciones.
Entre otras conclusiones, los expertos advirtieron que en la actualidad, la discriminación, el estigma, el temor y la violencia conspiran para que muchos jóvenes latinoamericanos no puedan gozar de sus derechos sexuales. Para desarrollar todas sus capacidades y ejercer todos sus derechos, los jóvenes deben contar con información y con servicios que necesitan para tomar decisiones sobre su salud sexual y reproductiva.
"Los profesionales de la salud y los proveedores de servicios tienen el deber de generar las condiciones para que los chicos puedan ejercer su autonomía, brindando explicaciones claras, completas y oportunas sobre los servicios médicos disponibles", señalaron los expertos.
Al tiempo que subrayaron que los proveedores "son responsables de la manera en que abordan y acompañan el proceso de decisión de un menor de edad y su papel es altamente relevante en la determinación de la madurez del menor y la promoción de su autonomía".
Los panelistas también plantearon que los médicos "deber n poner en práctica los principios que emanan de los derechos humanos y, en particular, la Convención de los Derechos del Niño y los propios de la ética médica".
Así, entonces -agregaron- deberán promover el interés superior del niño, la salud pública y evitar causar daño, es decir, reducir los daños a los pacientes adolescentes.
A modo de ejemplo, el médico pediatra Enrique Berner, presidente de la asociación FUSA 2000, dio cuenta del proyecto que llevan adelante desde la entidad para ofrecer servicios médicos "amigables" a los adolescentes, un modelo de atención que ha sido premiado en el país y en el que los jóvenes son mirados como sujetos de derecho, desde un abordaje integral y con equipos multidisciplinarios.--------------------------------------------------------------------
Los niños latinos tienen más riesgo de desarrollar obesidad Según un estudio, los chicos hispanos de bajos ingresos suelen comer demasiada grasa, colesterol, azúcar agregada y sal. Aseguran que al margen de que comen menos comida rápida, las dietas son muy similares a las de los chicos de la población general de los EEUU
El estudio publicado en Journal of the American Dietetic Association asegura que los investigadores también hallaron que las dietas de los niños con sobrepeso y obesidad eran muy similares a las de los chicos con peso normal. La diferencia era que los pequeños de mayor peso simplemente consumían más calorías. Al margen del hecho de que comían menos comida rápida, las dietas de los niños latinos eran muy similares a las de los chicos de la población general de los Estados Unidos.Cada una de las 319 familias que participaron del estudio tenía al menos un niño con sobrepeso, mientras que el 91 por ciento de los padres eran obesos o tenían exceso de peso.
Alrededor de la mitad de las familias experimentaba inseguridad alimentaria, lo que implica que su capacidad de asegurar la cantidad adecuada de alimento era limitada. En general, los investigadores hallaron que unos dos tercios de las calorías ingeridas por los chicos provenían de refrescos, pizza, galletas, carnes procesadas y otras comidas elevadas en grasa, sodio y azúcar. Los niños no recibían suficiente vitamina D, E, calcio o potasio, revelaron los autores. Tampoco consumían muchas frutas, vegetales y fibra, mientras que su ingesta de grasa, grasa saturada, colesterol, azúcar agregado y sodio era demasiado elevada. En un editorial que acompañó al estudio, el doctor Rafael Perez-Escamilla, de la University of Connecticut señaló que si bien los latinos en general enfrentan un mayor riesgo de pobreza, obesidad, diabetes tipo 2 y otros problemas de salud, no deberían ser considerados un "grupo monolítico", debido a su diversidad social y cultural.
El grado de aculturación, o adopción de la cultura imperante en Estados Unidos, entre estos grupos diversos posiblemente juegue un papel importante en su salud.
En números reales, en 2007 se produjeron 700.792 nacimientos en todo el país, de los cuales 106.720 fueron de adolescentes de 15 a 19 años, y 2.841 de chicas de menos de 15 años.
La tasa de embarazo adolescente precoz (mamás menores de 15 años) es quizás la más preocupante: los datos de la cartera de Salud nacional revelan que ese indicador se triplicó en la Argentina en las últimas cuatro décadas, y más de 3 mil bebés nacen anualmente de chicas de entre 10 y 14 años.
Traducido en números concretos, la cantidad de nacimientos de madres menores de 15 trepó a 3.050 casos en 2001, contra los 986 que se registraban en 1960.
Por tanto, 3 de cada 20 argentinos son hijos de madres adolescentes, mientras que el 5 por ciento del total de las mamás niñas tuvo dos hijos o más antes de cumplir los 15 y, entre las analfabetas, la incidencia del embarazo adolescente precoz trepa del 11 al 25 por ciento.
Según una encuesta realizada por investigadores del Centro de Estudios de Población, las niñas mamás argentinas (menores de 15 años) tienen hijos con varones que las superan en 10 años en el 80 por ciento de los casos, mientras que el 20 restante las superan en 20 años.
Los datos fueron dados a conocer luego de que la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés), una de las organizaciones más importantes en el mundo dedicada a la promoción de los derechos sexuales y reproductivos, realizara en Buenos Aires un foro con los más destacados expertos internacionales.
Durante la jornada, se analizaron los problemas que enfrentan en la actualidad los adolescentes argentinos y de los otros países de Latinoamérica para acceder a servicios de salud, incluyendo información sobre anticoncepción y métodos‚todos para prevenir un embarazo no deseado y evitar la transmisión del VIH-Sida y otras infecciones.
Entre otras conclusiones, los expertos advirtieron que en la actualidad, la discriminación, el estigma, el temor y la violencia conspiran para que muchos jóvenes latinoamericanos no puedan gozar de sus derechos sexuales. Para desarrollar todas sus capacidades y ejercer todos sus derechos, los jóvenes deben contar con información y con servicios que necesitan para tomar decisiones sobre su salud sexual y reproductiva.
"Los profesionales de la salud y los proveedores de servicios tienen el deber de generar las condiciones para que los chicos puedan ejercer su autonomía, brindando explicaciones claras, completas y oportunas sobre los servicios médicos disponibles", señalaron los expertos.
Al tiempo que subrayaron que los proveedores "son responsables de la manera en que abordan y acompañan el proceso de decisión de un menor de edad y su papel es altamente relevante en la determinación de la madurez del menor y la promoción de su autonomía".
Los panelistas también plantearon que los médicos "deber n poner en práctica los principios que emanan de los derechos humanos y, en particular, la Convención de los Derechos del Niño y los propios de la ética médica".
Así, entonces -agregaron- deberán promover el interés superior del niño, la salud pública y evitar causar daño, es decir, reducir los daños a los pacientes adolescentes.
A modo de ejemplo, el médico pediatra Enrique Berner, presidente de la asociación FUSA 2000, dio cuenta del proyecto que llevan adelante desde la entidad para ofrecer servicios médicos "amigables" a los adolescentes, un modelo de atención que ha sido premiado en el país y en el que los jóvenes son mirados como sujetos de derecho, desde un abordaje integral y con equipos multidisciplinarios.--------------------------------------------------------------------
Los niños latinos tienen más riesgo de desarrollar obesidad Según un estudio, los chicos hispanos de bajos ingresos suelen comer demasiada grasa, colesterol, azúcar agregada y sal. Aseguran que al margen de que comen menos comida rápida, las dietas son muy similares a las de los chicos de la población general de los EEUU
El estudio publicado en Journal of the American Dietetic Association asegura que los investigadores también hallaron que las dietas de los niños con sobrepeso y obesidad eran muy similares a las de los chicos con peso normal. La diferencia era que los pequeños de mayor peso simplemente consumían más calorías. Al margen del hecho de que comían menos comida rápida, las dietas de los niños latinos eran muy similares a las de los chicos de la población general de los Estados Unidos.Cada una de las 319 familias que participaron del estudio tenía al menos un niño con sobrepeso, mientras que el 91 por ciento de los padres eran obesos o tenían exceso de peso.
Alrededor de la mitad de las familias experimentaba inseguridad alimentaria, lo que implica que su capacidad de asegurar la cantidad adecuada de alimento era limitada. En general, los investigadores hallaron que unos dos tercios de las calorías ingeridas por los chicos provenían de refrescos, pizza, galletas, carnes procesadas y otras comidas elevadas en grasa, sodio y azúcar. Los niños no recibían suficiente vitamina D, E, calcio o potasio, revelaron los autores. Tampoco consumían muchas frutas, vegetales y fibra, mientras que su ingesta de grasa, grasa saturada, colesterol, azúcar agregado y sodio era demasiado elevada. En un editorial que acompañó al estudio, el doctor Rafael Perez-Escamilla, de la University of Connecticut señaló que si bien los latinos en general enfrentan un mayor riesgo de pobreza, obesidad, diabetes tipo 2 y otros problemas de salud, no deberían ser considerados un "grupo monolítico", debido a su diversidad social y cultural.
El grado de aculturación, o adopción de la cultura imperante en Estados Unidos, entre estos grupos diversos posiblemente juegue un papel importante en su salud.
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