Adolescentes, más afectos a la pantalla
Hoy los chicos viven pendientes de tres pantallas: celular/computadora/televisor. ¿Qué significado cultural marca esta tendencia?Las estadísticas sobre consumo tecnológico realizado por jóvenes de 11 a 17 años revela que las aspiraciones y la mente de esta franja etaria están siendo absorbidas cada vez más por las pantallas.En Argentina en solo seis años todo cambió. En 2006 la mitad de los adolescentes destinaba entre tres y cuatro horas diarias a la TV. Internet sólo llegaba al 15% de las casas, el 50% de los chicos no tenía celular.Además casi todos escuchaban música en CD ya que el IPOD y el MP4 alcanzaban sólo al 1% de ese grupo social. Hoy, sin embargo, siete de cada diez adolescentes tienen un perfil en una red social, y el celular es una pasión de multitudes juveniles."Las casas de los adolescentes tiene más pantallas que libros, diarios y revistas", concluye Roxana Morduchowicz, quien acaba de ofrecer esos datos en su reciente trabajo "Los adolescentes del siglo XXI - Los consumos culturales en un mundo de pantallas".Ya en 2011 una encuesta del Ministerio de Educación de la Nación, realizada entre estudiantes secundarios de todo el país, daba cuenta que ellos miran televisión, chatean o hablan por celular mientras hacen los deberes escolares.Por entonces la televisión, pese al desarrollo de Internet, seguía ocupando un lugar predilecto con un promedio que superaba las 15 horas de visionado entre lunes y viernes.A diferencia de la web, la encuesta del ministerio detectó que el consumo televisivo se realizaba en familia, siendo preponderantes los contenidos de entretenimiento (62%), como películas, novelas, dibujos animados.Conclusión: el principal agente pedagógico de nuestra juventud es la televisión, cuyo marco ideológico suele ser cuestionado, por la banalidad y frivolidad de sus contenidos.Como sea, a la TV se suman nuevas plataformas pantallas con las cuales interactúa. En definitiva, todas ellas compiten por el mismo objetivo: la atención de los consumidores.¿Y cómo compite la Escuela por la atención de nuestros adolescentes? La pregunta es pertinente, a la luz de la cada vez más estrecha relación que mantienen los jóvenes con nuevas tecnologías y pantallas.La práctica mediática de los adolescentes cuestiona el formato y las rutinas del sistema escolar, que ha dejado hace tiempo de ejercer el monopolio cognoscitivo de las nuevas generaciones.Su afán casi neurótico por adaptarse a las nuevas tecnologías intelectuales -llenando las aulas de netbooks y obligando a los docentes a usarlas- parecería revelar un complejo de inferioridad frente a la cultura digital de los alumnos.Internet, la red de redes es un prodigioso instrumento multitarea: transmite imágenes, pero también texto escrito. Es como una formidable biblioteca universal. Pero la pregunta clave es esta: ¿qué uso preferente hacen nuestros adolescentes de esta herramienta?¿La usan para entretenerse o con fines educativo-culturales? Es decir, ¿Internet produce o no un crecimiento cultural entre los jóvenes? En teoría debería ser así, pues el que busca conocimiento en la red, lo encuentra.¿Pero cuántos de nuestros jóvenes utilizan Internet como instrumento de conocimiento? El politólogo Giovanni Sartori, ya en los '90, pronosticó en este sentido un futuro modesto para la red.En su opinión, las pantallas consolidan la cultura de la imagen sobre la cultura escrita y el libro. Y ello equivale, según su diagnóstico, al triunfo de la ignorancia sobre el pensamiento.
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