Ahora vote, después veremos
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Una sorpresa detrás de otra. Mensajes cambiados, cuentas al revés, confusión de términos y actitudes extrañas, caracterizan la campaña electoral. El ciudadano común contempla no sin preocupación el complejo panorama político.Mario Alarcón Muñiz"¡No tomo más..!" prometió el borracho Felipe (Enrique Pinti) en la película "Esperando la carroza", cuando sorpresivamente Mamá Cora (Antonio Gasalla) irrumpió en la casa donde preparaban su velatorio.A muchas personas les ha sucedido algo parecido esta semana. Y no es para menos. Un sobresalto detrás de otro, además de susto, sorpresa o como se le quiera definir.El lunes la Presidenta anunció que los argentinos "ya no debemos nada". Nadie sabe cuáles son sus cálculos, porque las cuentas reales, según los expertos, indican que en 12 años K la deuda externa creció de 144.000 millones de dólares (2003) a 270.000 millones (2015).El mismo día y con igual énfasis informó que terminaba de pagar los últimos 5.900 millones de dólares del Boden, sin aclarar que ese dinero se había retirado de las reservas del Banco Central. En otras palabras, se cambió de acreedor. Vestir un santo desvistiendo otro.En línea con el discurso presidencial, el ministro de Economía presentó el martes en sociedad su flamante Bonar 2020 para reunir nuevos recursos. "La indiferencia del mundo / que es sordo y es mudo", como dice Discépolo, caracterizó el intento hasta ahora, pero la propaganda dice que circula el Bonar.El miércoles se conoció el informe de la consultora internacional Moody's, estimando que "las reservas argentinas del Banco Central alcanzarán hasta el 10 de diciembre". ¿Y después? Dios dirá. Quizá algo diga también la vapuleada soja.Como la política actual se ha convertido en un juego de sorpresas, el jueves Mauricio Macri inauguró el monumento a Perón en Buenos Aires, junto a Duhalde, Moyano y Venegas, con total ausencia del oficialismo. Hasta recordó que "todos unidos triunfaremos", como dice la marcha. Abundaron luego encendidas recriminaciones K. ¿Un monumento a Perón? "¿Cómo se atreve?", le enrostraron.LOS NÚMEROS REALESSe supo además esta semana que una gestión de auxilio financiero iniciada ante el gobierno chino, si no naufragó está a la deriva. Pekín no responde, hasta ahora. En realidad, siempre hubo más ruido que nueces en esta relación. La inversión de 20.000 millones de dólares chinos anunciada por Néstor K hace nueve años, nunca apareció. Aquel dibujo de los acueductos chinos de Urribarri parece borrado (menos mal). Está comprobado que una cosa es coquetear con los chinos intentando sacar chapa de izquierdista y otra muy diferente hacer negocios con ellos.La devaluación constituye otra amenaza presentada por el gobierno en plena campaña, advirtiendo sobre las graves consecuencias de una política de esa naturaleza inspirada por la oposición, según las fuentes oficialistas.Es bueno saberlo, porque la devaluación, por lo general, trae más problemas que soluciones. Entonces, cualquiera puede preguntarse cómo ha actuado la Presidenta durante su gestión en este sentido. Los números no mienten. En 2008 (primer año de Cristina) el dólar estaba a $ 3.45. Esta semana el dólar libre ("blue", le dicen) está a $ 15.70. ¿Quién devaluó? ¿No habrá sido Julio César o quizá Napoleón?DEL OTRO LADO DEL DISCURSO"¡Miente el diario!", fue la primera reacción oficialista ante la noticia del viaje a los Estados Unidos, del gobernador de Salta, Manuel Urtubey -proyecto de canciller de Daniel Scioli, dicen- , con el fin de tantear el terreno para un arreglo con los fondos buitre y el FMI, además del compromiso de levantar el cepo cambiario que rige desde 2011.Lo grave es que los diarios no se equivocaron. Urtubey no desmintió nada. Es su idea y la de varios de los acompañantes de Scioli, pero no lo pueden decir en voz alta temiendo el pataleo de Olivos.En la misma línea aparece el economista Mario Blejer, graduado en la Universidad Hebrea de Jerusalén y doctorado en Chicago, integrante del equipo de asesores de Scioli. En tal carácter conversó estos días con jerarcas del FMI reunidos en Lima para arreglar las cuentas, aunque al kirchnerismo no le guste.Es curiosa la situación. El candidato oficialista parece avanzar en sentido contrario al que le traza la Presidenta, pero se cuida de revelarlo. Trata de disimular. Los huevos del tero o algo parecido. ¿Y la gente a la que llaman a votar? ¿A quién le cree? O mejor dicho, ¿quién se creen que es la gente a la que le piden el voto? ¿Qué vote y después veremos?Mientras tanto, el mismo Scioli acaba de descubrir la palabra "desarrollo" y desde hace pocas semanas la usa cuantas veces puede. No está mal, pero sería interesante saber qué entiende este buen hombre por desarrollo. No se trata de un asunto de "fe, esperanza, optimismo", como le gusta decir para definir su programa.La idea no se agota en la construcción de rutas, sino que es mucho más amplia, profunda, cultural y democrática. No vendría mal explicárselo. Además, hay libros publicados (y no muerden).
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