Al gran profesor, Miguel Ángel Zabal
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Esta nota está motivada por la imperiosa necesidad espiritual de rendir tributo al pionero que en una época muy especial fundó las bases para la diversificación y crecimiento del deporte en nuestra ciudad. Por Gustavo Rivas Miguel Zabal, fue el primer Profesor de Educación Física en Gualeguaychú, diplomado como tal en el Instituto Nacional "Manuel Belgrano" de San Fernando en 1944. Antes, en 1941, se había graduado en la ENOVA como Maestro Normal.Regresó a su ciudad y en 1946, con 22 años, dio temprana muestra de su entusiasmo profesional y capacidad organizativa: fue el impulsor del más importante acontecimiento deportivo realizado hasta entonces en Gualeguaychú. Fue el Primer Campeonato Entrerriano de Atletismo, organizado por Juventud Unida, entidad pionera en esa disciplina, como también lo fue en fútbol, básquet, atletismo, tenis y otros deportes.En esa institución, Miguel estaba a cargo de la preparación de los jóvenes atletas, que asumieron el desafío con el mismo entusiasmo que sus dirigentes: Lucio Martinez Garbino, Hipólito Tack (que proyectó las pistas), Alberto Arrate, Ramón Monteagudo, Osvaldo Machao, Julio B. Rodríguez, Carlos Gastrell y otros. Entre los deportistas-dirigentes que colaboraron, se recuerda a Simón Silvestrini que luego alcanzó relieve nacional. Intervinieron más de cien atletas de la provincia y el torneo, ganado por Gualeguaychú, alcanzó tal nivel en su montaje y desarrollo, que al año siguiente la Federación Entrerriana de Atletismo se lo confió nuevamente a Juventud Unida. El propio Zabal fue uno de los atletas locales que obtuvieron el galardón provincial: fue campeón en jabalina.El éxito de aquella histórica realización, a la que se sumó toda la comunidad con miles de concurrentes, fue una semilla que dio sus frutos. No sólo la repetición en 1947, sino el fervor por el naciente atletismo entre los jóvenes.Miguel Zabal, Profesor del Nacional y la escuela del Padre Colombo, fue un Maestro de Juventudes y despertador de vocaciones. Ello permitió que en la década siguiente, algunos de sus alumnos destacados, como Antonio Giusto y Luis Murúa se sumaran al plantel local de profesores.En 1950 se fundó en el Colegio "Luis Clavarino", el Club Colegial "José Bolfo" en homenaje a su gran Rector durante 30 años. Allí vemos nuevamente a Miguel sembrando con ahínco en tierra fértil. Esa agrupación estudiantil, que tenía 10 subcomisiones, alcanzó prestigio en la provincia, por la organización de torneos regionales en varias disciplinas. Y en 1960 nuestro Colegio fue sede del 3er. Campeonato Nacional Intercolegial de básquet (15 provincias 250 personas) que contó a Zabal como experimentado organizador.En el seno del club estudiantil "Bolfo" también se afincó el sóftbol, bajo la supervisión de los profesores Zabal, Giusto y Murúa y en 1962 se jugó acá la final entrerriana.Sumó su aporte al voley, aunque él identificaba como el verdadero padre de ese deporte en Gualeguaychú a Osvaldo Machao, otro de los pioneros de la Educación Física, como Don Guillermo Mosto.El Neptunia lo contó entre sus destacados nadadores de aguas abiertas. Fue uno de los tantos chicos que practicaron la natación en los tiempos fundacionales de ese Club en la isla junto a la casilla flotante de Joaquín Arrate. Ganó 50 carreras, entre ellas, la Vuelta de la Isla. También el ciclismo lo contó como uno de sus animadores de memorables competencias en la Costanera, el parque y otras localidades, en los años 40.Practicó fútbol en Racing, tenis y básquet en Juventud, voley en Neptunia y paleta en la Cancha de los Vascos. El remo y el rugby no le fueron ajenos.En 1966 se trasladó a Bs. Aires donde ocupó cargos relevantes en el Instituto Nacional de Deportes, Instituto "Dámaso Centeno" y Escuela B. Rivadavia.Pero hay una especialidad que practicó sin interrupción hasta los 89 años: la pesca. Su nieto Diego lo ha despedido con un enternecedor mensaje por el face: "chau Tata, ojala haya pejerreyes en el cielo". Era una de las figuras consulares de nuestro río, en su lancha "Mizuni" (Miguel y Zunilda) y sobre este tema versó la última charla que tuvimos este año. Las anteriores fueron sobre la historia del deporte de Gualeguaychú.Porque sumado a todo lo que aportó como deportista, dirigente y docente, en sus últimos años se dedicó a reconstruir y documentar una parte sustancial de la historia de nuestro deporte. Su crónica, no sólo abarca lo que vivió como protagonista y el jugoso anecdotario anexo, sino que recopiló numerosos datos de otros deportistas, sus marcas, y también sobre las instituciones.Mantuvo su lucidez hasta el final y aún en silla de ruedas, se emocionaba recordando innumerables anécdotas de su vida deportiva y anhelando su preciada pista de atletismo.Ojalá este aporte sirva en parte, para que la generación actual lo recuerde como el Gran Maestro que fue.
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