Alberdi: el último viaje
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La pertenencia de Alberdi al Salón Literario, luego a la Asociación de la Joven Argentina, como su trabajo "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho", lo convirtieron en un individuo de cierta peligrosidad para el gobierno de Rosas. Decide entonces emigrar a Montevideo en 1838. De allí pasará a Europa y luego a Chile donde se instala en 1844.Guillermo Martínez*OpiniónEn Valparaíso redactará "Bases y puntos de partida para la organización política de la Confederación Argentina", aporte invalorable a nuestra organización institucional. En 1854 el presidente Urquiza lo designa embajador ante gobiernos europeos. Debe gestionar el reconocimiento de la Confederación Argentina, de la cual Buenos Aires se había separado. En esos años su gestión será exitosa firmando diez tratados, y obstruyendo la acción de Buenos Aires que buscaba apoyo político financiero y militar para fracturar definitivamente la república.Empezará a pagar cara su labor. Mitre presidente - pero porteño eterno- lo cesantea como representante diplomático en 1862 y ordena no abonarle su sueldo que para esa época ya llevaba dos años de atraso.Alberdi deberá permanecer en Francia. El retorno sería altamente inconveniente. Luego - en 1865 - vendrá la guerra de la Triple Alianza: la Argentina de Mitre, el Brasil y Uruguay se asocian para someter al estado y pueblo paraguayos. La guerra es ampliamente resistida y cuestionada. Alberdi desmenuzará con lógica implacable el Tratado que da origen a la alianza y denunciará su carácter oprobioso y contradictorio. Es otra gran impugnación a Mitre. La guerra continúa hasta 1870 y Alberdi considerará todavía inapropiado volver al país.En 1879 frente a una aparente pacificación entre las facciones de entonces, regresa como Diputado Nacional por Tucumán. Avellaneda es Presidente y Sarmiento Ministro del Interior. Alberdi se cruza con Sarmiento y logran reconciliarse sinceramente. En otros años habían polemizado de manera ferviente. No sucederá lo mismo con Mitre.Arriba Roca a la presidencia. Discusiones sobre la capital de la República dejan a Alberdi y a varios otros legisladores mal parados. Se les interrumpe el mandato. Roca pretende enviar a Alberdi en misión diplomática a Europa, pero para ello debe remover de ese lugar a Mariano Balcarce. Es junio de 1881 y circula fuertemente la posible designación. Mitre y su diario - "La Nación" - entienden entonces que es hora de reaccionar.El ataque será cruel. Un artículo aparecido el 10 de junio, y otros del 1° y 3 de julio, afirman que Alberdi en su historia había rebajado la diplomacia argentina. Que fue un difamador de los aliados de la Guerra del Paraguay. Que fue artífice de una diplomacia mendicante que había degradado al país. Se lo tilda abiertamente de traidor. Hasta el ex presidente Avellaneda es objeto de la agresión: "La Nación" dice que hizo "abonar bajo cuerda sueldos indebidos". Y por si fuera poco rememora Mitre en su Diario una carta escrita por Alberdi a los 24 años en la que había algunos errores ortográficos. Es decir, exhuma en su odio documentado algo escrito ¡47 años atrás! El 6 de julio aparecen dos publicaciones más: una en "La Nación" y otra en "La Patria Argentina" que acusa hasta de mercantilista a Alberdi. Frente a la magnitud del ataque y al poder de sus autores, será arduo defender la designación y el roquismo lo deja casi librado a su suerte.Mitre y su Diario habían marcado el último destino de Alberdi. Con setenta años, las fuerzas físicas diezmadas, lúcido pero sin el brillo intelectual de antes, no quedará otra opción que volver a Francia. Será el último viaje.Sus restos serán repatriados en 1889. Cuenta el escritor David Peña - quien se ocupó de procurar un mausoleo en su memoria- que como la obra se demoraba sin conocer los motivos un consejero le dijo: "no promueva usted ese asunto mientras viva el general Mitre. El poder de "La Nación" es indiscutible. No se cierre por Ud. mismo las puertas de ese poder".Hasta el cambio de nomenclatura de una calle - Provincias Unidas por Alberdi- aprobada en 1919 a instancias de los socialistas, fue objeto de ataque por el Diario de Mitre: "El socialismo argentino y la guerra: Un premio a la traición" se titulaba una nota aparecida el 30 de noviembre de 1919. Ni la muerte alcanzaba para impedir que el matutino siguiera - como aquel personaje de Jhon Osborne- "recordando con ira".Evitó el olvido total por su obra inmensa. Era imposible ignorarlo y terminó dándosele un lugar muchos años después, allí donde no se cuestiona a Mitre ni al liberalismo de entonces. ¿De qué manera? Difundiendo copiosamente sus obras menos conflictivas. Pero no las restantes que denunciaran el centralismo porteño, que reconocieran a los caudillos, que impugnaran la condición de "historiador" de Mitre, o que repudiaran la Guerra del Paraguay entre otras trascendentes reflexiones.Murió en Francia el 19 de junio de 1884 en la mayor soledad, austera y amargamente. * Abogado. Ex secretario de Gobierno municipal. Convencional Constituyente Provincial (2008)
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