Alcohol: consumo social y enfermedad
En Occidente es seguramente la droga "social" más aceptada y tiene detrás una de las industrias más florecientes. Pero el lado oscuro del alcohol es el problema de salud que genera su consumo abusivo. Desde tiempos remotos el hombre ha fermentado granos y jugos para extraer una sustancia cuya ingesta le provoque un estado especial de euforia. El alcohol ha estado presente, así, en todas las culturas y pueblos.En las sociedades arcaicas su ingesta se inscribía dentro de los ritos religiosos, con el objetivo de que el sacerdote-chamán ingresase en un estado de trance, para comunicarse con los espíritus.El consumo de alcohol ha sido reconocido como un factor de integración social y favorecedor de la convivencia. Brindar con champagne ante un acontecimiento importante, por caso, revela que también cumple hoy con determinados ritos.Se trata de una bebida embriagante que, consumida con moderación y en los contextos permitidos, reduce la tensión, desinhibe y provoca sensación de bienestar.Los bebedores "normales" (para llamarlos de algún modo) disfrutan de las bebidas por esos efectos placenteros y aprecian las virtudes y calidades de, por ejemplo, los vinos.La contracara es la cantidad creciente de individuos que dentro de la población presentan problemas de salud, y en sus relaciones interpersonales, a causa del consumo inmoderado de alcohol.Hay estudios que indican que en Occidente, el alto consumo está vinculado estrechamente a la búsqueda de la intoxicación, aceitado por un sofisticado y multimillonario negocio.Por dictado del mercado, la bebida se liberó de determinadas pautas sociales, y empezó a ser tomada, sobre todo entre los más jóvenes, como una sustancia que altera la mente y la conductaEso piensa, por caso, el especialista en adicciones, Hugo Miguenz, para quien hoy rige "la cultura del fondo blanco", que promueve el uso farmacológico del alcohol.Eso significa que por un lado el consumo se descentra de la alimentación, de suerte que la ingesta aparece por fuera de la comida, en otro tipo de horario. Y además no está de por medio la convivencia, sino el impacto del alcohol en el sistema nervioso central.De aquí que las estadísticas de consumo suelen generar preocupación en organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien en un reciente informe sitúa a Latinoamérica como la segunda región de más alto consumo mundial (detrás de Europa, especialmente del Este).Pero hay otro dato inquietante: Chile y Argentina se encuentran a la cabeza en los índices de ingesta más elevados. El dato empalma con otros indicadores a nivel nacional y provincial.Pero sobre todo tienen relación con los fenómenos adictivos alrededor de la droga social y legal más difundida. En efecto, en Entre Ríos la dependencia al consumo de alcohol encabeza el ranking de las adicciones. En tanto que la edad de la población entrerriana más afectada se ubica entre los 25 y 35 años. Los datos los acaba de dar la directora de Salud Mental de la provincia, Alicia Alzugaray.En diálogo con El Diario de Paraná, la funcionaria sostuvo que el alcoholismo es el principal problema de consumo de sustancias en la provincia, y es un fenómeno que atraviesa todas las franjas etarias y todos los sectores sociales."No es un vicio, no es un problema moral, es un problema de salud pública", sostuvo, al remarcar que el alcoholismo acarrea tremendas consecuencias, como pérdida del trabajo, destrucción familiar y accidentes de tránsito, entre otras.
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