Alcohol y tránsito, relación peligrosa
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En la actualidad, el consumo de alcohol se convirtió en un importante problema de salud pública a nivel nacional. Sobre todo es inquietante la incidencia de la bebida en los accidentes de tránsito.El alcohol es la primera causa de adicción en Argentina, seguido por los medicamentos, el tabaco y la marihuana. Pese a las campañas oficiales y a los cambios en leyes para prevenir el consumo excesivo, la bebida impacta con fuerza en todas las clases sociales.En la Argentina se mantiene un importante núcleo duro de bebedores compulsivos: se calcula que hay más de un millón de alcohólicos en el país, más allá de los llamados "consumidores sociales" (los que toman ocasionalmente).La ingesta de bebidas alcohólicas, por otro lado, está estrechamente ligada a riesgos de accidentes automovilísticos. La asociación civil Luchemos por la Vida calcula que este consumo es el factor determinante en el 50% de las muertes por colisiones en el tráfico.En relación con esto, acaban de trascender los resultados de una encuesta reciente en la cual se dice que el 29% de los jóvenes admite haber manejado alcoholizado.Realizada por Safe Roads 4 Youth y la Cruz Roja Argentina, y difundida por el diario 'La Nación', el relevamiento que involucró a 11.000 jóvenes entre 2012 y 2015, reveló además que el 38% aseguró que viajó como acompañante de un conductor alcoholizado.Y también, el 25% consideró que puede conducir "con cuidado" si bebe. Y, como corolario, el 23% de los entrevistados dice que estuvo involucrado en un accidente de tránsito en los últimos tres años.La encuesta estuvo a cargo del psicólogo francés Jean Pascal Assailly, autor del libro "Por qué toman los jóvenes", y quien tiene la idea de que los riesgos del alcohol al conducir tienen que enseñarse desde el preescolar.Según el psicólogo francés la Argentina necesita un buen registro sobre el consumo de alcohol, discriminado por edad, por sexo, por zona y por nivel socio-económico. "Esto es sumamente importante para empezar a elaborar políticas de prevención y control exitosas", explicó.Los hábitos de los jóvenes no ayudan a que éstos adquieran conciencia sobre los riesgos de tomar alcohol al conducir. En efecto, la bebida preside sus ratos de ocio y la costumbre de ir a los boliches los fines de semana, con la denominada "previa" de juntarse en una casa a tomar.El consumo excesivo de alcohol es uno de los problemas de salud de los adolescentes y jóvenes argentinos. Este consumo ha aumentado en cantidad y frecuencia, mientras que la edad en la que se comienza a beber ha descendido.No sólo eso. Si antes los hombres consumían alcohol en forma privilegiada, ahora las mujeres no se quedan atrás. Estas últimas beben a la par de los varones, generando un cambio de hábito notable en el último tiempo.Los menores y jóvenes constituyen el grupo social más vulnerable a adquirir el hábito del "uso y abuso" de alcohol. En el marco de una sociedad que es tolerante con esta sustancia psicoactiva.Esto ocurre pese a que la ciencia alerta sobre los efectos psicológicos y cognitivos producidos por el consumo desmedido de alcohol. Se sabe, al respecto, que dicho consumo es causa de trastornos en el funcionamiento normal de las facultades cognitivas, las habilidades video-espaciales y las velocidades psicomotoras.Se entiende, entonces, porque razón el alcohol incrementa de manera importante los choque automovilísticos: inhibe mentalmente al conductor, volviéndolo incapaz de tomar decisiones correctas al volante.
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