Alegatos conocidos contra la “caja boba”
¿Es cierto que la televisión genera zombies, individuos incapaces de crítica y creatividad, infinitamente manipulables? ¿Un atentado, en suma, al lenguaje, principal sistema de simbolización humana? La teoría según la cual asistimos a una devaluación humana por imperio de la imagen artificial televisiva, es conocida y goza de predicamento en muchos sectores culturales.La mentada "caja boba", como se conceptualizó hace tiempo a la TV, sugiere que se está en presencia de una tecnología adictiva que imposibilita todo pensamiento.Aunque según Susan Sontag, novelista y ensayista norteamericana, se trataría de una caja astuta, toda vez que a través de ella el sistema inocula su ideología consumista, haciendo de los televidentes esclavos de un nuevo poder."Una sociedad capitalista -dice- requiere una cultura basada en imágenes. Necesita suministrar muchísimo entretenimiento con el objeto de estimular la compra y anestesiar los dolores asociados a la clase, la raza y el sexo. Después de treinta años veo que lo único que la gente ha aprendido es a consumir".Entre los críticos más acervos de la televisión se halla el politólogo italiano Giovanni Sartori, para quien el "homo sapiens", producto de la cultura escrita, se está transformando en un "homo videns", para el cual la palabra ha sido destronada por la imagen.La primacía de lo visible sobre lo inteligible, sostiene Sartori, lleva a un ser sin entender que ha acabado con el pensamiento abstracto, con las ideas claras y distintas.Así resume su tesis: "Un mundo concentrado sólo en el hecho de ver es un mundo estúpido; el homo sapiens, un ser caracterizado por la reflexión, por su capacidad para generar abstracciones, se está convirtiendo en una criatura que mira pero que no piensa, que ve pero que no entiende".La idea de que la imagen televisiva atrofia la imaginación humana es suscripta por los defensores de la cultura letrada, para quienes esa facultad de la mente sólo despunta cuando nos exponemos a la palabra, oral o escrita.La imagen del televisor es una fabricación electrónica producida al interior del cerebro. Pero en este proceso quedaría en desuso el mecanismo cerebral de construir la propia imagen (imaginar), que se utiliza en la lectura.El lector debe decodificar el signo lingüístico para convertirlo en sensaciones e imágenes que él mismo fabrica en su mente. La palabra "casa", por ejemplo, en nada se asemeja a una, sin embargo al ver esos signos creamos una en la mente.Pero la televisión nos "implanta" en el cerebro una imagen de casa sin la facultad mental de crearla. De esta manera, la persona que está mucho tiempo ante la TV corre el riesgo de que otros imaginen por él.La imaginación es la capacidad de formar en la mente imágenes o representaciones de cosas o personas reales o irreales. Según los psicólogos, esta facultad hace posible el pensamiento creativo, presente por ejemplo en la creación artística y científica.¿Atrofia la imaginación, efectivamente, la imagen artificial televisiva? ¿Mata, como creen algunos críticos, la creatividad de los más chicos, expuestos prematuramente a la "caja boba"?Pedro Moreno, un profesional que perdió la visión hace largo tiempo, escribió en el diario La Nación que la ceguera no le impidió seguir "viendo".Dijo que cuando sus retinas dejaron de funcionar, su mente se pobló de imágenes visuales (rostros, paisajes, etc.). "Por eso me arriesgaría a decir que, cuanto más vemos, probablemente menos imaginamos", afirmó.
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