Algo más que ponerse colorado
En muchos casos el enrojecimiento de la piel obedece a una condición conocida como rosácea. Se estima que un 10 por ciento de la población tiene rosácea, una enfermedad de la piel que se caracteriza fundamentalmente por el enrojecimiento, la dilatación de los pequeños vasos sanguíneos del rostro y en algunos casos severos por cambios en la apariencia y tamaño de la nariz.Numerosos estudios han demostrado que las afecciones de la piel, especialmente aquellas que aparecen en zonas visibles del cuerpo como el rostro, pueden causar baja autoestima, falta de confianza, depresión, ansiedad, inseguridad y aislamiento social. Su apariciónLa rosácea afecta principalmente a adultos jóvenes, pero puede alcanzar a personas de hasta 70 u 80 años. Aparece en cualquier tipo de piel, pero es más frecuente en aquellas con tez clara. Y si bien es más común en las mujeres, en los hombres tiende a ser más severa. El antecedente familiar también es importante, llega al 30 por ciento.La enfermedad puede ser leve, cuando hay una tendencia a ruborizarse con facilidad y un enrojecimiento persistente en la zona centrofacial; moderada, cuando además del enrojecimiento aparecen pequeñas lesiones sobreelevadas en la nariz, mejillas, frente y mentón; o severa cuando hay un agrandamiento de las glándulas sebáceas de la nariz (abultada, agrandada y roja que cambia la apariencia estética del paciente) y algunas veces de las mejillas determinando un engrosamiento irregular del tejido. La rosácea severa se presenta especialmente en los hombres y produce un aumento del tamaño de la nariz (llamado rinofima). Vasos afectadosEl enrojecimiento, similar al rubor o a una quemadura solar, se produce porque una gran cantidad de sangre fluye hacia los vasos sanguíneos de la cara y éstos se dilatan.Como resultado del flujo sanguíneo, con el tiempo, la piel se inflama y es posible que aparezcan granitos en la cara que pueden ser pápulas (elevaciones pequeñas, rojas y sólidas) o pústulas (como en el acné juvenil con pus). Por este motivo, muchas veces se llama a la rosácea "acné del adulto", pero la diferencia con éste es que no hay comedones.Los pequeños vasos sanguíneos dilatados de la cara se hacen visibles con el tiempo, pueden tener el aspecto de manchas coloradas o de finas líneas onduladas similares a las patas de una araña.Si bien la causa es desconocida, existen determinados factores que pueden desencadenarla y varían de persona a persona, por lo que llevar un registro de la dieta y de las actividades cotidianas puede ayudar a identificar los factores que desencadenan los síntomas y de esta forma poder evitarlos. Control y tratamientoMuchas personas confunden la rosácea con una quemadura causada por el sol, por el viento, un cambio en el cutis o acné, y por este motivo tardan en consultar al médico. El primer paso para el tratamiento de la rosácea es consultar con el dermatólogo. Es importante que aquellas personas con síntomas de enrojecimiento de la piel del rostro, que va y viene, pero luego de un tiempo se instala realicen la consulta para su detección precoz y un correcto tratamiento. Si bien la rosácea no es peligrosa desde el punto de vista médico, no tratarla puede empeorar los síntomas, además de afectar negativamente la calidad de vida de quienes la padecen.Raramente desaparece por sí sola, puede durar muchos años y empeorar sin tratamiento; y puede tener un gran impacto en la vida social, emocional y laboral de quien la padece.Si bien no tiene cura, el tratamiento médico adecuado realizado con regularidad y las modificaciones del estilo de vida de modo de evitar los factores desencadenantes, pueden ayudar a manejarla. Al ser un trastorno crónico, se busca reducir los síntomas y mantener dicha mejoría, por lo que es fundamental que se cumpla con el plan recomendado por el dermatólogo, que generalmente consiste en una medicación oral y otra tópica. APUNTESFactores que favorecen:- Climáticos: el sol, el frío, la humedad o los vientos fuertes.- Emocionales: estrés, ansiedad- Cambios de temperatura: saunas, bañeras, estufas, ambientes calefaccionados- Esfuerzo físico o ejercicios- Productos para el cuidado de la piel: algunos cosméticos, productos para el cabello, cremas, lociones, tratamientos como peelings o exfoliaciones o la aplicación de cualquier sustancia que cause enrojecimiento o ardor. - Bebidas calientes (sopas, café, mate) o bebidas alcohólicas. - Alimentos: comidas picantes o muy calientes - Fumar - El uso de determinados medicamentos
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