Algo para reflexionar
OpiniónEl pasado 24 de octubre el Comité Departamental de la UCR realizó la jornada "El Municipalismo y las estrategias de desarrollo local", a las que asistieron presidentes municipales de distintas localidades del país. Uno de los oradores fue el presidente intendente de Tandil, quien contó lo que ha ido realizando a lo largo de su mandato y demostró que es posible trabajar en serio en los municipios, a través de la política.Luego de su exposición se dio lugar a las preguntas del público y una de ellas fue: ¿Qué porcentaje del presupuesto municipal se destinaba a la planta de trabajadores del municipio? La sorpresa fue que el porcentaje destinado es igual al de nuestra ciudad, 60%.Sin embargo, durante su disertación jamás mencionó esto como un problema ni manifestó que su trabajo se ve afectado a la hora de administrar el municipio.Asimismo, se le consultó sobre la cantidad de trabajadores de la intendencia, la respuesta: 1915 empleados municipales. Si analizamos este número sobre una población total de 140.000 habitantes y un presupuesto de $140.000 millones para el año 2010, podemos ver que cuando se tiene la convicción política de hacer un ciudad para todos se puede. La clave está en que quien sea gobierno tenga la voluntad política, el coraje cívico y la decencia para poner en práctica las decisiones que generen desarrollo sustentable para la sociedad toda.Si volvemos a mirar hacia atrás, buscando a aquellos políticos que pensaron un país para todos, nos encontramos nuevamente con nuestro querido ex presidente Arturo Humberto Illia. No fue el político débil, ingenuo e indeciso que sus enemigos y algunos de sus amigos quisieron demostrar; sin olvidar la corporación periodística que era la que impulsaba la propaganda golpista de entonces, que hizo creer esta falacia a gran parte de la sociedad.Es cierto que llegó al poder limitado por la proscripción del peronismo y con poco más del veinte por ciento de los votos. Sin embargo, las reglas para las elecciones de 1963 no fueron dictadas por Illia y sí fueron seguidas por todos quienes aspiraron a la presidencia, entre ellos, hombres con concepciones políticas tan diferentes como el general Pedro Eugenio Aramburu u Oscar Allende.
No fue su supuesta debilidad la que derrocó a Illia, sino algunas de sus decisiones de gobierno que no fueron aceptadas por lo grupos de poder, como la de anular los contratos petroleros que favorecían a empresas norteamericanas o la de sancionar una ley de medicamentos que afectaba los intereses de los poderosos laboratorios extranjeros o la implementación de un sueldo mínimo, vital y móvil, entre tantas otras cosas.El proyecto de país de Illia no coincidía con el proyecto que el liberalismo pergeñaba en los cabildeos militares de los que participaban personas como Álvaro Alsogaray, quien llegó a proponer a su hermano, el Gral. Julio Alsogaray, para suceder al presidente a derrocar (según el relato del historiador Gregorio Selser, en un libro inolvidable y casi inhallable, "El onganiato").Porque hay ejemplos claros de que en política sí se pueden hacer cosas en serio, de manera Honesta e intentando construir una ciudad, una provincia y un país para todos, es que volvemos a recordar a nuestro querido Arturo Illia. Lucio Benítez - Juventud Radical de Gualeguaychú
No fue su supuesta debilidad la que derrocó a Illia, sino algunas de sus decisiones de gobierno que no fueron aceptadas por lo grupos de poder, como la de anular los contratos petroleros que favorecían a empresas norteamericanas o la de sancionar una ley de medicamentos que afectaba los intereses de los poderosos laboratorios extranjeros o la implementación de un sueldo mínimo, vital y móvil, entre tantas otras cosas.El proyecto de país de Illia no coincidía con el proyecto que el liberalismo pergeñaba en los cabildeos militares de los que participaban personas como Álvaro Alsogaray, quien llegó a proponer a su hermano, el Gral. Julio Alsogaray, para suceder al presidente a derrocar (según el relato del historiador Gregorio Selser, en un libro inolvidable y casi inhallable, "El onganiato").Porque hay ejemplos claros de que en política sí se pueden hacer cosas en serio, de manera Honesta e intentando construir una ciudad, una provincia y un país para todos, es que volvemos a recordar a nuestro querido Arturo Illia. Lucio Benítez - Juventud Radical de Gualeguaychú
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