Algunas ideas en busca de un proyecto-país
En todo proyecto normalmente anida alguna idea, pero en alguna idea no siempre se anida un proyecto, como proceso, como camino a recorrer y como objetivo a cumplir.o
Por Dr. Raúl Arellano
En este año electoral (elecciones legislativas) se empiezan a definir unos y a despegar otros sobre cómo construir una nueva aventura política; vía alianzas, acuerdos, y por qué no trasnochadas uniones que piensan más en los votos de urnas que en gobernar ciertamente; una filosofía tan mediática como irrelevante ante el escenario socio-económico porque atraviesa Argentina que casi no permite más improvisaciones; producto en parte de una crisis venida de afuera y otra crisis provocada y desarrollada desde adentro, como consecuencia de inacciones recurrentes, de decisiones extempóreas y de una falta de proyecto-país realmente preocupante.
Las ideas dan origen a algunos opositores, pero los proyectos son el punto de partida de una eventual oposición; asignatura pendiente sobre la que hay que trabajar como guía de toda propuesta en gestación.
Dos preguntas casi obligadas ameritan el análisis ¿Hay un proyecto-país que suponga un plan B como alternativa? ¿Cuál es la razón de la sin-razón que impide articular una oposición creíble y posible?
Sin entrar en ningún análisis filosófico sobre naturaleza e importancia de la política como fenómeno social de cambio, resulta interesante incorporar el significado de ejercer el poder como variable funcional de expansión y de toma de decisiones para cambiar expectativas y eventualmente realidades.
En el mundo, su majestad la realidad, plantea el desafío inteligente de cómo mejorar el presente status quo y neutralizar de manera conveniente y oportuna los efectos no deseados de una globalización cada vez más globalizada; incluida la política. Esto requiere; desde lo político; de una oposición con reglas de juego claras, con acuerdos mínimos y con cierto nivel de coherencia y no de opositores mediáticos con escaso valor agregado y con pocas ideas.
Definitivamente, toda idea que no se transforma en un proyecto resulta una mala idea; porque el infierno tan temido está lleno de buenas intenciones.
En el marco referencial de un menú básico a tener en cuenta en función de un sector de la clase dirigente que tenga la responsabilidad de gobernar y no de crear un acuerdo electoral victorioso, se podrían considerar algunas ideas-fuerzas conceptuales para articular a posteriori un proyecto-país sustentable, posible y digno.
Algunas ideas
GOBERNABILIDAD: La gobernabilidad es la cualidad propia de una comunidad política según la cual sus instituciones de gobierno actúan eficazmente dentro de su espacio de un modo considerado legitimo por la ciudadanía, permitiendo así el libre ejercicio de la voluntad política del poder ejecutivo mediante la obediencia del pueblo.
COMPROMISO: Responsabilidad u obligación que se contrae. Acuerdo por el que dos partes enfrentadas reducen sus demandas o cambian sus opiniones en un intento de llegar a un entendimiento.
ETICA: Proviene del griego "Ethos" cuyo significado es "Costumbre". Tiene como objeto de estudio la moral y la acción humana.
GESTION: Conjunto de trámites que se llevan a cabo para resolver un asunto de manera eficiente y eficaz.
PARADIGMAS: Proviene del Griego Paradeima = Modelo, tipo, ejemplo. Un paradigma es el resultado de los usos, y costumbres, de creencias establecidas de verdades a medias; un paradigma tiene rango de ley hasta ser desactualizado por uno nuevo.
RESULTADOS: Efecto y consecuencia de un hecho, operación o deliberación.
CONFIANZA: Esperanza firme o seguridad que se tiene en que una persona va a actuar o una cosa va a funcionar como se desea y de manera previsible.
MISTICA: La mística es una corriente filosófica o teológica, que trata los fenómenos que no pueden explicarse racionalmente; trata de la unión del ser humano con Dios, de los grados de esta unión y de una energía mágica que se reinventa.
INCLUSION: Modelo político que facilita a los ciudadanos la capacidad de asociarse, de organizarse y de integrar un proceso de desarrollo social estructural.
Obviamente; el detalle no resulta taxativo sino meramente enunciativo y representativo de ideas referenciales que no se pueden ni deben desconsiderar en ningún proyecto político como masa crítica imprescindible.
Si las ideas-fuerzas no se articulan y no interactúan como un modelo sistémico que resulte una base de apoyo para un eventual proyecto, terminan siendo voluntades voluntaristas sin valor agregado ó un gattopardismo inocuo, light y mediático.
Argentina necesita urgente desarrollar una propuesta superadora, en términos de un contrato moral y social sustentable para reformular alguna fórmula que evite un voto castigo y promueva un voto positivo. Es tiempo de dejar en el ayer decisiones que se resignan a lo menos malo y que es lo más parecido a igualar para abajo. Optar sin temor por lo bueno y si es posible por lo mejor no sería una mala idea porque no siempre vienen en envases distintos.
La sociedad argentina esta un poco desencantada de no tener nuevas expectativas, aunque muchas veces comete el error garrafal de crear sus propias trampas y luego caer en ellas.
No hay desarrollo sustentable sin un proyecto creíble, posible y participativo. Primero el país, luego el hombre y después los partidos no sería una escala para desconsiderar y echar a rodar una cuota de grandeza, un nivel de compromiso colectivo y una línea de coherencia demostrable; porque las palabras enseñan pero los ejemplos arrastran.
No alcanza con juntar compañeros de rutas, es necesario e imprescindible convocar compañeros de causa, porque de eso se trata.
Un proyecto-país basado en el diálogo, en el compromiso y en la coherencia permitirían definir con absoluta claridad lo que no tenemos que hacer y la inviabilidad de algunas ideas que parecen interesantes pero no convenientes cuando se procesan en un proyecto.
No se puede seguir hablando en los próximos veinticinco años de los veinticinco años que pasaron de la democracia que no fue; porque todo sistema democrático se retroalimenta y se perfecciona con calidad democrática.
Ir hacia adelante y hacia arriba resulta una buena hipótesis a cultivar y a poner en práctica; porque después de una profunda crisis no hay otra salida que salir hacia arriba y para adelante; de la mano de un proyecto posible apoyado en un liderazgo que convoque, que enamore e inspire mucho respeto.
El lugar es aquí y el momento es ahora, porque mañana es la mentira piadosa con que se suelen engañar algunas voluntades…
Lo urgente; elaborar un proyecto-país; lo importante que el proyecto-país nos ilumine pero no nos encandile.
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