Algunos dilemas que enfrenta la economía
Tras el nuevo canje de deuda, el gobierno argentino vaticina una vuelta del país a los mercados y una avalancha de inversiones. Otros analistas, en cambio, ven inquietantes amenazas en el escenario.Todo depende del color del cristal con que se mire, como dice el refrán. Al parecer, el gobierno K ha puesto todas sus fichas en el arreglo con los que no entraron en el canje de deuda en 2005.Habla de "insertar a la Argentina en el mundo" y de "recomponer las relaciones con la comunidad internacional". El éxito del canje aseguraría, así, obtener financiamiento más barato, y crearía las condiciones para un aluvión de inversiones extranjeras.Para el analista Ismael Bermúdez aún no está claro que el canje traiga la prosperidad esperada. Aunque sí se sabe que esa operación financiera "reportará ganancias extraordinarias -de hasta el 100%- a bancos y fondos", explicó.Un beneficio sobre todo para "varios fondos 'buitres' (especuladores) que compraron esos bonos impagos a sus tenedores originales (como ahorristas argentinos o jubilados italianos) a 25 o 30 dólares y ahora recibirán el doble".Además, apunta Bermúdez, también se sabe que los bancos que participan de la operación percibirán muy buenas comisiones. Satisfacer la avidez de los acreedores sería el precio a pagar por el gobierno para conectarse financieramente con el mundo.Hay una pregunta sin respuesta: ¿por qué el gobierno arregla ahora con los holdouts, cuando seis años atrás, a través de una ley cerrojo, había jurado no pagarles un peso?¿Acaso este canje, al reconocer bonos que permanecerían indefinidamente impagos, no implica admitir una mayor deuda pública? ¿Cómo se compadece esto con la declamada política de "desendeudamiento"?Roberto Lavagna, uno de los ideólogos del modelo post-convertibilidad, y autor del canje de 2005, ha dicho que el gobierno cae en un nuevo canje porque entró en déficit fiscal y busca entonces préstamo externo.En declaraciones a la prensa, el economista dijo que la Argentina está recreando las condiciones de la macroeconomía de los '90. Así, el déficit fiscal, producto de un gasto público incontenible, obliga al gobierno a salir a pedir prestado afuera.Esta última operación, apuntó, está produciendo una lógica "fiesta" financiera, que aprovechan quienes especulan con los bonos. Por otro lado, según Lavagna, "la inflación se está comiendo el tipo de cambio". Ergo: se está yendo a otro de los pilares de los '90: el "atraso cambiario".Déficit fiscal, endeudamiento, y atraso cambiario son, según el economista, tres datos económicos actuales que están en las antípodas del "modelo productivo" que se inició en 2002.De hecho, algunos "socios" del modelo, el agro y la industria, están pidiendo por estos días un reajuste del tipo de cambio. La combinación de dólar quieto con inflación al 20 o 30% estaría quitando competitividad a la producción local.Un dólar alto, en cambio, ayudaría al campo a exportar, y a los industriales a protegerse de la avalancha de productos importados. "El dólar agropecuario, que tiene una quita de hasta 35% por las retenciones, es extremadamente bajo", ha dicho Hugo Biolcati, de la Sociedad Rural.En tanto Eduardo Buzzi, de Federación Agraria, acaba de pedir un dólar "por arriba de los 4 pesos". En el caso de los industriales, José de Mendiguren ha dicho: "De nada sirve un tipo de cambio elevado si la inflación erosiona toda la competitividad".No hay que perder de vista, por otra parte, que la inflación no sólo incrementa los costos a los productores. También está comiendo el poder adquisitivo de los trabajadores, de los jubilados, y de todos aquellos que reciben algún ingreso fijo.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

