Alimentos más caros acá que en Europa
La guerra santa contra el campo lanzada por el gobierno K, bajo el argumento de que había que defender la "mesa de los argentinos", consiguió el resultado inverso al declamado. El dato es que hay alimentos más caros en Argentina que en Europa.
"Un paquete de pan lactal de 800 gramos de primera marca en la cadena de supermercados más importante de Inglaterra cuesta 1 libra, unos 6 pesos argentinos. Mientras, en la Argentina con ese dinero se puede adquirir un artículo de similar característica pero de 550 gramos".Eso explicó días atrás Néstor Roulet, dirigente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), para quien la política agropecuaria llevada adelante por el gobierno tuvo el doble efecto negativo de encarecer los alimentos para la población y a la vez arruinar a los productores.Además, consideró que en Francia el queso Camembert en una de las cadenas de hipermercados más conocidas cuesta unos 10 euros el kilogramo en promedio (cerca de 54 pesos), mientras que en la Argentina un producto similar cuesta entre 80 y 120 pesos el kilo.El dirigente agropecuario denunció: "Dicen que un queso vale 25 pesos en la góndola y cuando lo vas a comprar vale 40 ó 45, y a causa de eso le pagan menos al tambero".Roulet sostuvo que "el Gobierno no defiende la mesa de los argentinos" y aseguró: "Da bronca cuando uno ve que los productores cobramos hasta un 50% menos que los productores de esos países (europeos), y la cosa no anduvo, no anda y no va a andar si no cambiamos".En realidad, que la política oficial hacia el campo fracasó en toda la línea no sólo lo reconocen los dirigentes agrarios. El propio Alberto Fernández, en declaraciones televisivas, ha reconocido que el gobierno K se equivocó.El ex jefe de Gabinete -que salió eyectado del gobierno tras el conflicto por la Resolución 125- explicó a TN que el desastre está a la vista. Se lamentó que el país esté ante la perspectiva de importar carne y por primera vez en cien años de dejar de exportar trigo.Calificó a la derrota electoral del gobierno como "la sentencia pública tras el conflicto con el campo". Y, al respecto, estimó que "hay que cambiar las políticas agropecuarias" y aconsejó que "[el secretario de Agricultura, Carlos] Cheppi debería ser más oído".¿Cambiará el gobierno K el sistema de comercialización impuesto al sector, que ha llevado a la ruina a la ganadería, a la lechería y a la economía agraria en su conjunto?¿Se apresta el gobierno a remover del cargo al símbolo de esa política, el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, como se comenta insistentemente por estas horas? ¿Ese es el plan del nuevo titular del Palacio de Hacienda, Amado Boudou?.Mientras el campo espera una señal para ser convocado a un debate sobre el futuro de la economía, hoy la falta de rentabilidad está arrojando a los productores a la soja."Los costos de implantación y los precios previsibles hacen que para los productores la única salida hoy sea este grano; así que no hay otro recurso: bienvenida la soja", ha dicho el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti.Finalmente, la política oficial para el campo radicalizó el monocultivo. Este es el resultado de un esquema de precios y regulaciones que desalentó la ganadería y condujo a que desaparezcan tres tambos por día en la Argentina.Este modelo, además, hace que nadie tenga intención de cultivar maíz o trigo, obligando a los productores a refugiarse en el "yuyo". Si el país no recupera la diversidad productiva tradicional del campo argentino, con otra política, va a ser muy difícil defender la "mesa de los argentinos".
"Un paquete de pan lactal de 800 gramos de primera marca en la cadena de supermercados más importante de Inglaterra cuesta 1 libra, unos 6 pesos argentinos. Mientras, en la Argentina con ese dinero se puede adquirir un artículo de similar característica pero de 550 gramos".Eso explicó días atrás Néstor Roulet, dirigente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), para quien la política agropecuaria llevada adelante por el gobierno tuvo el doble efecto negativo de encarecer los alimentos para la población y a la vez arruinar a los productores.Además, consideró que en Francia el queso Camembert en una de las cadenas de hipermercados más conocidas cuesta unos 10 euros el kilogramo en promedio (cerca de 54 pesos), mientras que en la Argentina un producto similar cuesta entre 80 y 120 pesos el kilo.El dirigente agropecuario denunció: "Dicen que un queso vale 25 pesos en la góndola y cuando lo vas a comprar vale 40 ó 45, y a causa de eso le pagan menos al tambero".Roulet sostuvo que "el Gobierno no defiende la mesa de los argentinos" y aseguró: "Da bronca cuando uno ve que los productores cobramos hasta un 50% menos que los productores de esos países (europeos), y la cosa no anduvo, no anda y no va a andar si no cambiamos".En realidad, que la política oficial hacia el campo fracasó en toda la línea no sólo lo reconocen los dirigentes agrarios. El propio Alberto Fernández, en declaraciones televisivas, ha reconocido que el gobierno K se equivocó.El ex jefe de Gabinete -que salió eyectado del gobierno tras el conflicto por la Resolución 125- explicó a TN que el desastre está a la vista. Se lamentó que el país esté ante la perspectiva de importar carne y por primera vez en cien años de dejar de exportar trigo.Calificó a la derrota electoral del gobierno como "la sentencia pública tras el conflicto con el campo". Y, al respecto, estimó que "hay que cambiar las políticas agropecuarias" y aconsejó que "[el secretario de Agricultura, Carlos] Cheppi debería ser más oído".¿Cambiará el gobierno K el sistema de comercialización impuesto al sector, que ha llevado a la ruina a la ganadería, a la lechería y a la economía agraria en su conjunto?¿Se apresta el gobierno a remover del cargo al símbolo de esa política, el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, como se comenta insistentemente por estas horas? ¿Ese es el plan del nuevo titular del Palacio de Hacienda, Amado Boudou?.Mientras el campo espera una señal para ser convocado a un debate sobre el futuro de la economía, hoy la falta de rentabilidad está arrojando a los productores a la soja."Los costos de implantación y los precios previsibles hacen que para los productores la única salida hoy sea este grano; así que no hay otro recurso: bienvenida la soja", ha dicho el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti.Finalmente, la política oficial para el campo radicalizó el monocultivo. Este es el resultado de un esquema de precios y regulaciones que desalentó la ganadería y condujo a que desaparezcan tres tambos por día en la Argentina.Este modelo, además, hace que nadie tenga intención de cultivar maíz o trigo, obligando a los productores a refugiarse en el "yuyo". Si el país no recupera la diversidad productiva tradicional del campo argentino, con otra política, va a ser muy difícil defender la "mesa de los argentinos".
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