América Latina, a salvo de la crisis
Mientras el mundo rico en Occidente -Europa y Estados Unidos- se debate en una crisis financiera sideral, los países de la región crecen económicamente. ¿Cómo se explica el milagro latinoamericano?Los diarios del todo el mundo reflejan un escenario impensado: el país del presidente Obama lidiando con la posibilidad de caer en default y la Europa del euro jaqueada por los mercados financieros.La pregunta lógica se impone: ¿por qué en América Latina no hay convulsión social? ¿Por qué en sus principales capitales no surgen los "indignados", esa movida contra el ajuste?No sólo eso: mientras el llamado "mundo desarrollado" está en virtual recesión, no hay país latinoamericano que no esté creciendo económicamente. En otra época, lo uno hubiera impactado en lo otro.Ejemplo: en la primera parte del siglo XX Argentina, país periférico, padeció la caída del Imperio Británico, al cual abastecía de materias primas (carne y trigo).El vibrante modelo "agro exportador" de entonces entró así en un cono de sombra al caerse nuestro principal comprador mundial, arruinado por la guerra, y la emergencia de un nuevo competidor global: Estados Unidos.Los países de la región sufrieron durante casi todo el siglo pasado el "deterioro de los términos del intercambio". Así se llamó al fenómeno comercial por el cual el precio de sus exportaciones (materias primas) no compensaba el valor de las manufacturas que importaban.Pero desde hace una década los términos del intercambio empezaron a resultar favorables y entonces las economías latinoamericanas revirtieron su mote de inviables (sus deudas externas parecían impagables).Sólidas perspectivas de crecimiento, equilibrio fiscal y externo y disciplina macroeconómica. Salvando los casos individuales, con esas características pintan los observadores externos al desempeño latinoamericano.Pero el cuadro no termina de explicarse si no se dice que América Latina quedó bien parada en la nueva etapa de la globalización capitalista, cuyo eje político-estratégico ha cambiado."El liderazgo de la globalización no está más en manos de EE.UU., ni en general de Occidente, sino que es ejercido por los países emergentes, en primer lugar los asiáticos, y sobre todo China", resume el analista Jorge Castro.El ex presidente del BID y titular de la Secretaría General Iberoamericana, Enrique Iglesias, en un reciente foro organizado por la embajada brasileña, ahondó sobre lo que algunos llaman la "década latinoamericana"."Primero hay que pensar en el porqué. En los últimos 20 años China e India se convirtieron en un segundo piso de la economía mundial, y en ese segundo piso tenemos mucho que ofrecer, porque tenemos todo lo que ellos necesitan, especialmente materias primas", diagnosticó.Iglesias destacó que América Latina, principalmente los países que están de Panamá para abajo, han tenido vientos muy favorables del Pacífico. Dijo que la entrada de China levantó la demanda de materias primas: metales, alimentos (soja) y energéticos.Sin embargo, advirtió que mantener indefinidamente el estatus de proveedor de estos bienes no es sostenible para la región.Al respecto dijo que la clave pasa por hacer más sofisticado el modelo productivo, a través de la inversión y la incorporación de la ciencia y la tecnología, lo cual implica mejorar la calidad de la educación.A todo esto, crece la hegemonía del principal comprador, China, en la región. El país asiático no solo compra cosechas sino tierras y agua dulce. Una corriente de opinión en la región viene advirtiendo sobre la vocación imperialista del coloso amarillo.
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