América Latina y un ciclo histórico a favor
Mientras el mundo desarrollado se debate en la crisis financiera y el desempleo, todos los países latinoamericanos están creciendo. Como si la taba económica entre el Norte y el Sur se hubiera dado vuelta.No es una ilusión óptica: la caída de la economía en el mundo rico no ha supuesto una depresión consecuente en el mundo periférico. Se diría que al contrario: éste último está creciendo.Tanto el Banco Mundial (BM) como el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectan que la economía latinoamericana crecerá este año un 4% y otro 4% en 2011, y esto por encima del crecimiento esperado en Estados Unidos, Europa y Japón.Entre los analistas internacionales reina la sensación de que mientras las cosas van bien en Latinoamérica, no ocurre lo mismo en el norte desarrollado, donde el tsunami financiero está dejando el tendal.Los informes indican que Brasil será la estrella económica de la región, seguido por Perú, Chile, Panamá y México. Entre quienes tendrán índices de crecimiento moderado figuran Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Paraguay y Uruguay. En tanto que Venezuela y Bahamas tendrán el peor desempeño de la región.Los flujos migratorios estarían detectando esta realidad. Por ejemplo: cada vez más argentinos regresan desde España; sólo el año pasado volvieron entre 6.000 y 7.500."El flujo de inmigrantes argentinos hacia España se ha estancado y las cifras retroceden significativamente cambiando una tendencia que se registraba ininterrumpidamente al menos desde 1995", aseguró el especialista Walter Actis.En plena crisis de empleo en España, que ya suma 4,6 millones de parados, los extranjeros se encuentran entre los grupos de población más afectados.Se calcula que entre 2008 y 2009, unos 30.000 argentinos perdieron su empleo en España, país que hasta no hace mucho era visto como la "meca" por muchos compatriotas.Que el crecimiento de la economía latinoamericana es mayor que el de los países ricos es un fenómeno instalado por lo menos en la última década y que ha perforado el sistema de creencias global.El dato confirma una tendencia mundial según la cual, de un tiempo a esta parte, los términos del intercambio resultan beneficiosos para aquellos países que, como Argentina, producen materias primas.De esta manera cruje la teoría de la CEPAL, fraguada a mediados del siglo XX, para la cual los llamados "países periféricos" estaban condenados a la miseria, porque producían bienes siempre mal pagos en el comercio mundial.Los desarrollistas vernáculos, por caso, nunca imaginaron que su macroeconomía dependiera de un "yuyito" como la soja. La prosperidad de estos últimos años en la Argentina se debió, justamente, al "viento de cola" internacional.Todo indica que el mundo sigue dando una oportunidad a las naciones productoras de "commodities", como se llama hoy a las materias primas, después del descalabro financiero de 2008.La pregunta del millón es si el crecimiento de la economía latinoamericana, verificada en la última década, es sostenible en el tiempo. Como depende de las condiciones del comercio global (con un nuevo comprador como China), hay quienes hacen reparos.Argentina conoce de estas coyunturas. El llamado modelo agro-exportador, consolidado a principios del siglo XX, generó un ciclo de prosperidad económica, el cual entró en crisis no bien se depreció el valor de lo que el país vendía al exterior.¿Qué pasa si el mundo, por equis razón, dejara de comprarnos soja y sus derivados, lo cual explica gran parte de los saldos exportables del país, y es piedra de toque de su macroeconomía?
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