Aniquilar la desconfianza
Los argentinos vivimos a la defensiva, y manejamos con dote elocuente también, la ofensiva. Es de práctica que toda cuestión de la naturaleza que sea, signifique recrear un clima especial confrontativo. Ese clima generalmente se transforma en una atmósfera irrespirable. Termina nublando la razón, destrozando la paciencia y fomentando las posturas intransigentes.Es costoso para casi todos nosotros, soportar estoicamente el oír en boca de otra persona lo que de antemano nos negamos a escuchar. No nos hacemos del tiempo suficiente para incorporar qué o cuál y cómo en definitiva, es la visión de un mismo tema pero desde otro lugar.Partimos de la base de una cierta "mal intencionada" propuesta que se posiciona frente a nosotros. La desconfianza está siempre presente como componente negativo infaltable.En cuestiones menores, empezando por la doméstica, debilita (la desconfianza) la voluntad al depositarnos en la impotencia. Así es que no pueden en definitiva, superar las dificultades.. Las excusas para abonar esa desconfianza estéril se apoya en diversos factores. Desde sentimientos exclusivamente personales que van de la simple antipatía, hasta razones más graves que se asientan en el odio..El origen de esas actitudes se lo debe buscar seguramente a través de procesos científicos de análisis y fundamentación psicológica. No es el momento de bucear en las profundidades de tal cuestión.Pero sí podemos expresar más rápidamente y en la búsqueda de nuevas posibilidades de acercamiento y dilución de diferencias casi irreconciliables, que la realidad del choque no ya de divergencias sino de la valoración de un desencuentro permanente, ha llevado a la sociedad bien inspirada hasta un punto de hartazgo del que tenemos que retornar.El camino tuvo inicio quién sabe cuándo y dónde, en la sociedad argentina. Lo hemos abonado con nuestras actitudes intolerantes, sólo declamando la necesidad de acordar sobre temas sustanciales.Pero sólo eso: declamando. Bien lejos del ejemplo real del aporte ejecutivo de acciones que rompan un círculo vicioso, El que dificulta y daña los esfuerzos de casi todos.De cada posición en pugna, entendemos que es menester realizar un enfoque inteligente del o los problemas que se tienen que discutir y enfrentar, y tratar de superar.La suma de cada uno en casi todas las cuestiones, llega a logros positivos que permiten trabajar por el bien común. Y para éso los mandatarios tienen que tener la humildad de interpretar a sus mandantes.. La gente,.el pueblo, los ciudadanos, se expresan claramente y con fundamentos sus preocupaciones, cambiantes, activas, pero que necesariamente tienen que ser respondidas por funcionarios responsables.Que los hay. Que existen y tienen buenas intenciones. Pero en primer lugar debemos todos construir puentes de diálogo que enriquezcan a todas las partes.Hacerlo, de manera silenciosa y generosa es imprescindible. Seriamente, aplastando la desconfianza. Es un ejercicio que tranquilamente podemos iniciar en sociedades más chicas, como la nuestra local.Porqué no pueden articularse cruces existentes de datos e información, por ejemplo, por parte de autoridades locales de atención de la salud pública, a raíz de la preocupación que exteriorizó en una solicitada el Grupo Técnico de la Asamblea.Quedó claro que en archivos de nuestro Hospital, lo ha asegurado su Director, existen elementos naturalmente disponibles para ser evaluados. Hay datos y estadísticas que allí están desde 2007 hasta setiembre de 2010.Por qué no desmenuzarlos en conjunto. Porqué no, centenas de profesionales locales de la salud que tienen la experiencia de sus consultorios seguramente bien archivada en ese mismo período, no es que pueden llegar a enriquecer el proceso informativo. Que referenciamos.Y la Dirección de Epidemiología de la provincia, o Medio Ambiente municipal, porqué no también dar a conocer lo que cada uno tiene como estadísticas en el mismo tiempo.La extrema seriedad del tema exige que se pongan a trabajar en conjunto y que, aniquilando la desconfianza, las voluntades se asienten con todo respeto sobre la base concreta de la información, la información, estadística, y los fundamentos científicos de profesionales locales y otros de afuera, deben manejar e interpretar, para tranquilidad y la correcta información de todos.
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