Ante otro aumento de las tasas municipales
A ningún gobierno le gusta poner de mal humor a sus contribuyentes con subas en las gabelas. Imaginamos que la administración Bahillo, que está impulsando una, se halla en esa situación incómoda.Con un agravante: este aumento, de un promedio del 17%, es el tercero que acomete el gobierno local, tras asumir en 2007. Como si el dinero nunca alcanzara.Efectivamente, si uno se atiene al razonamiento del secretario de Hacienda, Daniel Acuña, el reajuste que se propone sería apenas una recomposición tarifaria frente a los mayores costos del municipio.El argumento es que las tasas están desactualizadas, en un contexto inflacionario donde al Estado todo se le encarece cuando sale a comprar. Pero además se inicia en marzo una nueva discusión salarial municipal.La pregunta es: antes de avanzar en la suba tarifaria, la administración ¿ha hecho los deberes en materia de control del gasto? ¿Lleva adelante una gestión austera y celosa de los recursos públicos?.Y por el lado de los ingresos: ¿es un eficiente recaudador? ¿Hace que todos los que están en condiciones de aportar al fisco local, paguen lo que corresponde?.Además, globalmente, el municipio de Gualeguaychú ¿presta un servicio acorde a las necesidades de los vecinos? ¿Sus prestaciones en distintos rubros -limpieza, barrido, agua, cloaca, etc.- justifican las tasas que se pagan?Éstas y otras preguntas deberán contestarse los ediles, quienes finalmente deberán debatir y eventualmente aprobar el proyecto de aumento girado por el Ejecutivo Municipal.Como sea, esta suba que se propone no altera el problema de fondo que aqueja a la comuna local. El cual se podría resumir diciendo que lo que recauda mediante las tasas no alcanza para pagar los sueldos.Este déficit estructural en las cuentas se cubre con las remesas de coparticipación -ingresos ordinarios que mandan la Nación y la Provincia-. Pero aún así, el gasto en Personal se lleva alrededor del 70% del presupuesto global.Es decir, al margen de esta discusión puntual sobre un nuevo reajuste tarifario, no se debe eludir la cuestión central de que tenemos un municipio al que le cuesta pagar los sueldos, y sin resto para hacer infraestructura básica.Se sabe: sin el envío de recursos extraordinarios por parte del poder central, en Gualeguaychú no se harían obras. La dependencia financiera con la Casa Rosada es altísima.Ergo: así como están planteadas las cosas, lo que hay que poner sobre la mesa de discusión es la viabilidad económica de la municipalidad de Gualeguaychú.Hay debates que ya no se pueden eludir. Por ejemplo ¿a quién le sirve un municipio cuyo presupuesto se va en el pago de sueldos? ¿Es posible imaginar así un Estado inductor del desarrollo local?¿Estamos frente a una estructura útil, socialmente hablando, o que es una carga para la comunidad? ¿No estará sobredimensionada la plantilla de personal?.Por el lado de los ingresos, en tanto, no se resuelve el dilema centralista. Es decir la persistencia en el tiempo de la matriz unitaria del régimen fiscal, que despoja primero a las Provincias y con ellas a los municipios, en beneficio de un poder central insaciable.¿Es normal que el intendente de una ciudad tan rica como Gualeguaychú tenga que mendigar dineros en Buenos Aires para hacer plazas, arreglar calles, poner luminarias y demás?.Desde esta columna, advertimos tiempo atrás: "Las clases políticas locales, en este contexto centralista, seguirán poniendo parches a sus administraciones. Harán de pilotos de tormenta en sus pequeños Estados escuálidos y condenados estructuralmente a ser insolventes".
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ÉSTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios