Antes
La prevención es la medicina ideal y más eficaz, pero para ello se necesita un gran cambio que rompa con la forma instalada del asistencialismo.Por Abel Lemiña
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La medicina actual aún goza de un perfil esencialmente asistencialista, a pesar que se están dando aires de cambio hacia una verdadera promoción de la salud y prevención de las enfermedades. Ésto tan loable sabemos que costará mucho instalarlo en la conciencia colectiva, porque primero se deben romper barreras culturales, tanto en lo popular como también en la formación en los claustros universitarios.Se promueve bien, se está informando más, dándole a la gente el conocimiento de los temas de salud para tomar las cosas a tiempo, para darle las herramientas que impulsen a la consulta preventiva o precoz, para detectar los problemas cuanto antes. Sabemos que en salud el tiempo es fundamental, porque según cuando se actúe, los resultados serán en función de la etapa que se cursa de la patología.Entonces, uno busca términos adecuados, frases que lleven a que las personas se convenzan de lo que es mejor para cada uno y para sus familiares y tenga una repercusión positiva en la salud pública, lo que redunda en beneficio de todos.En ese buscar comunicar hay una palabra que a pesar de pasar casi desapercibida tiene un potencial casi definitorio en la dirección hacia donde conviene ir.Es una simple palabra, que sola, aislada, no pasa de eso, pero si prestamos atención, si la aplicamos en medicina tiene un alto contenido, porque es el punto exacto de apoyo del cambio buscado. Ese "antes", tan simple así suelto, pero tan profundo y decisivo en la salud.Así, la prevención se apoya en esa palabra, en "antes", porque ese es el mejor momento para llegar a ganarle o darle la mejor y más eficaz batalla posible al enemigo circunstancial, sea cualquiera que atente contra nuestra salud.Por ejemplo, la mejor medida para evitar el infarto es llegar antes que se produzca, consultando cuando se tienen algunos síntomas o si uno es portador de factores de riesgo cardiovasculares como la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo y otros, porque llegando antes uno puede modificar hábitos y mejorar la circulación arterial. Pero mejor es llegar antes de ese antes, es decir, no llegar a tener síntomas, tomando los recaudos higiénico-dietéticos que la promoción de la salud difunde a la población.Es decir, consultar estando sano y llevar una vida alejada de los factores de riesgo. Para eso, antes hay que informar, para llegar antes que se taponen las arterias y por ende antes que se produzca el infarto.Lo mismo aplicado a casi todo lo que nos puede enfermar, porque antes significa el momento inteligente de actuar, porque antes de caer de la moto y golpear la cabeza en el asfalto, hubo un antes donde se debió manejar con prudencia, y un antes donde se debió colocar el casco.Y si pensamos en el cáncer de pulmón hubo un antes donde la tos comenzó a hacerse más intensa y la voz ronca, y antes, un agitarse ante los movimientos que eran comunes, y un antes que fue cuando se comenzó a fumar, y un antes que es el saber que fumar es perjudicial, entonces nada de lo otro hubiese pasado.Miles de ejemplos y en todos el antes es el ideal, es más, hasta se puede jugar a ser Adrián Paenza por un segundo y decir que "Salud es igual a antes a la enésima potencia".Así, mezcla de lengua y matemática, la idea es que esta fórmula inventada se transforme en acción a través de la educación sanitaria, que es la información, asimilada y llevada a la acción.Pensemos que poner énfasis en el antes nos garantizará un mejor ahora y un saludable después.
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