Antibióticos que ya no surten efecto
La Organización Mundial de la Salud (0MS) acaba de dar una alerta global sobre la pérdida de eficacia de los antibióticos. Algo que se ha convertido en el mayor problema que enfrentan los epidemiólogos y los agentes sanitarios. De esta manera infecciones que hasta aquí han sido fácilmente tratables, gracias a los maravillosos fármacos inventados por la ciencia médica, podrían volver a ser peligrosas.El problema reside en que bacterias, virus y hongos están desarrollando una notable y vertiginosa resistencia a los antibióticos, que amenazan con hacerlos inservibles.La OMS advierte que el fenómeno se registra en todas las regiones, y que las consecuencias de esta situación podrían ser "devastadoras". Indica, además, que en ciertos países dos antibióticos ya no funcionan en más de la mitad de las personas.En la Argentina, según informa el diario La Nación, estudios del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI) detectaron un 70% de resistencia la meticilina.El doctor Gustavo Lopardo, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, agregó: "También ya se registran niveles muy altos de resistencia del neumococo [muy frecuente en infecciones respiratorias graves]; hay datos alarmantes sobre las Neisserias, entre las que se encuentra el gonococo [causante de enfermedades de transmisión sexual, el antibiótico que se utilizaba hasta hace pocos años, la ciprofloxacina pasó del 2 a casi el 35% de resistencia en diez años]"También señaló que hay "altísima resistencia al estafilococo dorado (que puede causar infecciones cutáneas y de las mucosas, forunculosis o conjuntivitis, abscesos profundos, osteomielitis, meningitis, sepsis y otras enfermedades graves)".El viceministro de Salud de la Nación, Jaime Lozovski, apuntó por su lado que "tal como viajan las epidemias, lo mismo pasa con las bacterias multirresistentes. Y lo grave es que están multiplicándose rápidamente, no sólo en el hospital, sino también en la comunidad"La historia de los antibacterianos como tal comienza en 1928, año en el cual el científico británico Alexander Fleming descubrió la penicilina, que es el antibiótico más conocido. Este descubrimiento marcó un antes y un después en el tratamiento de enfermedades infecciosas.Las dolencias que entonces causaban enorme devastación y muerte -como la lepra, la tuberculosis, la sífilis, o la gonorrea- pudieron curarse con estos fármacos antimicrobianos.Hoy la historia podría revertirse ante la pertinaz resistencia que están poniendo los microorganismos ante los fármacos. "El mundo se está dirigiendo a hacia una era postantibiótica, en la cual muchas infecciones comunes ya no podrán curarse y, una vez más, comenzarán a matar con toda su fuerza", ha advertido Margaret Chan, miembro directivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).Una de las razones de por qué los microbios se revelan tan resistentes tiene que ver con el uso indiscriminado e irracional de los antibióticos (asociado a la automedicación)."Muchas personas tienen angina con fiebre, por ejemplo, van a la farmacia y compran el antibiótico que les dieron el año anterior sin saber si el cuadro es viral o bacteriano. También hay médicos que los recetan libremente sin asegurarse de indicar el antibiótico específico para cada tipo de germen", dice Lazovski. Por otro lado, las bacterias han logrado desarrollar mecanismos de defensa a través de los cuales resisten los embates de los antibacterianos, haciéndolos inofensivos.
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