Apostar al potencial de las pymes del país
Las pequeñas y medianas empresas (pymes), que generan el 45% del empleo, tienen mucho para dar en un país que necesita relanzar su economía privada, en función de crear nuevas oportunidades laborales.El diagnóstico de la mayoría de los economistas es que el sector privado prácticamente no crea empleo desde hace tres o cuatro años. En ese período el Estado se ha convertido en una "agencia de colocaciones".En un año, de acuerdo con estadísticas oficiales, el sector público global (Nación, Provincias, Municipios) acrecentó su planta laboral a razón de 177 personas por día.Muchos creen que el exorbitante aumento del empleo público refleja el fracaso de una política económica imposibilitada de crear puestos de trabajo genuinos.A la vista de este cuadro, si se quiere que la economía del país vuelva a crecer, deben crearse las condiciones que hagan posible el despegue de las economías regionales y de las pymes.Estas últimas son importantes por varias razones: tienen un fuerte impacto sobre el nivel de empleo, son altamente flexibles y muy dinámicas, en un mercado donde los consumidores son cada vez más exigentes.Según Dante Sica, titular de la consultora Abeceb, "tienen la agilidad para adaptarse a los cambios, mientras que las grandes empresas son transatlánticos a los que les cuesta dar la vuelta. Las pymes tienen mucho campo para ganar".El 96% de las 520.000 empresas que hay en la Argentina son pymes; participan en 4,6% de las exportaciones locales (70% de las cuales va a América latina) y el 27% de ellas tiene, como principal cliente a una firma grande, según destaca un informe de Abeceb.Aún así, están lejos de sus "pares" de países desarrollados: según un estudio de la consultora DNI (Desarrollo de Negocios Internacionales), en América Latina generan menos del 30% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en economías centrales su participación es del 60%.Mariano Mayer, designado recientemente al frente de la Secretaría Pyme de la Nación, en diálogo con el diario 'La Nación', explicó que "las pymes tuvieron un pie en la cabeza" en los últimos años y que ahora el Estado debe remover las trabas que las obstaculizan.Las pymes quieren crecer, "pero hay obstáculos relacionados con el capital humano, el financiamiento, las cuestiones impositivas y la tecnología, para mejorar su productividad y también los procesos", sostuvo.Y añadió Mayer: "Se han sentido el último orejón del tarro, que no se toma conciencia de la importancia que tienen en la generación de empleo y riqueza. Eso es transversal a la mayoría".Desde el gobierno nacional sostienen que las pymes están muy atadas a las condiciones macroeconómicas. Vinculadas a las economías regionales venían, por ejemplo, golpeadas por el cepo (control de cambios) y una política arancelaria (retenciones) que, en el caso del agro, penalizaba la producción.Con una política macroeconómica distinta (liberación del cepo y baja de retenciones), según el gobierno, se estarían creando las condiciones para el despegue de las economías regionales."En cualquier país del mundo el motor natural de la generación de empleo son los emprendedores y las pymes", reconoció Mayer, quien anticipó que este sector dinámico tendrá un apalancamiento desde el Estado."Las pymes -dijo- de ninguna manera pueden ser el último orejón del tarro, sino todo lo contrario: tienen que ser los grandes protagonistas, los agentes del cambio".
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