Apostar a la educación, pero en serio
El año 2010 se muestra como muy conflictivo, el contexto nacional, donde la soberbia y los oídos cerrados de un gobierno muy golpeado por el resultado electoral, son acompañados por una oposición a la cual solo la une el enfrentamiento con el kirchnerismo, demostrando que si el día de mañana llega al poder, le sería muy complicado gobernar con la convivencia de Macri, Cobos, Carrió y sectores que se dicen peronistas.
Por Eugenio Jacquemain
OpiniónLa provincia no muestra un mejor panorama en la actualidad, un gobierno también debilitado por la derrota, un gobernador que se arrodilla frente al poder central, desprotegiendo a los entrerrianos y desoyendo los reclamos de los trabajadores, enfrentado (por lo menos mediáticamente) con un Congreso provincial liderado por otro sector de su mismo partido y una oposición un tanto oportunista que en épocas no muy remotas, defendía lo que hoy tan fuerte crítica.Enfrente estamos los trabajadores, reclamando, no ya un aumento salarial, sino una recomposición de nuestros sueldos, usados comúnmente como variable de ajuste de las cuentas provinciales, exigiendo también condiciones laborales dignas, luchando día a día contra escuelas sin vidrios, sin material didáctico, sin personal, sin caminos, y soportando los discursos del gobierno que cambian el culpable de la caída en las estadísticas educativas, empezando por los docentes, siguiendo por los padres y hasta responsabilizando a los alumnos.Este será un nuevo año de lucha para la docencia entrerriana en particular y para los empleados públicos en general, con otros elementos que se agregan al conflicto, tales como las presiones a los directivos, tanto como el arma que utiliza desleal e inconstitucionalmente el gobernador, que son los descuentos.El gobernador tiene la oportunidad histórica de solucionar el conflicto educativo solamente con un diálogo serio, sin vueltas, decidiendo de una vez por todas apostar a la educación en serio, con un presupuesto acorde a las exigencias de la actualidad y no con uno realizado acorde a las cuentas de su ministro de economía y al sobrante de caja luego de los gastos políticamente correctos definidos en un escritorio.La sociedad exige gestos como el del diálogo, simples como el de esperar para irse de vacaciones, por lo menos hasta que los empleados que cobran 1400 pesos ya los tengan en el bolsillo, gestos como el de reducir comitivas y viajes, porque llenarse la boca pidiendo solamente austeridad en los otros, solo genera más bronca.Podríamos llenar páginas hablando de la deuda externa ilegítima, de los distintos gobiernos que la incrementaron aún pagando intereses usurarios y capital inexistente, pero simplemente debemos decir que los diferentes gobiernos nacionales y sus satélites en las provincias, han avalado, que los recursos de cada uno de nosotros, se vayan al exterior, mientras los argentinos debemos seguir reclamando el pago de esa deuda interna que tienen nuestros políticos con la educación, salud, justicia.De todos modos, no van a doblegar nuestra lucha, no van a quebrantar nuestro espíritu, porque si hay algo que hemos aprendido a hacer estos años, es a no arrodillarnos, enseñando a defender nuestros derechos, enseñando a luchar, siendo así como también nosotros aprendemos a hacerlo.Nuestra función como dirigentes siempre será estar a la cabeza de los reclamos de los compañeros, llevando adelante las decisiones de las bases, como históricamente ha hecho AGMER por más que a este gobierno, acostumbrado a otra cosa, le duela. * Congresal AGMER Gchú
Por Eugenio Jacquemain
OpiniónLa provincia no muestra un mejor panorama en la actualidad, un gobierno también debilitado por la derrota, un gobernador que se arrodilla frente al poder central, desprotegiendo a los entrerrianos y desoyendo los reclamos de los trabajadores, enfrentado (por lo menos mediáticamente) con un Congreso provincial liderado por otro sector de su mismo partido y una oposición un tanto oportunista que en épocas no muy remotas, defendía lo que hoy tan fuerte crítica.Enfrente estamos los trabajadores, reclamando, no ya un aumento salarial, sino una recomposición de nuestros sueldos, usados comúnmente como variable de ajuste de las cuentas provinciales, exigiendo también condiciones laborales dignas, luchando día a día contra escuelas sin vidrios, sin material didáctico, sin personal, sin caminos, y soportando los discursos del gobierno que cambian el culpable de la caída en las estadísticas educativas, empezando por los docentes, siguiendo por los padres y hasta responsabilizando a los alumnos.Este será un nuevo año de lucha para la docencia entrerriana en particular y para los empleados públicos en general, con otros elementos que se agregan al conflicto, tales como las presiones a los directivos, tanto como el arma que utiliza desleal e inconstitucionalmente el gobernador, que son los descuentos.El gobernador tiene la oportunidad histórica de solucionar el conflicto educativo solamente con un diálogo serio, sin vueltas, decidiendo de una vez por todas apostar a la educación en serio, con un presupuesto acorde a las exigencias de la actualidad y no con uno realizado acorde a las cuentas de su ministro de economía y al sobrante de caja luego de los gastos políticamente correctos definidos en un escritorio.La sociedad exige gestos como el del diálogo, simples como el de esperar para irse de vacaciones, por lo menos hasta que los empleados que cobran 1400 pesos ya los tengan en el bolsillo, gestos como el de reducir comitivas y viajes, porque llenarse la boca pidiendo solamente austeridad en los otros, solo genera más bronca.Podríamos llenar páginas hablando de la deuda externa ilegítima, de los distintos gobiernos que la incrementaron aún pagando intereses usurarios y capital inexistente, pero simplemente debemos decir que los diferentes gobiernos nacionales y sus satélites en las provincias, han avalado, que los recursos de cada uno de nosotros, se vayan al exterior, mientras los argentinos debemos seguir reclamando el pago de esa deuda interna que tienen nuestros políticos con la educación, salud, justicia.De todos modos, no van a doblegar nuestra lucha, no van a quebrantar nuestro espíritu, porque si hay algo que hemos aprendido a hacer estos años, es a no arrodillarnos, enseñando a defender nuestros derechos, enseñando a luchar, siendo así como también nosotros aprendemos a hacerlo.Nuestra función como dirigentes siempre será estar a la cabeza de los reclamos de los compañeros, llevando adelante las decisiones de las bases, como históricamente ha hecho AGMER por más que a este gobierno, acostumbrado a otra cosa, le duela. * Congresal AGMER Gchú
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