Apostar más a las energías renovables
Mientras el establishment político y económico ha puesto todas las fichas en el yacimiento de Vaca Muerta, se olvida que Argentina tiene un enorme potencial en cuanto a energías limpias. El dato central es que el país ha perdido el autoabastecimiento energético, un aspecto que estaría detrás de los actuales desequilibrios macroeconómicos.En efecto, varios especialistas suscriben la tesis de que el país sufre hoy una aguda escasez de divisas, entre otras razones producto de las ingentes compras de petróleo y gas en el exterior.La factura energética ronda hoy los 12.000 millones de dólares anuales, una enormidad para un país que sufre sangría de reservas internacionales, en un contexto de crisis con los acreedores externos.Como el gas y el petróleo en conjunto representan el 85% de la matriz energética nacional, la caída de la producción en este sector (por la falta de inversión en exploración e inversión) tuvo un efecto dramático. A la luz de estos hechos, recuperar el "autoabastecimiento" energético se ha convertido así en un tema crucial a resolver de cara al futuro.Para la clase dirigente vernácula la apuesta pasa por la explotación de la nueva joya en el rubro energético, Vaca Muerta, considerado por los expertos como uno de los reservorios de combustibles no convencionales más importante del globo.El capital trasnacional (la norteamericana Chevron) se ha asociado a YPF en el proyecto petrolero, pese a que el polémico método de la fractura hídrica ('fracking' en inglés), que se emplea para la extracción, ha sido prohibido en países como Alemania por ser altamente contaminante.¿Pero Argentina no tiene más recursos que Vaca Muerta para solucionar su crisis energética? En realidad tiene un potencial enorme para producir energías renovables, cuyas fuentes son ilimitadas y representan una alternativa ecológicamente limpia.El menú es extraordinario: sol abundante en el noroeste (energía solar), vientos constantes y fuertes en el sur (energía eólica), una costa extensa para aprovechar la energía del mar (mareomotriz), e incluso zonas donde se puede explotar el calor del interior de la Tierra (energía geotérmica).A eso se le agrega, según los expertos, que el país cuenta tanto con la mano de obra capacitada como con los materiales necesarios para diseñar y fabricar los generadores en el territorio.Argentina posee una matriz energética poco diversificada y altamente dependiente de los combustibles fósiles. La caída de la producción de gas y petróleo, y la consecuente pérdida del autoabastecimiento, revelan lo frágil de este esquema.Hay que pensar, por otro lado, que los recursos hidrocarburíferos se encuentran disponibles en cantidades limitadas (tarde o temprano se agotarán), al tiempo que son una forma de energía que produce dióxido de carbono, perjudicial para el medioambiente.Por esta razón países como Alemania -que ha venido dependiendo de los suministros extranjeros de gas-, se han lanzado a invertir fuertemente en las energías renovables, pensando en el futuro (más allá de que los germanos son líderes en Europa en este rubro).Argentina, donde las energías renovables tienen una participación de escasa relevancia en la matriz energética, con apenas 1% del total, está en condiciones de producir un salto de calidad, apostando a fuentes alternativas (eólica, solar, geotérmica, mareomotriz, biomasa, biogás, etc.).
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