Argentina está aislada ¿de qué mundo?
En las últimas semanas, resurgió, por parte de algunos integrantes de la oposición política, económica y mediática al Gobierno Nacional, que nuestro país se encuentra "aislado del mundo", lo que impactaría en la reducción del comercio exterior y del arribo de inversiones por parte de empresas extranjeras. Breno Nunes Chas*Opinión Las razones que esgrimen para sostener tal sentencia pueden resumirse en el destrato por parte del gobierno a las empresas extranjeras "impidiendo" las remesas de utilidades, la desautorización a organismos internacionales como el FMI, o una política económica hostil a la actividad privada.Sin embargo, estos planteos poco tienen que ver con lo que sucede en el país real. Algunos indicadores sobre la evolución reciente del comercio exterior y las inversiones extranjeras recibidas en el país pueden ayudar a deconstruir ese mito.Con respecto al comercio exterior, en base a datos del INDEC, tanto las exportaciones como las importaciones tuvieron un crecimiento vertiginoso del 171% (a una tasa anual del 10%) y 397% (a un ritmo del 17% por año) entre el período 2003-2012 respectivamente. El auge de las exportaciones es habitualmente atribuido al "viento de cola", por el persistente aumento del precio de las materias primas, que indudablemente ha favorecido al país. No obstante, hay que destacar que esta circunstancia no ha impactado de la misma manera en la oferta exportable nacional. Si bien es cierto que los precios de los productos primarios y manufacturas de origen agropecuario tuvieron un alza del 115%, mientras que las cantidades aumentaron solamente 45% y 30% respectivamente, en el caso de las manufacturas de origen industrial- principal rubro de exportación actual de la Argentina-, los precios crecieron algo menos del 50%, pero las cantidades lo hicieron a un 150%.Otro indicador que contradice esos lugares comunes de la prensa corporativa y economistas del establishment es el "Coeficiente de apertura económica" (CAE), que consiste en la relación entre la suma de las exportaciones e importaciones y el Producto Interno Bruto (PIB), que revela el grado de apertura internacional. Durante el régimen de la Convertibilidad, cuyas características más importantes fueron la importante sobrevaluación cambiaria y la fuerte apertura económica, el CAE fue del 21%. Mientras que durante la gestión kirchnerista, el índice subió cinco puntos porcentuales, llegando al 26%. Para dar cuenta la envergadura de este índice, los Estados Unidos y China (las principales potencias comerciales mundiales) tienen un CAE para el año 2011 del 25% y 32% respectivamente.Por el lado de las Inversiones Extranjeras Directas (IED), nuestro país está entre las once economías más abiertas del mundo para la recepción de estos capitales, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Dentro del Grupo de los países industrializados y emergentes, el G-20, Argentina se encuentra en la segunda ubicación, superada por Alemania. Por otro lado, la evolución de la IED durante este período ha tenido un notable crecimiento. Mientras que durante la Convertibilidad (1992-2000), la IED- sin tener en cuenta las fusiones y adquisiciones- subió un 143%, con un monto promedio para esos años de casi US$ 3.554 millones, entre 2003 y 2011 creció un 336%, con un monto promedio de US$ 5.481 millones.Por otro lado, cerca de la mitad de esas inversiones fueron de elevada calidad, con una intensidad tecnológica media-alta y alta para el año 2010. En tanto, la IED que recibe Argentina lo hace de manera equilibrada, es decir que se distribuyen entre el sector primario, manufactureros y servicios, (cerca del 20%, 40% y 40% respectivamente entre 2005-2010) de manera que sea compatible con el proceso de crecimiento y desarrollo. Un punto adicional es que nuestro país promueve tasas de rentabilidad (utilidades en relación a los activos) de las IED muy superiores (del orden del 10% entre 2003-2011), cuando en la Convertibilidad la misma era del 6,6%.En síntesis, éstos son apenas algunos de los tantos indicadores que refutan esa premisa del aislamiento que se pretende instalar, sin contar el protagónico rol que está cumpliendo nuestro país en el MERCOSUR, UNASUR, ALADI, G-20, G-77+China (donde llegó a la presidencia), y- más importante aún- la voz argentina denunciando los embates del "anarcocapitalismo" que ponen en riesgo el papel de los emergentes.De manera que insistir con la idea del aislamiento sólo conduce a pensar que quienes la suscriben y repiten sistemáticamente, quieren formar parte de un mundo que prioriza las finanzas por sobre la independencia económica de los estados, y donde las decisiones más importantes no provengan de la soberanía del pueblo delegada en sus legítimos representantes, sino de la mano de especuladores a sueldo que tanto protagonismo tuvieron en el país en la etapa previa a la más dramática crisis económica de nuestra historia reciente. *Economista integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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