Argentina frente al dilema demográfico
Menos niños y más ancianos. Ése parece ser el perfil de la población del siglo XXI. Y Argentina, a juzgar por algunos indicadores, no escapa a esta tendencia que tiene connotaciones incluso económicas.La consigna "gobernar es poblar", de que hablaba en sus "Bases" Juan Bautista Alberdi, parece patrimonio del siglo XIX. Es que en los últimos diez años, según el censo nacional 2010, la Argentina no llegó a la tasa de reposición poblacional de 2,1 anual.Ese coeficiente es el mínimo necesario para que una comunidad reemplace sus defunciones con nacimientos. Por debajo de ese índice técnicamente se está frente a un claro envejecimiento poblacional.La tendencia empalma con los resultados de un estudio realizado por el Instituto de Estudios Laborales y Sociales (Idelas), dependiente de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES)."Entre el tercer trimestre de 2001 e igual período de 2010 la estructura de las familias mostró una reducción de casi dos puntos porcentuales en la participación de los hijos; pasó de 41,5 a 39,7 del total de los miembros", refiere el informe.Los porcentajes tienen un correlato en números. "Significó pasar de 15,86 millones a 16,09 millones, con un crecimiento nominal de apenas 228.000 personas, cuando sólo de haber mantenido el aumento vegetativo de la población tendría que haberse expandido en algo más de 729.000 niños", sostiene el estudio.La merma de los nacimientos en Argentina obedece a múltiples causas, que van desde la adopción de un estilo de vida contemporáneo centrado en el bienestar, pasando por políticas gubernamentales anti-natalistas, hasta razones de índole económica.Aparentemente la búsqueda del bienestar, un valor sobreestimado actualmente, es incompatible con tener muchos hijos, que eleva los gastos hogareños. De ahí que muchas familias ajusten por el lado de los nacimientos.En una nota del diario La Nación, firmada por Diego Cabot, se ofrecen dos testimonios interesantes al respecto. Gabriela M., cuenta que pensaba tener tres hijos y que por ahora se queda con uno."Es que pensar en dos más significa otro auto y otro departamento más grande, Y esto es impensado sin crédito", declaró. Marcela P., en tanto, esto contó: "En mi barrio, antes las mujeres tenían muchos más hijos que ahora. Seguro que hay algunas que tienen varios, pero se piensa más. No alcanza el dinero para nada".Si la economía está detrás de los menores nacimientos, también aparece como consecuencia. En efecto, según el informe de Idelas, sin hijos no habrá fuerza laboral en el futuro.La reducción operada entre el tercer trimestre de 2004 e igual período de 2010 "implicó una pérdida irrecuperable de 500.000 almas para el mercado de trabajo hacia 2025, aproximadamente; excepto que se compense con el aliento de movimientos inmigratorios".Otro aspecto que descubrió el informe es que la menor cantidad de hijos tiene como correlato un menor hacinamiento en los hogares. "En el términos de seis años se redujo en 445.000 personas la población que habita en hogares con más de cinco miembros, en general, de familias de bajos recursos", sostiene el trabajo.En 2004, el 23% de los hogares estaban compuestos por más de cinco personas, mientras que ese porcentaje se redujo a 21% en 2010.A decir verdad, la contracción en la tasa de expansión vegetativa de la población total es un tópico global. La cuestión del envejecimiento se cuela en los pronósticos de la economía mundial.La tendencia tornaría inviable cualquier sistema previsional, ya que un menor número de jóvenes no podría sostener a una clase pasiva numerosa.
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