Argentinos se prenden a inversiones lunáticas
¿A quién se le ocurriría comprar un lote en la Luna, cuando incluso hay quienes dudan que el hombre haya llegado alguna vez allí? Pues bien, nuestro país es segundo en América Latina en cantidad de compradores.La noticia aparecida en el Cronista Comercial puede sonar extravagante, o ser la invención de algún "lunático", es decir de alguien que padece locura. Pero la realidad supera la ficción, como dice el axioma.En efecto, alrededor de 2.000 argentinos compraron un terreno en la Luna por 36,50 dólares cada uno. Se calcula que adquirieron un total de 2.000 hectáreas. Esta gente recibió un certificado personalizado de la escritura de compra, una foto por satélite de la propiedad, e información geográfica para ayudar a localizarla.El periodista Mariano Gorodisch, autor del artículo donde se informa del hecho, lo encabeza así: "Si usted quiere diversificar su portafolio de inversión, y destinar una pequeña cuota a inversiones alocadas a largo plazo, o hacerle un regalo original a su nieto, nada mejor que comprarse un terrenito de 4.000 metros cuadrados en la Luna".Los argentinos no sólo pagaron casi 150.000 dólares por un total de 2.000 hectáreas lunares; 252 de ellos también invirtieron en Marte, por el mismo precio, aunque con algunos descuentos."La Argentina es el segundo país de América Latina en cantidad de compradores, sólo superado por Brasil, que lo duplica, pero lejos de Chile, que apenas tiene 1.000 inversores".Eso dice Dennis Hope, que en 1980 registró a su nombre el satélite y todos los planetas del sistema solar, basado en un vacío legal del Tratado de Espacio Exterior, que estableció Naciones Unidas en 1967."El Tratado señala que ningún Estado ni Nación podría apropiarse de un planeta o una estrella; sin embargo no hacía referencia sobre particulares, por lo que Hope solicitó en un juzgado estadounidense que se le adjudicara la Luna como propiedad", refiere la información.Así lo consiguió, de forma que Hope presentó una declaración de posesión de los planetas con sus respectivas lunas ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y ante el gobierno de los Estados Unidos.Hope pasó luego a lotear sus posesiones planetarias. Actualmente comercializa 1.500 terrenos diarios de media hectárea en la Luna, Mercurio, Marte y Venus.La compañía asegura haber vendido terrenos lunares a 6 millones de personas en 80 países del mundo y a más de 1.300 corporaciones. El emprendedor inmobiliario lunar habría acumulado ganancias por 120 millones de dólares.Entre los compradores, se encuentran estrellas de Hollywood, el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, y cadenas hoteleras como Hilton y Marriot. Al parecer los inversores especulan con la revalorización de los terrenos a futuro.¿Será que creen que el hombre algún día dejará la Tierra -acaso convertida en un gran basural- para emigrar a otros planetas? ¿Se anticipan como pioneros capitalistas en tierras exóticas, haciendo inversiones de riesgo?Mientras se venden sus partes, la Luna parece haber dejado de ser ese astro que ha inspirado los versos más románticos. El satélite, que ha sido la musa de tantos poetas, es visto con codicia por inversores terráqueos.El 20 de julio de 1969 Neil Armstrong dejaba su huella en la superficie polvorienta de la Luna, ante millones de espectadores que observaban por TV, estupefactos, el inicio de la era espacial.Pero las teorías conspirativas ponen en duda el episodio. Hablan de un gran fraude montado por Estados Unidos, en el contexto de la Guerra Fría. Si esto es así, las inversiones lunáticas, ¿serían también un fraude?
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