Arribando a fin de año en la región
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Llega fin de año y uno lo que quiere es un poco de tranquilidad, que funcione el aire acondicionado y tener un corte de asado en la heladera para conmemorar apropiadamente que la vida nos comió un año más.FundavidaOpinión Sin embargo, los chompiras (como los llamaba el Chavo del ocho), no descansan en sus planes para complicarnos mal la vida a la mayoría de los seres humanos.Dos leyes quedaron en las gateras de nuestra legislatura provincial listas para servir a los intereses económicos de las minorías que usufructúan el modelo de agricultura industrial que está destruyendo la naturaleza y enfermando a los entrerrianos.Por un lado la reglamentación de la conocida como Ley de Bosques, originalmente diseñada para proteger el bosque nativo, pero transformada en manos de quienes deberían defenderlo en una herramienta para asestarle una estocada final al malherido tesoro natural que la providencia nos otorgó en custodia.Los dos funcionarios que diseñan dicha reglamentación son precisamente los mismos que prepararon el temerario proyecto de Arroz del Delta Entrerriano SA a través del cual pensaban adueñarse de arrebato de centenares de miles de hectáreas de humedales protegidos, más los puertos provinciales, más decenas de millones de dólares del erario público.El escandaloso intento fue derogado rápidamente porque su grosera impudicia alertó a quien en definitiva sería su responsable final, que de continuarse el proyecto hubiera pagado un costo político enorme.Rodrigues Signes y Schunk, de ellos se trata, logran ahora generar un marco legal que les permite liberar de las leyes que actualmente los protegen, nuestros humedales del sur provincial, cuya apropiación de arrebato los desvela.Aunque en el intento los condenen a muerte y de paso a las riberas de los miles de cursos de agua que quedarían restringidas en su protección de los bosques ribereños a pequeñas y simbólicas e inútiles franjas.La disputa que demoro la concreción de la felonía es por la administración de los fondos de compensación económica que la ley habilita, que muchos legisladores no quieren confiar al Ministerio de la Producción, que administra Schunk, porque no confían en que este funcionario los administre con ecuanimidad y probidad.La otra reglamentación que quedó a las puertas de aprobarse es la que permitirá a los fumigadores acercarse hasta lo criminal con sus vertidos venenosos a los poblados y escuelas rurales.El proyecto original contemplaba una distancia de 500 metros, pero el representante en la legislatura de los intereses que auspician este modelo productivo, el actual Senador y ex militante de la temible CNU de los años de la dictadura militar, el veterinario colonense Oscar Arlettaz ha reducido, en total subordinación con sus mandantes y equivalente desprecio por la naturaleza y la vida de quienes lo invistieron de su fuero legislativo, a irrisorios 100 metros, poniendo en definitiva situación de enfermedad y muerte a los habitantes de nuestras áreas rurales. Uruguay, "país del año"Finalmente, nuestros vecinos del otro lado del charco no se quedan atrás: el pintoresco presidente Mujica, sobreactuando su papel de imitador charrúa de nuestro ya fallecido coprovinciano Chacho Jaroslavski, desautorizó a los funcionarios técnicos de su gobierno que habían excluido, como corresponde, las exportaciones de celulosa de BOTNIA-UPM de las estadísticas locales, porque están hechas desde fuera del territorio y jurisdicción legal política y económica uruguaya, por las feroces concesiones otorgadas a los escandinavos. "Nuestras exportaciones de celulosa del año próximo serán lideres en nuestras ventas al exterior" mintió en un discurso, reconociendo implícitamente que siente vergüenza en asumir formalmente el escandaloso renunciamiento patrimonial que significan estas exacciones neocoloniales a sus compatriotas.Como frutilla de la crónica, la revista norteamericana The Economist, vocera de los intereses del conservadorismo ultraliberal mas ferozmente fundamentalista del planeta, acaba de otorgar un "premio" al Uruguay, que ningún gobierno democrático de nuestra región quisiera recibir declarándolo como "país del año 2013" en un claro reconocimiento de su aceptación y subordinación de las políticas económicas que ponen a disposición de los países más ricos el control de los recursos e ingresos locales para ser transferidos a ellos.El Frente Amplio, divisa política presuntamente progresista, consagra con este "reconocimiento" que ningún sudamericano bien nacido desea su abandono definitivo de sus ideales de cambio y transformación para su país.
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