Asegurar el estado nutricional
El acceso al alimento en cantidad, calidad y diversificación de la dieta es eje fundamental para la calidad de vida de la población. A nivel mundial existe una disponibilidad de energía por habitante por día de 3160 Kcal, que supera en un 30% las necesidades promedio de la población, como así también unos 100 gramos por persona por día de proteínas, que también es elevada. No obstante, el calcio es unos de los pocos nutrientes con valores de disponibilidad inferiores a las recomendaciones.En Argentina, país meramente productor de alimentos, existe una disponibilidad de 94 kg de cereales, 7.2 kg de galletitas, 61.2 kg de carne vacuna, 21kg de carne de pollo, 9.7kg de pescado, 176.7 L de leche, 19.9 L de aceites, 45 kg de azúcar, 1 kg de manteca por habitante por año. Estos valores indican gran disponibilidad de alimentos que deben convivir con datos que arrojan un estado de deficiencia de nutrientes muy importante y que tienen que ver más con una falta de acceso y consumo de algunos alimentos para grupos puntuales de la población.Argentina presenta, en contraste con la disponibilidad de alimentos, aproximadamente un 30% de los niños menores de 5 años en situación de riesgo de déficit de ingesta de energía, lo que resulta difícil de comprender y explicar en un país con alta disponibilidad de energía y proteínas. En cambio la deficiencia de proteínas es de 3.3%, debido en parte a que la Argentina es un consumidor de productos cárnicos con una cultura implantada desde hace años. Desequilibrios que se reiteranLos valores de desnutrición en términos globales para la población infantil de 6 meses a 5 años son de un 3.8%, siendo de un 4.7% para aquellos niños que se encuentran con Necesidades Básicas Insatisfechas (Cloacas, Agua Potable, Vivienda Digna, etc.). Una expresión del déficit que se ha mantenido en el tiempo y no se puede revertir, es la desnutrición crónica, que afecta a un porcentaje importante de estos niños. El porcentaje se vuelve aún más importante si tenemos en cuenta que, no sólo está determinando individuos con una talla menor a la que hubiesen tenido de haber recibido un aporte adecuado de energía y nutrientes, sino que además afecta el desarrollo intelectual. Este mismo déficit también afecta a niños de familias sin Necesidades Básicas Insatisfechas, pero en un porcentaje muy inferior, situación que refleja como la pobreza y la desnutrición se retroalimentan, generando un círculo vicioso.En términos generales, la deficiencia no sólo involucra a la energía, sino que además a ciertos nutrientes trascendentales para el desarrollo del niño. El caso de la anemia, que afecta a un 14.3% de los niños de 2 a 5 años de la Argentina y al 19.1% de los niños menores de 5 años con Necesidades Básicas Insatisfechas, constituye un ejemplo de ello. Este es un indicador de la desnutrición en niños que muestra claramente el déficit marcado en la ingesta de hierro, que presentan, por ejemplo, el 20% de los niños de 6 a 23 meses de edad.Otro nutriente fundamental para el crecimiento del niño, como lo es el calcio, se encuentra en riesgo de ingesta deficiente para el 46% de los niños argentinos de 2 a 5 años. Análisis de SituaciónSi se analiza el grupo de mujeres de 10 a 49 años de edad, el 58% de las mismas tiene riesgo de una ingesta deficiente de energía, valor que para las proteínas alcanza el 19%.Los valores de anemia en la República Argentina expresan un 18% de prevalencia (esto significa que el 18% de las mujeres entre 10 y 49 años presentan anemia), con todo el riesgo que esto implica al hablar de mujeres en edad fértil. Para este mismo grupo de edad, la deficiencia de hierro alcanza un valor de 18.7% a nivel nacional, en tanto, que la deficiencia de vitamina B12 afecta a el 11.9% de la población Argentina. Estos dos nutrientes son esenciales para una buena salud materno- infantil.Para el caso del calcio, en este grupo de mujeres de 10 a 49 años, el 94% presenta riesgo de ingesta deficiente, siendo la población femenina un grupo muy predispuesto a desarrollar enfermedades de tipo óseo a partir de la menopausia. Nutrición con carenciasEl estado nutricional materno tiene relación directa con el desarrollo posterior del niño y con la presencia de nacimientos de niños bajo peso y anemia en aquellos menores de 5 años.Un 64% de las embarazadas presenta riesgo de ingesta deficiente de energía y un 29% presenta riesgo de ingesta deficiente de proteínas.Para la población embarazada de Argentina, la prevalencia de anemia alcanza un valor de 30.5%, tomando valores mayores hacia el tercer trimestre del embarazo. Un nutriente de vital importancia para el correcto desarrollo del embrión, lo constituye la vitamina B12, la cuál se encuentra disminuida para el 31% de embarazadas y en déficit para un 18% de éstas. El calcio, que es un mineral que juega un rol importante durante el embarazo, fundamental para la formación del aparato óseo y articular del futuro niño, alcanza valores de riesgo de ingesta deficiente para el 88% de las mujeres embarazadas argentinas. En el caso del hierro, presenta déficit en el 59%.Por último, si analizamos el aporte energético por grupos de alimentos y por nutriente, resulta interesante establecer factores de riesgos que afecten la salud en el futuro.En los niños de 6 meses a 23 meses de edad, el principal aporte energético proviene de los lácteos, seguido por cereales, azúcares, carnes, hortalizas y frutas y grasas. Cuando se analiza el mismo aporte en niños de 2 a 5 años, vemos que el esquema anterior cambia y pasan a ser el principal grupo de alimentos los cereales, lácteos, azúcares, carnes, grasas y hortalizas y frutas. Es decir, que a medida que aumenta la edad, el niño va adquiriendo prácticas alimentarias que ponen en riesgo el aporte de todos los nutrientes esenciales, como los antes mencionados. Prosiguiendo el mismo análisis, pero esta vez para mujeres de 10 a 49 años y embarazadas, vemos que aumenta la participación de los cereales y que los azúcares pasan a formar el segundo grupo de alimentos de mayor aporte energético, en desmedro, principalmente, de los lácteos. ConclusiónCuando se estudia el aporte energético por nutriente, se visualiza que, tanto en niños como mujeres y embarazadas, los hidratos de carbono (azúcares) constituyen la principal fuente de energía (52% para niños entre 2 meses y 23 meses de edad y 58% para embarazadas), en tanto que las grasas y las proteínas siguen en orden decreciente. Pese a lo antes dicho, es dable mencionar, que según estos datos, la dieta de estos grupos de personas es armónica, esto es, el porcentaje de aporte al valor energético total por los macronutrientes (azúcares, grasas y proteínas) se halla dentro de los valores recomendables, excepto para el caso de niños de entre 6 a 23 meses y mujeres de 10 a 49 años, dónde se detectaron desarmonías.Cabe destacar que estas deficiencias son un promedio nacional, y que nuestro país tiene marcadas diferencias internas, por lo que hay sectores que se encuentran con valores muy superiores para la totalidad de indicadores que hemos mencionado. Esto se debe a una situación económica muy distante y desfavorecedora para algunos sectores de la población que, a pesar de las mejoras en nuestra situación a nivel nacional, su realidad dista cada día más de la que vive una clase alta cada vez más rica.La seguridad alimentaria es el derecho al acceso a una alimentación suficiente, completa, armónica y adecuada. En tal sentido, cabe destacar que una salida muy promisoria a esta situación es la implementación de sistemas de producción a cargo de pequeños y medianos productores, que abastezcan de alimentos a las ciudades, en cantidad y calidad. Un ejemplo de ello lo constituye la implementación, desde la Dirección de Salud Municipal, de las huertas comunitarias, que además de ofrecer un aporte de alimentos, son acompañados de educación alimentaria. Área de Promoción de la Salud y Prevención de Enfermedades
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Teléfono: 03446- 428820
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