Asunción de la Virgen al cielo
Celebramos cada 15 de agosto esta Fiesta de Asunción de la Virgen. Ella "en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte". (Concilio Vaticano II)Por Monseñor Jorge LozanoEspecialAsí, se nos muestra por anticipado lo que toda la Iglesia ansía y espera. María es imagen de la comunidad cristiana ya redimida. Por eso le rezamos diciéndole "llena eres de gracia, el Señor es contigo".Esta Fiesta nos la acerca más y nos da la posibilidad de vivir como verdaderos hijos. María "no" se va de nuestro lado, se queda para siempre. ¡Ya no estamos solos! Tenemos también a nuestra Madre en la tierra y en el cielo.Hacemos fiesta porque gracias a la muerte y resurrección de Jesús la Virgen Madre goza en el cielo de la vida eterna. Ella fue llevada a la presencia de Dios. Nos alegramos porque vemos que en ella ya se cumplen las promesas de Dios, que son para todos.María es asunta al cielo, para desde allí, cerca de Jesús, colmarnos de gracias. Se confirma su maternidad para cada uno de nosotros. Como lo hizo con los apóstoles, atiende nuestras necesidades, escucha con ternura y paciencia la plegaria de sus hijos que buscan consuelo en sus manos, en su corazón maternal.¡Qué regalo el de Jesús! Nos deja su tesoro más preciado. Qué lindo es sabernos hijos amados. Qué bueno es saber que nuestra Madre, también Madre de Dios, no deja de mirarnos con cuidado y mimarnos como sólo las mamás saben hacerlo.Es un día de Fiesta, es un día para dejarnos abrazar por ella, para reconocerla más cercana que nunca, para confirmar que su maternidad es una realidad palpable, que su intercesión por cada uno de nosotros la podemos experimentar día a día.Día también para que los más chiquitos se acerquen con sus besos de inocencia y aprendan a quererla de la mano de los hermanos mayores, los abuelos, los tíos, los papás.Abandonémonos entonces, en los brazos de la Madre, para que ella, cerca de Jesús le presente nuestros corazones que tanto necesitan de Él. * Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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