Avanza la modalidad del trabajo a distancia
El "teletrabajo" es un fenómeno mundial que llegó al país hace una década, efecto de los cambios que las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en el mundo laboral. Según un informe divulgado por la revista El Cronista, Argentina cuenta con 200.000 teletrabajadores autónomos, que se dedican a la venta de servicio por internet.La cifra tiene un crecimiento progresivo año tras año y en el 2011 creció un 20%.El estudio reconoció como teletrabajadores autónomos a aquellos que se dedican a los servicios más demandados: diseñadores, programadores, asesores en marketing y desarrolladores de sistemas.
Una de las principales razones por lo que las empresas contratan teletrabajadores en relación de dependencia es la alta demanda de personas capacitadas en este rubro.De este modo, progresivamente las empresas se adaptan a la nueva organización del trabajo, ya que las nuevas tendencias se traducen en beneficios para las dos partes implicadas.Impulsadas por la necesidad de bajar costos o con el fin de otorgar a sus empleados una política de flexibilidad, cada vez más empresas están recurriendo a las oficinas online.Algunas empresas se han convertido en "exportadoras" de sus propios empleados, pues les equipan sus casas con una o más PCs, los conectan a las redes corporativas de Internet, les proveen de una silla ergonométrica, un botiquín, un manual de primeros auxilios y hasta un matafuegos, igual que el que tienen en sus empresas.Los trabajadores, por su lado, encuentran esta forma de empleo atractiva. Entre otras razones porque logran evitar el caos de tránsito de la gran ciudad, pueden almorzar con su familia al mediodía, levantarse 10 o 15 minutos antes de "entrar a la oficina" y disponer mejor de su tiempo.En Estados Unidos y países de Europa, una de cada tres compañías implementa el empleo remoto. Según los analistas, logran así aumentar la productividad, disminuir el estrés y el ausentismo y motivan a los trabajadores.Para Fabio Boggino, fundador de Jobing, la primera consultora argentina especializada en la implementación de teletrabajo, esta práctica se ha convertido en una "necesidad"."Es importante que los empresarios se den cuenta que así van a poder no sólo retener a sus talentos sino también atraer a la nueva generación Y, jóvenes a los que, si no le dan esta tipo de flexibilidad laboral, no los van a elegir para trabajar", explicó.Según el especialista, el empleo a distancia es una herramienta efectiva, barata y rápida que sirve para mejorar el clima de trabajo y la satisfacción laboral, como así también disminuir los costos y optimizar los espacios.El nuevo esquema no debiera aumentar la improvisación ni la informalidad laboral. Bien desarrollado, es un instrumento que deja atrás la costumbre de control horario para pasar a un control de resultados cumplidos.Es decir, aumenta notablemente la productividad del trabajo, al tiempo que el empleado gana en flexibilidad laboral. "Cuando se trabaja por objetivos los empleados tienen que alcanzarlos, estén o no estén dentro de una oficina; ésta es la mejor definición de teletrabajo", apunta Boggino.Para algunos autores estos cambios en la organización del trabajo son revolucionarios, toda vez que dejan atrás procesos productivos tradicionales asociados a la etapa industrial.Manuel Castells, teórico de la sociedad del conocimiento, escribió: "En todo proceso de transición histórica, una de las expresiones más directas de cambio sistemático es la transformación del empleo y la estructura ocupacional".
Una de las principales razones por lo que las empresas contratan teletrabajadores en relación de dependencia es la alta demanda de personas capacitadas en este rubro.De este modo, progresivamente las empresas se adaptan a la nueva organización del trabajo, ya que las nuevas tendencias se traducen en beneficios para las dos partes implicadas.Impulsadas por la necesidad de bajar costos o con el fin de otorgar a sus empleados una política de flexibilidad, cada vez más empresas están recurriendo a las oficinas online.Algunas empresas se han convertido en "exportadoras" de sus propios empleados, pues les equipan sus casas con una o más PCs, los conectan a las redes corporativas de Internet, les proveen de una silla ergonométrica, un botiquín, un manual de primeros auxilios y hasta un matafuegos, igual que el que tienen en sus empresas.Los trabajadores, por su lado, encuentran esta forma de empleo atractiva. Entre otras razones porque logran evitar el caos de tránsito de la gran ciudad, pueden almorzar con su familia al mediodía, levantarse 10 o 15 minutos antes de "entrar a la oficina" y disponer mejor de su tiempo.En Estados Unidos y países de Europa, una de cada tres compañías implementa el empleo remoto. Según los analistas, logran así aumentar la productividad, disminuir el estrés y el ausentismo y motivan a los trabajadores.Para Fabio Boggino, fundador de Jobing, la primera consultora argentina especializada en la implementación de teletrabajo, esta práctica se ha convertido en una "necesidad"."Es importante que los empresarios se den cuenta que así van a poder no sólo retener a sus talentos sino también atraer a la nueva generación Y, jóvenes a los que, si no le dan esta tipo de flexibilidad laboral, no los van a elegir para trabajar", explicó.Según el especialista, el empleo a distancia es una herramienta efectiva, barata y rápida que sirve para mejorar el clima de trabajo y la satisfacción laboral, como así también disminuir los costos y optimizar los espacios.El nuevo esquema no debiera aumentar la improvisación ni la informalidad laboral. Bien desarrollado, es un instrumento que deja atrás la costumbre de control horario para pasar a un control de resultados cumplidos.Es decir, aumenta notablemente la productividad del trabajo, al tiempo que el empleado gana en flexibilidad laboral. "Cuando se trabaja por objetivos los empleados tienen que alcanzarlos, estén o no estén dentro de una oficina; ésta es la mejor definición de teletrabajo", apunta Boggino.Para algunos autores estos cambios en la organización del trabajo son revolucionarios, toda vez que dejan atrás procesos productivos tradicionales asociados a la etapa industrial.Manuel Castells, teórico de la sociedad del conocimiento, escribió: "En todo proceso de transición histórica, una de las expresiones más directas de cambio sistemático es la transformación del empleo y la estructura ocupacional".
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