Ballotage, un experimento novedoso para la Argentina
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La Argentina nunca vivió una segunda vuelta electoral en elecciones presidenciales, experiencia inédita que se abre a partir de las celebradas el domingo.El candidato oficialista Daniel Scioli (FpV) se impuso en las urnas, pero no le alcanzó para consagrarse como nuevo presidente, al no obtener la mayoría necesaria que establece la ley.Es decir, no consiguió más del 45% de los votos, o más del 40% y con una diferencia de 10 puntos con el segundo candidato. La diferencia que sacó respecto de este último redondeó los 2,5 puntos.De esta manera Scioli competirá el 22 de noviembre próximo con el líder de Cambiemos, Mauricio Macri, en una elección crucial para definir el rumbo del país en los próximos cuatro años.Ahora viene la batalla de la interpretación de los comicios, donde las fuerzas políticas en pugna construirán el famoso "relato", consistente en hacerle decir a los guarimos lo que a cada una le conviene.Al no quedar definida la elección presidencial, oficialistas y opositores harán su propia construcción discursiva sobre lo que sucedió, con el deliberado propósito de instalarse mejor en la opinión pública.Los analistas consideran que lo que viene es una elección distinta y todo puede suceder. Primer interrogante: aunque es cierto que más del 60% del electorado nacional no votó al oficialismo, no está claro que ese caudal de votos vaya a Macri en noviembre.Hay que pensar que el 21% del voto opositor, el que prefirió a Sergio Massa (UNA), se identifica ideológicamente con el peronismo. ¿Qué hará este electorado? ¿Girará hacia Cambiemos o evitará que llegue a la Rosada un no peronista?El ballotage es una institución creada en Francia, a mediados del siglo XIX y según los constitucionalistas el mecanismo pretende dos cosas: 1-garantizar una amplia legitimidad de origen del presidente electo; 2-fortalecer la gobernabilidad democrática.Argentina tiene escasa experiencia con el ballotage presidencial, pese a que este sistema fue introducido en 1972 (vía enmienda constitucional) por el gobierno de facto del general Alejandro Lanusse, cuando se estableció una mayoría del 51% en la primera vuelta para evitar una segunda vuelta.El sistema estuvo vigente por primera vez en las elecciones presidenciales de 1973, donde el peronismo obtuvo 49% de los votos frente al 24% del radicalismo.Sin embargo, el candidato radical Ricardo Balbín, renunció a competir, al descontar que el peronismo sacaría más del 60% de los votos, circunstancia que determinó que fuera electo en primera vuelta Héctor J. Cámpora.El sistema no se aplicó siete meses después, cuando Juan Domingo Perón fue electo en primera vuelta con el 63% de los votos. Los militares, al convocar a elecciones en 1983, derogaron el dispositivo, retornando al antiguo sistema indirecto del colegio electoral.Bajo esta última reforma fueron elegidos Raúl Alfonsín en 1983 y Carlos Menem en 1989. El ballotage fue reintroducido en la reforma de la Constitución de 1994, luego del célebre Pacto de Olivos.Este sistema rigió en las últimas 5 elecciones presidenciales, pero en todos los casos el ganador se impuso en la primera vuelta. En 2003 Carlos Menem, ganador en primera vuelta, renunció a competir en ballotage, porque las encuestas lo daban perdedor.El 22 de noviembre será la primera vez que el sistema se aplique en una elección presidencial en Argentina. Scioli y Macri, así, activarán un mecanismo que, aunque vigente, nunca se ha utilizado.
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