Barras bravas, con impronta argentina
Aunque fueron los ingleses quienes trajeron el fútbol a estas pampas, esos grupos organizados dentro de la hinchada de un club, llamados "barras bravas", son una variedad sociológica argentina. Los historiadores señalan que el fútbol, como juego reglamentado, nació en Inglaterra hacia mediados de la década de 1860. "En 1867 los residentes ingleses lo practicaron por primera vez en Buenos Aires, junto con otros deportes modernos", cuenta Julio Frydenberg.En 1893 se creó la liga del fútbol en el país, La Argentine Association Football League, compuesta por veinte equipos originados en su mayoría en escuelas de la colonia inglesaEn 1907, catorce años después, ya existían doce ligas independientes que nucleaban unos 350 equipos. El sociólogo Héctor Palomino indica que en la década del '20 el profesionalismo se fue legitimando para legalizarse en la década siguiente.El deporte inglés, finalmente, devino en "pasión de multitudes", y se diría que difícilmente haya un país más futbolero que Argentina, donde la pelota representa una fuerza económica y simbólica arrolladoraNo es casual que aquí nazcan los Maradona y los Messi, y que los clubes criollos sean grandes exportadores de talentos. Tampoco que se viva el fútbol con un fanatismo atípico.Esto se echa de ver en la idiosincrasia del "hincha" argentino, cuyo apasionamiento tiene escasa equivalencia en otras geografías. El intelectual Juan José Sebrelli define a los hinchas argentinos como una "variante de la personalidad autoritaria" típica de estas pampas, en la que no faltan el racismo y la xenofobia.Pero cabría hacer un distingo: mientras el "hincha" es el aficionado o simpatizante de un determinado club, al que suele alentar a través de cánticos y otras muestras de apoyo en las canchas, el "barrabrava" connota otra cosa distinta.Sería un grupo organizado dentro de la hinchada, con un protagonismo sui generis, que suele generar violencia dentro y fuera del estadio, generalmente en peleas cuerpo a cuerpo, aunque en otras ocasiones a través de armas blancas o de fuego.La existencia de barras organizadas, que dan paso a violencia entre rivales, es un fenómeno que existe en otros países. En la cuna del fútbol, Inglaterra, son conocidos los 'hooligans', proclives a producir disturbios y actos vandálicos.Se cree que en Argentina estos grupos empezaron a aparecer a fines de la década de 1950. Se los sindica como los principales responsables de la violencia en las canchas, un problema que va in crescendo en el país.Ha habido varios intentos de erradicar esta violencia, pero sin resultados satisfactorios. ¿Por qué la violencia en el fútbol en Argentina es más compleja que en el resto del mundo?El especialista holandés Otto Adang, que vino a asesorar a las autoridades argentinas en el tema, en marzo de 2009, entrevistado por el diario Olé, dio una respuesta que hace pensar que el barrabrava argentino es único en su tipo."La solución europea en Argentina -dijo el especialista- es impracticable. Allá los hooligans estaban concentrados en grupos marginales sin relación con el sistema"Y añadió: "Acá los barras están vinculados al negocio de manera sorprendente. Tienen pases de jugadores, manejan el merchandising en las calles, estacionamientos, venta de drogas y tienen vínculos con el poder político que asombran. Por eso el problema en Argentina es mucho más grave que en el resto del mundo, porque acá hay que cambiar todo el sistema. Mientras eso no ocurra, es naif (ingenuo) pensar en reeducar a los barras o generar un vuelco total desde la educación".
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